MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

En setiembre del 2017, la Unión Europea publicó una lista actualizada de los metales, minerales y otros, como caucho natural, que considera críticos, por el alto riesgo en la fluidez del suministro y su impacto en la economía europea, que son superiores a otras materias primas. En total, son 27 estas materias primas entre las que están productos que se pueden encontrar en el Perú como antimonio, barita, bismuto, indio, caucho natural, roca fosfórica, tungsteno y vanadio. De la mencionada lista, a excepción de la roca fosfórica, no se registra actualmente producción comercial, o sólo se le extrae como subproducto.

El Perú llegó a ser el primer productor de bismuto del mundo cuando el CM La Oroya operaba. Las ferritas de zinc que eran considerados residuos del mismo complejo tienen un alto contenido de indio, por lo que se han estado vendiendo a Asia. En el siglo pasado operaban en nuestro país minas de antimonio, tungsteno y vanadio, que ahora se están cerradas.

Europa está preocupada especialmente porque lo que tienen en común estos productos es que China es el país que tiene la mayoría de reservas conocidas en la mayoría de ellos. El país asiático ha iniciado, además, millonarias campañas exploratorias a fin de asegurar que no le falten materias primas en sus líneas de producción. Algunos metales como el níquel, la plata y el zinc se pueden encontrar en 30 países, pero el 60% del cobalto viene de la RD Congo, mientras que la diferencia es producida por China. En el caso del antimonio, litio, metales del grupo del platino, óxidos de tierras raras, estaño y tungsteno, más del 90% de la producción primaria viene de cinco o menos países. La preocupación aumenta cuando la mayoría de países productores mineros son inestables políticamente. Para complicar el panorama más países están aplicando restricciones a la exportación de producción minera.

Durante la semana del 7 de noviembre, la Unión Europea llevó a cabo su reunión anual de los interesados en la iniciativa “European Innovation Partnership (EIP) on Raw Materials”, donde presentaron el estudio “Raw Materials Scoreboard” con data para definir futuras políticas en materias primas.

Este estudio señaló que la tendencia de la demanda mundial para las materias primas al 2030 es doblar lo usado en el 2010, básicamente por los mejores niveles de vida de la población.

La economía europea necesita una amplia variedad de materias primas pero que no produce. En minerales no metálicos, como materiales de construcción, es autosuficiente, pero no así en muchos metales.

El problema del abastecimiento de estas materias primas no es solamente que Europa tiene que importar casi el 100%, sino también que al ser productos mineros, la entrada en operación de una mina puede tomar más de diez años. Para Europa, el abastecimiento minero futuro vendrá especialmente de Chile, Brasil, el Perú, Sudáfrica, Zambia y RD Congo.

Además hay que tomar en cuenta que algunos de estos metales se presentan en la naturaleza como subproductos, por ejemplo, el indio del zinc, gallium del aluminio y selenio, y telurio del cobre. La concentración de indio en una mina de zinc es en promedio 50 g/ton. Para incrementar la producción de indio, tendría que incrementarse la producción mundial de zinc entre dos y diez veces.

Un desabastecimiento en materias primas pondría en juego 11 millones de puestos de trabajo europeos de la industria manufacturera que dependen del abastecimiento a tiempo de las mismas.

Estas dudas en el abastecimiento de materias primas pueden afectar que se cumpla con las expectativas energéticas de utilizar 20% de energía renovable en el 2020.

Para asegurar el seguro abastecimiento de materias primas en Europa, a través de la Iniciativa de Materias Primas, se promoverá políticas de promoción de producción doméstica, la diversificación de las fuentes de materias primas, mejorando la eficiencia en el uso y reciclado, y desarrollando materiales sustitutos. La producción doméstica tiene como debilidades la poca inversión en exploración y la baja percepción del público en general en la industria extractiva.