MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

En uno de los últimos reportajes de Wood Mackenzie se mostraba que las operaciones cupríferas de nuestro país se situaban en el 17 centil de costos, debajo del costo promedio del mundo (182c/lb). Pero en otros cuadros nuestra posición era bastante preocupante. Al evaluar las leyes de nuestras reservas (léase la calidad de los yacimientos como porcentaje de contenido metálico), nuestro país se ubicaba debajo de otros nueve países productores de cobre, y aun debajo del promedio mundial.

A partir de esto último, se podría deducir que mantenemos una baja competitividad en cuanto a potencial geológico, que podrían compensarse por mayores volúmenes de los yacimientos. Sin embargo, esto implica que el desarrollo de cualquiera de nuestros megaproyectos en cartera supondrá montos de inversión que no son fáciles de conseguir actualmente.

Existen otros indicadores que son tomados en cuenta al decidir una inversión. Según los que emite el Banco Mundial para gobernanza (estabilidad política y ausencia de violencia), nuestro país comparte con el Congo los últimos lugares en el grupo de países cupríferos. Nuestra posición mejora a posiciones medias cuando se clasifica el marco regulatorio para la inversión y tasas tributarias donde Congo, China, Brasil y Argentina ocupan los peores lugares. Este último país está en plena elaboración de una nueva ley promocional para la minería, luego de haber eliminado las retenciones, y espera atraer capitales que emigran desde Chile y el Perú.

Nuestro país nunca ha estado entre los más atractivos del mundo, pero en los últimos años ha perdido aún más competitividad. Esto se puede revertir si las instituciones se vuelven más eficientes, con una mayor claridad en los procedimientos que redunden en menores plazos y mayor preparación técnica en los niveles decisorios. Nuestros proyectos en cartera tienen en común su complejidad. Todos presuponen un esfuerzo en innovación e infraestructura. Los gobiernos subnacionales están empezando a comprender que la captación de empleo local, así como la contratación de servicios que demanda la minería mejoran el entorno económico de sus regiones.