PabloEspinel
Asia Light Por Pablo Espinel

En diciembre del 2016, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rompió una norma de larga data al aceptar una llamada de la presidenta Tsai Ing-wen, de Taiwán, considerada una provincia separatista por los chinos. De igual modo, ya como presidente electo, Trump cuestionó la política de ‘Una Sola China’ y declaró que no veía razón por la que ésta debiera continuar sin concesiones comerciales por parte del gigante asiático. Los chinos reaccionaron y afirmaron que la existencia de ‘Una Sola China’ no es negociable ya que “solo hay una China en el mundo y Taiwán es una región inalienable” de esta.

Aunque Trump decidió cambiar su discurso hace unos días y le aseguró a su par chino, Xi Jinping, que honraría la política de ‘Una Sola China’, es importante detallar en qué consiste y por qué vuelve tan vulnerable la relación entre las dos mayores economías del mundo.

En principio, la política de ‘Una Sola China’ no es sino un reconocimiento diplomático de que existe solo un gobierno chino. Bajo este reconocimiento, EEUU reconoce y mantiene lazos formales con China en lugar de con la isla de Taiwán desde 1979. Taiwán, una isla de 23 millones de personas, se llama a sí misma ‘República de China’. El gobierno de Taiwán se originó cuando los nacionalistas, después de perder la Guerra Civil China en 1949 contra los comunistas, huyeron a la isla y establecieron ahí la nueva sede de gobierno. Por su lado, el victorioso Partido Comunista Chino empezó a gobernar el territorio continental y lo llamó ‘República Popular China’. A partir de entonces, ambos lados dijeron representar legítimamente a todo el territorio de China.

Las décadas siguientes estuvieron plagadas de hostilidad entre ambos territorios, sin intercambios comerciales o de personas y bajo la constante amenaza de acciones militares. Al principio, muchos gobiernos reconocieron a Taiwán para alejarse de la China comunista. Pero en el trayecto, la República Popular China empezó a ganar poder económico y político hasta convertirse en superpotencia. Fue ahí cuando Estados Unidos cortó vínculos con Taiwán en favor de la China continental. La mayoría de países del mundo le siguieron y ahora Taiwán es solo reconocida por 23 Estados.

taiwan not china

Las tensiones comenzaron a bajar en los 90′. En 1992, Pekín y Taipéi lograron un consenso reconociendo que, a pesar de la existencia de dos gobiernos, existe solo una nación China (aunque obviamente cada parte lo interpreta desde su propia definición). Este acuerdo allanó el camino para la cooperación económica y cultural. La República de China invirtió así miles de millones de dólares en la República Popular China, hogar de 1,400 millones de personas y la segunda economía más grande del mundo. Por su parte, millones de turistas chinos ‘invadieron’ Taiwán desde que se reanudaron los vuelos directos entre ambos en el 2008. En 2015, los líderes de ambos gobiernos se reunieron por primera vez desde el fin de la Guerra Civil hace 66 años. Es decir que, en general, las relaciones han sido más cordiales con el pasar del tiempo.

Sin embargo, la situación es frágil. Un cambio en la dinámica de la política de ‘Una Sola China’ podría traer inestabilidad a todo el mundo. ¿Por qué?

Taiwan es un aliado de EE.UU. con quien tiene un acuerdo de protección

El acuerdo, llamado Taiwan Relations Act, requiere que EEUU intervenga militarmente si China ataca a Taiwán. Por su parte, aunque las relaciones han progresado, China no ha renunciado al uso de la fuerza para resolver la disputa sobre el estatus de la isla. De hecho, incluso tiene una ley anti-secesión que dice que emplearía “medios no pacíficos” para proteger su soberanía frente a Taiwán.

Según un reporte del Departamento de Defensa de EEUU, “prepararse para un potencial conflicto en el estrecho de Taiwán es el foco e impulsor primario de la inversión militar de China”, para lo cual ha desplegado misiles en el estrecho y continua modernizando su capacidad militar.

Complicando más las cosas, Estados Unidos le vende gran cantidad de armas a Taiwán. En diciembre de 2015, anunció ventas por US$1,830 millones a la isla, la primera venta en cuatro años. Durante 1979 y 2014, EEUU proveyó más del 75% de las armas importadas por Taiwán.

China quiere mantener y expandir su influencia en el mar de China Meridional (MCM)

Aunque Taiwán tiene pretensiones territoriales similares en el MCM (no olvidemos que también se ve como la ‘verdadera China’), el enfoque es muy diferente. Mientras Taiwán se centra sobre todo en simulacros de rescate y peacekeeping, China se enfrascó desde hace varios años en la construcción de islas artificiales y agresivos patrullajes, como escribí en un post anterior.

El riesgo viene de la imprevisibilidad de la nueva administración Trump. Su flamante Secretario de Estado, Rex Tillerson, anunció durante su audiencia de confirmación que el gobierno de Trump no permitirá que China controle el MCM, “enviando una señal clara de que, primero, la construcción de islas se detiene y, segundo, que su acceso a esas islas no estará permitido.”

La imprevisibilidad de ‘The Donald’, quien ya ha autorizado operaciones de “libre navegación” en el MCM, podría desencadenar en una guerra total, dejando a Taiwán en una posición comprometida en caso de que China lo use como proxy para atacar a Estados Unidos.

El comercio de Taiwán con China es enorme

Taiwán está en una posición económica extremadamente frágil. El comercio bilateral con China en el 2014 alcanzó los US$198.31 mil millones, un aumento exponencial si se compara con los US$8,000 millones de 1991. China (incluye a Hong Kong) es el mayor socio comercial de Taiwán y responsable de más del 30% del comercio total de la isla. De igual modo, más de 93,000 empresas taiwanesas han invertido en China desde 1988. China y Taiwán también han acordado que bancos, aseguradoras y otros proveedores de servicios financieros puedan operar a ambos lados del estrecho. Por otro lado, según el China Daily, más de 9.4 millones de personas visitaron ambos países en 2014.y el número de vuelos directos entre China y Taiwán llegó a cerca de 900 por semana en 2015. Es fácil prever que cualquier escaramuza entre EE.UU. y China podría afectar enormemente a la economía de Taiwán y exacerbar el problema debido a su relación con ambas superpotencias.

La política de ‘Una Sola China’, que ha ayudado a mantener el status quo por casi 40 años, se encuentra entonces en situación vulnerable. China no dará un paso atrás en sus demandas de soberanía sobre Taiwán y el errático presidente de EE.UU. puede tomar cualquier decisión en cualquier momento. ¿Nos acercamos al fin de la política de ‘Una Sola China’?