ÓscarIbazeta
Apuntes Retail Por Óscar Ibazeta

Es sábado en la tarde y voy al Jockey Plaza a hacer unas compras. Estaciono el auto, desciendo al primer nivel que me lleva al nuevo hall del Jockey, y aunque tienen algunas personas que transitan ahí, no se puede comparar al tráfico que se genera en el pasillo principal.

Hace unos meses comentaba en un artículo que veía difícil que se “calentara” esa zona debido a cómo se han concebido los flujos de tráfico. Por otro lado, Oechsle y Paris son dos departamentales que están en evolución, y creo que es injusto achacarles la responsabilidad de la generación de tráfico. También es cierto que la gente no se ha acostumbrado a ir a esta nueva zona del centro comercial, pero si lo dejamos a un tema de usos y costumbres, habrá que esperar unos cuatro o cinco años para que la gente vaya a esta zona por monotonía y aburrimiento.

Técnicamente el centro comercial ha tratado de corregirlo, ha colocado algunas tiendas con conceptos interesantes, ha ampliado la oferta de restaurantes y de entretenimiento (aunque todo con cierto desorden). A pesar de ello, el tráfico no termina de levantar y definitivamente la zona necesita cirugía mayor. Creo que en vez de tratar de cumplir con una pequeña zona de entretenimiento, un Coney Park o un Chuck E Cheese’s hubiesen dado un mejor resultado. Creo que la apuesta en este nuevo hall debería apuntar a entretenimiento y restaurantes, no debería ser por las tiendas. Más adelante comentaré el porqué.

Lo que se debe tener en cuenta también es que el público está cambiando. En el mundo entero se está dando un proceso de cambio donde la vieja estructura sobre la cual el mall, como lo conocemos creció, está dando paso a un nuevo concepto donde el público ya no va sólo a comprar, va a socializar y a adquirir experiencias.

En Estados Unidos, por ejemplo, vemos cómo las grandes departamentales siguen cerrando y disminuyendo de tamaño debido al crecimiento de la venta online. Cuando una departamental como JC Penney o Sears se retira de un centro comercial, ocasiona una espiral mortal: los locatarios automáticamente renegocian las condiciones, lo a su vez complica los  retornos del proyecto que se ve impedido de seguir invirtiendo en mejoras, cae el tráfico y en pocos años el centro comercial termina cerrando. Pero mientras eso sucede, en otras partes los centros comerciales florecen. ¿Por qué? Porque estos centros han apostado por el entretenimiento y la experiencia, la gente no viene sólo a comprar, acude a reunirse, a comer, a tomar un café y a divertirse. Cuando hablamos de diversión no estamos hablando sólo de cine, hablamos de atracciones para toda la familia. La apuesta también viene por el lado de los restaurantes, pero no sólo de comida rápida, sino también un mayor número de restaurantes donde la experiencia sea diferenciadora. De alguna forma, estos dos nuevos ejes (entretenimiento y experiencia) se están convirtiendo en las nuevas anclas de los centros comerciales.

Muchos dirán que eso todavía no pasará en el Perú y que faltan muchos años para ello. Hace poco mis amigos de las tiendas departamentales me comentaron que las ventas de los Cyber Monday o promociones online son cada vez más importantes y significativas en su facturación total. Más temprano que tarde, las ventas online y el caos vehicular pasarán factura a algunos centros comerciales en temas de tráfico peatonal.

¿Esto significa la muerte de los centros comerciales? Como los conocíamos, así es. Pero seremos testigos también del nacimiento de un nuevo tipo de centro comercial en los próximos años.