17 septiembre 2019

Comex: "Nunca debiera cuestionarse si la minería es buena o mala"

La primera mesa redonda de Perumin 2019 se alejó de su tema oficial —innovación para el desarrollo— y giró alrededor de desafíos pendientes para una minería sostenible y armoniosa con su entorno.

La primera mesa redonda de Perumin 2019 se alejó de su tema oficial —innovación para el desarrollo— y giró alrededor de desafíos pendientes para hacer de la actividad minera una sostenible y armoniosa con su entorno. Hubo advertencias, mea culpas, recordatorios de beneficios y ejemplos de operaciones sostenibles.

Alfonso Bustamante, presidente de Comex, mencionó la ausencia total del Estado y el abandono de la administración pública en zonas en las que hay operaciones mineras, con especial énfasis en las rurales. “Hay una mala administración, lo que está fallando es eso, ahí está el foco: no si la minería es buena o mala, o si el agro es bueno o malo. Nunca debiera cuestionarse eso […] Ya hay una administración responsable [de proveer servicios básicos como salud y educación]”, indicó el líder gremial, quien también hizo referencia a “malos políticos, con una falta de ética tremenda” como el gobernador regional de Arequipa, Elmer Cáceres, que ‘antagoniza’ con la actividad minera. “La labor de comunicación la estamos haciendo pésima […] Nos estamos dejando ganar por la izquierda”, señaló. Para el presidente de Comex, la minería peruana tiene “las mejores prácticas sociales que yo conozco” y el reto es comunicar esas prácticas.

Desde otra posición en este debate, se pronunció Jorge Yamamoto, psicólogo e investigador de la PUCP, quien habló sobre las concepciones nativas de bienestar y desarrollo —diferentes y contrapuestas, en algunos casos— en conflictos sociales. Estado, privado y sociedad civil deben trabajar en función a una narrativa integrada, con miras a un plan nacional de conciliación. “Es la locura que haya tanta inversión, tanta recurso humano, para tener como resultado menos felicidad, más conflicto”, indicó el fundador de la consultora ByP. En su intervención habló de tres argollas: la “argolla minera”, la “argolla antiminera” y la “argolla machetera”, en referencia a la opinión pública que polariza aún más. “Un ecosistema minero integrado, llevado a ensayo error, provoca una ruptura de argollas para generar un proyecto país. Es un tema de seguridad nacional, [todavía] no hemos tocado fondo en materia de conflicto, como en otros países”, aseguró.

En la misma línea se pronunció Carlos Milla Vidal, presidente de la Cámara Regional de Turismo del Cusco, que ahondó en la importancia de construir un clima de paz social, transversal a todos los sectores económicos, como el minero o el turístico. “Todos nosotros estamos como los músicos del Titanic, estamos tocando nuestras mejores melodías, y el barco se hunde. ¿Qué hacer para salvar el barco, y escuchar música después? Tenemos harto que trabajar, una intervención social es matar al monstruo de tres cabezas: pobreza, baja salud y autoestima”, afirmó.

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Minería y el valor agregado

En el panel también se trataron de desterrar mitos alrededor de la actividad minera. Uno de ellos es que no genera valor agregado. “Valor agregado es la diferencia entre producto y las cosas que uno insume para hacer el producto. La minería es agarrar algo que vale cero y convertirlo en una cosa valiosa: decir que no tiene valor agregado es casi no entender qué cosa es valor agregado”, afirmó Roberto Abusada, presidente del Instituto Peruano de Economía (IPE), no sin antes enfatizar los beneficios de la minería en cuanto a empleo (salarios), impuestos y ganancias.

San Vicente, una minera circular

La empresa minera San Ignacio de Morococha (Simsa) invierte y trabaja para que su operación en Junín se convierta en una “mina de economía circular”, contó Isabel Arias, presidenta de la minera, en la mesa redonda. Para este fin, la empresa creó un área de nuevos negocios y trabajó en alianzas con Tecnoser y el Centro Internacional de la Papa.

El objetivo es que los residuos de la mina San Vicente, ubicada en Chanchamayo, sean utilizados por otros sectores de la economía. Después de los primeros estudios y experimentos, Simsa determinó que los relaves de su mina son “correctores de suelos” que contienen dolomitas y que ayudan a reducir los niveles de ácido en el suelo y se inhibe la absorción de plomo, además de facilitar la absorción de nutrientes para la flora y fauna en Chanchamayo. La empresa también está estudiando la posibilidad de que sus relaves sean utilizados en la fabricación de vidrios. “Estamos a la espera de resultados”, indicó Arias.

En alianzas con una productora local de fertilizantes ecológicos y una empresa canadiense que se dedica a  soluciones sostenibles para la deforestación, Simsa también investiga como tratar el agua que utiliza su operación minera para embotellarla y destinara al consumo humano.

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