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Apuntes de estrategia Por Diego Dyer

A varios nos resultará familiar la imagen de ese compañero de colegio, rival deportivo de toda la vida, que en una prolongada etapa escolar nos ganaba todas y que, no contento con eso, aprovechaba cualquier ocasión para sacárnoslo en cara. Capaz de pintar un mensaje en la pizarra de la clase a vista de propios y ajenos, dejando claro que en materia de deportes el que mandaba era él, y que nosotros, bien podíamos aspirar a mirarle la espalda.

En otros tiempos y magnitudes, el destino los volvía a enfrentar. A un lado, la Selección Peruana de Fútbol con el espíritu renovado luego de competir en la élite mundialista. Al frente, su peor pesadilla: Chile, el bicampeón de América, a quien en los últimos trece años solo fuimos capaces de ganarle una vez, encajando 12 derrotas en el intento. Esta vez, el plato parecía servido. Con jugadores consolidados y memoria colectiva, el Perú estaba convencido y la hinchada, expectante.

Ante un panorama deportivo y comercial que pintaba atractivo, las marcas prefirieron ser cautelosas en su optimismo. A fin de cuentas, se trataba de Chile. Todas con excepción de una. Cerveza Cristal, la marca que ha acompañado a la selección en los últimos 30 buenos y malos años, se tomó el tema en serio. La incomodidad de tantas derrotas se amplificaba por el atrevimiento de la selección chilena, en su último paso por Lima, de obsequiarnos un mensaje en nuestro histórico santuario futbolero. “Por aquí pasó el campeón de América”, dictaba la frase, sobre una pared del camerino del Estadio Nacional, y sobre el dolor de todos los peruanos.

A partir de este recuerdo, el equipo de profesionales que acompaña la marca encajó tres goles. El primero, replicando una frase de los mismos barrios donde se toma Cristal, recordar que “aquí el que se pica pierde”. Había que construir en lugar de devolver. Por ello, se apalancaron en la FIFA y su reciente elección del Perú como la mejor hinchada del mundo y utilizaron los mismos códigos con que Chile nos recordó su éxito futbolístico. Pero Cristal nos obsequió un éxito distinto, uno más trascendente, ese que nace a partir del orgullo de saber que cuando se trata de demostrar de qué estamos hechos, somos la comunidad más unida del mundo. “Por aquí pasó unida la mejor hinchada del mundo”, rezaba la frase en la puerta principal del Hard Rock Stadium de Miami a pocas horas del inicio del partido.

El segundo gol llega cuando la marca es consciente de su rol y, a partir de él, tiene una posición al respecto.  Una marca no tiene el poder real de interceder en la cancha para que un equipo consiga una victoria deportiva. Puede trasmitir buenas vibras y alentar, pero difícil impactar el marcador. Lo que sí puede es abrir sus sentimientos y lograr que todo un país se sienta orgulloso de su hinchada, y de su marca de cerveza. Y no solo en la puerta del estadio, sino en todas las redes y círculos sociales del país.

Finalmente, Cristal creyó, se arriesgó y completó la goleada. El enunciado era potente por sí solo, pero escalaba a inmortal si Perú ganaba. Es ahí, previo al partido, donde la cerveza número uno inicia una apuesta sin retorno, confiada en romper una racha histórica e invitarnos a seguir soñando.

La Selección Peruana lo hizo en la cancha, y Cerveza Cristal en todos los barrios del Perú.

*Disclaimer: Diego Dyer es actualmente director de Canal Moderno de Backus

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