28 febrero 2009

Aguafiestas

Cuando seguíamos eufóricos con el triunfo de Claudia Llosa y su equipo de emprendedores del cine, los titulares volvieron a levantarnos el ánimo: Kina Malpartida, una peruana, se hacía de un título mundial en box femenino.

Esta vez la historia se repetía, como en el caso de la cineasta o en el de Juan Diego Flores o el de Sofía Mulanovichh. Peruanos que se creyeron grandes y a punta de esfuerzo y de indiferencia del Estado conquistaron el mundo en sus respectivas disciplinas. La fórmula es simple, aunque la lucha sea titánica: Ponerse retos extraordinarios, perseverar y no esperar ayuda de otros.

Si estos emprendedores artistas o sociales hubiesen esperado las normas ministeriales, los decretos  presidenciales, las regulaciones municipales, hasta hoy seguirían aguardando. Felizmente no lo hicieron y allí tenemos sus resultados: extraordinarios.

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Sin embargo, cuando algunos comenzaron a preguntar que reconocimiento se le daría a Kina; se oyo la voz oficial: El Presidente del Consejo Superior de Justicia deportiva y honores del deporte,  señalaba desde su comodo sillón, que quizas Malpartida no podría recibir los laureles, echando por la borda todo nuestro entusiasmo. 

Es nuevamente la otra historia, cuando alguien avanza llega el Estado a cobrarle, a ponerle mas trabas. Prestos, como inspirados, acuden los funcionarios que nunca conquistaron nada y que jamás emprendieron y con una rapidez inusual arruinan  la celebración de los triunfos que tanto necesitamos.  Una pregunta  ¿Existen laureles de aguafiestas? 

 

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