24 junio 2019

Brasil no despega: su economía crecería menos de 1% en el 2019

El optimismo generado por la presidencia de Jair Bolsonaro no se ha traducido en dinamismo económico. Los analistas esperan un crecimiento de 0.87%.

Las perspectivas sobre la economía brasilera fueron recortadas decimoséptima semana consecutiva. Un sondeo realizado por el banco central de brasil a 100 instituciones financieras revela un crecimiento esperado de 0.87% para el 2019, por debajo del 1.1% del 2018. La cifra es dos puntos porcentuales menos de lo que se esperaba en enero, cuando Bolsonaro asumió la presidencia.

La economía brasilera se contrajo 0.2% en el primer trimestre —por primera vez desde el 2016— y entraría oficialmente en recesión si presenta otro resultado negativo en el segundo trimestre. La producción industrial se contrajo 2.2% en términos interanuales, y el sector de servicios se desaceleró en 1.7%.

La contracción se atribuye a “shocks externos negativos, como la crisis argentina; y la desaceleración global por los mayores temores a una guerra comercial”, según Tony Volpon, economista jefe de UBS Sao Paulo. El bajo crecimiento reduce la confianza empresarial y la inversión privada. “La gente ha esperado por dos años que las inversiones se recuperen a niveles pre recesión, pero eso no ha ocurrido”, añade Volpon.

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El resultado pone a la administración de Bolsonaro en una posición delicada, de cara a la necesidad de una reforma provisional que alivie la deuda pública de Brasil, que hoy se encuentra en 90% de su PBI, según el FMI. “Mientras más demore resolver ese problema, más se va a demorar la recuperación económica y la economía se va a volver más frágil y sensible a shocks externos”, explica Marcos Lisboa, economista de Insper Business School.

La credibilidad económica de la gestión de Bolsonaro depende de una reforma previsional que le ahorraría $262 mil millones a Brasil en los próximos diez años. Ésta se encuentra aún en un Congreso que se opone a las políticas de liberalización económica del nuevo presidente. Un avance con la reforma reduciría las presiones inflacionarias y permitiría que el banco central reduzca su tasa de interés, lo que elevaría el dinamismo económico, según Reuters.

 

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