Exportación Perú: Durante los últimos años, el incremento de las exportaciones peruanas ha sido respaldado por los productos mineros, agroindustriales y pesqueros. Esto ha tenido un impacto positivo en el crecimiento del PBI y la reducción del desempleo.
Avanzar las negociaciones rápidamente -incluso solos- es lo recomendable
La Sociedad de Comercio Exterior del Perú, COMEX, organizó en días pasados un foro en Lima para discutir las implicancias de un eventual acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. El evento coincidió con la fecha en la cual se venció el plazo de noventa días para que el Congreso norteamericano hubiera manifestado alguna objeción al inicio de las negociaciones comerciales con Colombia y el Perú.
Con miras al futuro inmediato, los temas que adquieren relevancia son: la conformación del grupo negociador y los mecanismos de enlace con el sector privado; el análisis de experiencias recientes; y la forma como se establecería la coordinación con Colombia (y más adelante con Ecuador y Bolivia) para ciertos aspectos de la negociación.
El Perú tiene a su favor varios factores que deberían facilitar el proceso de negociación. El país tiene un sector externo con una saludable diversificación: minería, productos agropecuarios, pesca, manufacturas y turismo. En la década de los noventa, para hacer frente a la hiperinflación heredada de la administración de Alan García, las autoridades llevaron a cabo una audaz liberalización económica que incluyó la apertura comercial. Se estableció un arancel externo moderado y uniforme. El sector productivo peruano tuvo que ajustarse a la necesidad de competir en una economía abierta, con un nivel modesto de protección efectiva.
Las empresas industriales han orientado sus estructuras hacia líneas de producción cuya viabilidad económica no depende sólo de barreras arancelarias. Como suele ocurrir, cuando se elimina el sesgo anti-exportador y se reducen las distorsiones proteccionistas, las exportaciones, tanto de manufacturas como de nuevos productos agropecuarios, han tenido un comportamiento dinámico. El sector textil y confecciones se ha beneficiado de las preferencias arancelarias andinas en Estados Unidos. El sector agropecuario ha diversificado su oferta exportable con productos de la hortifruticultura tales como espárragos, mangos, mandarinas, uva de mesa y ají páprika.
Con pocas excepciones, los principales dirigentes empresariales apoyan un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. También respaldan esa iniciativa el Instituto Peruano de Economía, la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, publicaciones como Perú Económico, Semanario COMEX y el prestigioso diario El Comercio de Lima.
Si bien el debate público sobre el tema apenas está en su etapa inicial, se desarrolla dentro de un contexto económico positivo. El Perú registra un ritmo satisfactorio de crecimiento económico, con una inflación a nivel internacional (2.5% anual), estabilidad cambiaria, una posición holgada de reservas internacionales y superávit en la balanza comercial. El déficit fiscal, equivalente al 1.9% del PIB, es manejable. Está en marcha una inversión cuantiosa en el proyecto de explotación de gas de Camisea. El alza en los precios de productos básicos, inducido en parte por el auge económico de la China, tiene un impacto favorable sobre los términos de intercambio del Perú.
La diversificación geográfica de los mercados de exportación peruanos y la tradición diplomática nacional, contribuyen a atribuirle una menor importancia relativa a las relaciones comerciales con Estados Unidos que la que le asignan Colombia, México o los países centroamericanos. El mercado norteamericano sólo representa el 25% de las exportaciones peruanas, porcentaje inferior al de la Unión Europea (28%) y al del resto del mundo excepto América Latina (30%). Las relaciones comerciales con los países asiáticos se han intensificado por el incremento de las exportaciones de minerales y materias primas a la China. La Cancillería de Torre Tagle tiende a enfocar el interés nacional mirando prioritariamente hacia el Sur, por razones históricas y de ubicación geográfica. El Perú está asociado a Mercosur y ha establecido una alianza estratégica con Brasil.
Sin embargo, los interrogantes acerca de la negociación de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y su eventual aprobación legislativa, son más de índole política que económica. La debilidad del presidente Toledo y la fragilidad de la coalición parlamentaria que lo respalda, limita la capacidad del gobierno para tomar iniciativas, dirimir conflictos y resistir las presiones de quienes pueden sentirse afectados por la liberación comercial.
La negociación que está próxima a iniciarse con Estados Unidos se hará de manera simultánea, pero no conjunta, con Colombia y el Perú. Si bien algunos pocos aspectos del tratado pueden ser comunes a los dos países, en lo que respecta a las listas nacionales de acceso al mercado y los llamados temas de Singapur (políticas de inversión, reglas de competencia, compras estatales y facilitación del comercio) lo que se contempla son dos negociaciones paralelas, cuyas sesiones se desarrollarían en un mismo lugar y en las mismas fechas.
Hay unos parámetros generales de negociación que interesan por igual a los dos países y que podrían servir de base para facilitar la coordinación entre sus respectivos gobiernos: la importancia del factor tiempo, la no ingerencia de la CAN y el firme propósito de no entrabarse mutuamente.
Las facultades concedidas al ejecutivo por el Congreso de Estados Unidos para negociar acuerdos comerciales en forma expedita vencen en julio del 2005. Ello implica que sería deseable concluir la negociación no más tarde del mes de febrero del año próximo.
La negociación del TLC con Estados Unidos para nada concierne a la Secretaría de la CAN. Esto es algo que debe hacerse explícito desde ahora, para evitar malentendidos.
Los dos gobiernos deben formalizar con anterioridad el entendimiento de que, si llega el momento en que uno de ellos está listo a firmar el acuerdo antes que el otro, no será necesario esperar al más lento. Esta garantía se haría extensiva a Bolivia y Ecuador cuando esos países se incorporen a la negociación.
Rodrigo Botero Montoya
Ex Ministro de Hacienda
de Colombia
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