PabloEspinel
Asia Light Por Pablo Espinel

En mi más reciente visita a Shanghái, noté como un sencillo trabajador se acercaba a un quiosco y compraba un pequeño encendedor, acercando su teléfono para que el vendedor lo escaneara. Me quedé atónito. Mi amigo dijo entonces algo, que entendí varios días después: “Vivir en China sin WeChat es como no existir.”

WeChat comenzó su vida como una plataforma de mensajería similar a WhatsApp, pero en menos de una década ha revolucionado el mundo digital del gigante chino. Además de ser una red social, también permite a los usuarios, por ejemplo, comprar en línea, ordenar taxis, hacer reservas en restaurantes y, sí, comprar encendedores a través de su sistema de pago móvil WeChat Pay.

WeChat ha pasado de ser una plataforma de mensajería de texto y voz a una ‘app experience’ que permea prácticamente todos los aspectos de la sociedad china. En marzo de este año, WeChat alcanzó los 1,000 millones de usuarios activos mensuales, lo que representa casi tres cuartas partes de los habitantes de China.

Conocida en China como Weixin, las diversas funcionalidades de WeChat están ahora profundamente entrelazadas en el tejido del día a día de sus usuarios. Como tal, lo que ahora se conoce como el ‘Universo WeChat’, continúa expandiéndose a nuevos territorios y aspectos de la vida cotidiana.

La aplicación fue lanzada en 2011 por Tencent, la compañía china de Internet fundada en 1998 por el presidente y CEO Ma Huateng (también conocido como Pony Ma). El proyecto despegó rápidamente, alcanzando más de 200 millones de usuarios registrados en 2012. La nueva aplicación fue una sensación debido, en parte, a la capacidad de realizar llamadas y dejar mensajes de voz tomando en cuenta la dificultad natural de escribir caracteres chinos en un teléfono inteligente.

Conocida como WeChat en el mercado internacional, la aplicación pronto comenzó a abarcar más características. La incorporación de ‘Moments’ fue un hito particularmente importante, ya que trajo consigo un feed con actualizaciones de amigos y contactos. A partir de ahí, Tencent ha agregado características y ha abierto la aplicación también a desarrolladores externos.

¿En qué consiste WeChat?

Definir qué exactamente es WeChat no es fácil. WeChat es uno de los principales actores en el ciberespacio de las redes sociales, así que en ese sentido es un poco como Facebook. Además, contiene mensajería instantánea, por lo que es como WhatsApp. Tiene una tienda de aplicaciones, por lo que tiene similitudes con Apple y Google.

Esencialmente, WeChat se puede utilizar para todo lo que el usuario quiera hacer en línea. Aunque WeChat no es dueño de todos los productos que residen dentro de su interfaz, sí facilita la integración con la mayoría de las aplicaciones más populares de China. Así, por ejemplo, dentro de WeChat, hay equivalentes de aplicaciones occidentales como Tinder, Seamless y Slack, así como cientos de otros servicios conocidos.

Una de las funciones más populares de WeChat es WeChat Pay, también conocida como WeChat Wallet, la ‘billetera digital’ del usuario y que se usa para pagar todo, ya sea al tocar el teléfono o activando la cámara.

Dentro de WeChat Pay, hay infinidad de opciones. Un usuario puede enviar y recibir regalos, pagar el alquiler o donar a una gran variedad de causas benéficas. El dinero que está dentro de la billetera también puede ser invertido y transferido hacia los mercados financieros, por lo que las posibilidades de monetizar esta tecnología son infinitas.

Los mini programas: los killer app de WeChat

Los mini programas son el intento de WeChat de resolver una paradoja aparentemente irresoluble en los dispositivos móviles: las personas pasan mucho tiempo en las aplicaciones, pero sólo usan una selección muy pequeña de aplicaciones en total. Convencer a la gente de que descargue nuevas aplicaciones también es difícil; convencerlos de que sigan usándolas casi imposible. Más del 25% de las aplicaciones que se instalan nunca se usan.

La magia de los miniprogramas de WeChat reside en que los usuarios no tienen que descargar una aplicación para usarlos. Cualquier persona puede acceder a las ‘mini aplicaciones’ que viven en WeChat, en cualquier momento. Si combinamos esto con las alianzas de WeChat con algunos de los principales minoristas de China (como JD.com, un equivalente de Amazon), podemos comenzar a entender por qué tantos usuarios son tan adeptos. Cientos de mini programas permiten jugar, pagar cuentas, encontrar lugares de reunión locales, concertar citas con el médico, presentar informes policiales, ordenar taxis, realizar videoconferencias o acceder a servicios bancarios, entre muchas otras funciones.

El futuro de WeChat

Aunque el predominio de WeChat se ha logrado en cierta medida gracias a políticas del gobierno chino (Facebook Messenger censurado desde 2009, aplicación Line bloqueada en 2015, WhatsApp prohibido el año pasado), WeChat ha construido su éxito incrustándose en la vida diaria de sus usuarios e integrando sus marcas y servicios más populares. Todo esto de la mano de un sistema de pagos confiable y estable.

La gran diferencia entre WeChat y redes sociales occidentales como Facebook ha sido el hecho de no haber explotado la plataforma con fines publicitarios. Al construir primero una base de usuarios comprometida —adicta, en muchos casos—, WeChat ahora ha alcanzado una posición privilegiada para proporcionar publicidad útil.

Con un motor de búsqueda lanzado recientemente —es un ecosistema cerrado— y una gran cantidad de datos a su disposición, WeChat seguirá creciendo. Esto podría no traducirse en éxito a nivel internacional pero, francamente, no creo que eso esté en las prioridades de Tencent por el momento. La oportunidad de crear una marca digital revolucionaria en China es más que suficiente.