JorgeToyama
Apuntes Laborales Por Jorge Toyama

Hay dos posiciones sobre este proyecto de ley que obligaría a las empresas que tengan 10 o más trabajadores a pagar los sueldos a través del sistema financiero salvo que estén ubicadas en zonas alejadas sin acceso a la red financiera.

Para unos, no se debe obligar a los trabajadores a elegir la forma de pago.  Cada trabajador debe ser libre de escoger la forma de pago: en efectivo, a través del banco, en cheque, etc.  Igualmente, las empresas deberían decidir la forma de pago más adecuada.

Para otros, la bancarización debe imponerse por la informalidad reinante en el país dado que permitirá un mayor control del Estado sobre los sueldos que se pagan “por fuera” y reducirá los abusos de ciertas empresas que declaran un sueldo pero pagan menos (se quedan con la diferencia), además de brindar acceso al crédito a los trabajadores.

Actualmente, en las empresas del mundo formal, poco más de 1’200,000 trabajadores de 13,500 empresas cobran sus sueldos a través del banco elegido por las empresas. Hay casi 900,000 trabajadores que cobran sus sueldos en efectivo u otros medios que trabajan en aproximadamente 165,000 empresas. Así, el 60% de los trabajadores formales cobra sus sueldos a través del sistema financiero.

La realidad del país en temas laborales es clara: la mayoría de las personas tiene trabajo pero es informal o recibe bajos salarios. Así, solo uno de cada cuatro trabajadores está en planillas en el país: a la mayoría se les paga “a la mano”, “por fuera”, “por facturas”, etc..  Esta es la realidad.  La bancarización salarial busca ejercer mayor presión para controlar al mundo informal y detener abusos de empresas que deducen mayores gastos de sueldos de los que realmente se abonan a los trabajadores.    

Hay un giro relevante en la bancarización: hoy las empresas escogen no solamente la forma de pago de los sueldos sino que eligen al banco que mejor les convenga (otorgan a las empresas mejores tasas de intereses, sobregiros, condiciones adecuadas para una cuenta corriente, etc.) y no los trabajadores.  Si se implementara esta norma, el trabajador elegirá la entidad financiera de su preferencia y podrá cambiarse cuando estime sin cobro de comisiones ni costos.  Es decir, como ya ocurre con la CTS. Y los depósitos de la CTS vienen funcionando desde 1991 sin mayores quejas de los trabajadores.   

Si se aprobara la bancarización, las quejas serían de las empresas que podrían perder sus preferencias financieras y tendrán que generar procesos y costos administrativos para adecuarse a los pedidos de los trabajadores a tal punto que podría haber tantos depósitos diferentes como entidades financieras existan en el Perú.