AldoBravo
Agro, economía y negocios Por Aldo Bravo

El agro es uno de los sectores de la economía que genera más empleo directo e indirecto; sin embargo, es uno de los más golpeados en cuanto a productividad y rentabilidad. Esto se debe a diversos factores, pero hay uno en particular que afecta y jamás se puede controlar: el efecto del clima. Basta con notar el terrible impacto que ha tenido en el campo, por causa de las intensas lluvias o las heladas en la sierra, para corroborar que es un lastre más con el que debe lidiar el agricultor.

Aunque es cierto que el clima es un factor que no gobierna el productor, también es cierto que hay otros factores que si pueden y deber ser controlados a través de buenas prácticas. Quiero dedicar estas líneas al agente que, bien o mal aprovechado, puede resultar en el éxito de una campaña agrícola: la nutrición de los cultivos.

Los nutrientes que requieren los cultivos son todos de origen mineral. Es decir, algunos minerales están presentes en el suelo, mientras que otros deben ser incorporados (dependiendo de la deficiencia de cada terreno). Estos minerales no son otra cosa que alimentos para las plantas.

Son los responsables de que los cultivos incrementen sus niveles de productividad y mejoran la calidad de las cosechas. Además, disponen a los cultivos los elementos necesarios para ser más resistentes a las enfermedades, al tiempo y a los embates del clima.

En suma, los nutrientes son esenciales para la vida de los individuos del mundo vegetal, así como para nosotros los seres humanos. Vale aclarar, que los nutrientes nada tienen que ver con las “medicinas” para las plantas (los llamados Agroquímicos).

La acción de aplicar nutrientes a la tierra se denomina fertilizar. Si un terreno no es apropiadamente fertilizado, éste pierde nutrientes en el tiempo; por lo tanto, la nutrición vía fertilizantes también es fundamental, puesto que repone los minerales que las plantas toman de la tierra. El hecho de no reponerlos causa que el suelo sea menos productivo y la calidad de los cultivos disminuya.

Líneas arriba mencioné que un sector del agro logra altos rendimientos gracias a la nutrición de los cultivos. Un ejemplo concreto son las empresas agroexportadoras de la Costa peruana. Nos ubicamos en el top 5 de países del mundo con mejor rendimiento por hectárea en cultivos intensivos como el espárrago, la uva de mesa, la palta, la mandarina, entre otros. El 100% aplica un determinado programa de nutrición diseñado para el cultivo que a través de sistemas muy eficientes de fertirriego. Precisamente, el boom de la agroexportación peruana se debe a la tecnificación que requiere este proceso para aumentar la productividad, mejorar la calidad y fortalecer el cultivo ante factores externos, etc.

*Fuente: FAO 2016. Rendimientos nacionales promedio.

En cambio, si nos enfocamos en el pequeño agricultor nos topamos con una realidad totalmente opuesta. Para empezar, más del 55% no utiliza ningún tipo de fertilizantes; mientras que de los que si utilizan (44%), únicamente el 25% aplica un programa de nutrición de cultivos adecuado, según el Censo Nacional Agropecuario. Esto resulta en niveles muy pobres de rendimientos por hectárea y en una calidad con muy poco valor.

*Fuente: FAO 2016. Rendimientos nacionales promedio.

El Perú tiene un potencial enorme para convertirse en el pilar de la agricultura moderna. La gran oportunidad yace en transferir conocimientos de manejo del cultivo y hacer más accesibles los fertilizantes con micronutrientes. Hablamos de incrementar la productividad en más de 30% a nivel nacional y evitar las consecuencias del clima con una planta más resistente. ¿Qué esperamos?