MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

Hace 60 años fue descubierto Michiquillay, el yacimiento de cobre ubicado a 50 km de la ciudad de Cajamarca, por Northern Peru Mining Company, que lo transfirió a Asarco, el gigante de cobre que fue el accionista principal de Southern Peru.

Asarco estuvo explorando durante diez años, pero en octubre de 1970 las concesiones revertieron al Estado, asignándose a Minero Perú (MP) el desarrollo del proyecto. Cinco años después, MP se asocia a un consorcio de siete empresas japonesas (Michiquillay Copper Corporation), los cuales elaboraron todos los estudios técnicos para construir una mina con una capacidad de tratamiento de 30,000 tonnes per day (tpd), que debió entrar en operación en 1980. Inclusive compraron los terrenos superficiales, abrieron galerías subterráneas y construyeron una planta piloto de 100 TM/día. Pero la iniciativa fracasó por el bajo retorno del proyecto por su contenido metálico.

En esa década, el gobierno de Belaunde y el entonces ministro Pedro Pablo Kuczynski (PPK) escogieron invertir en Tintaya, pues este yacimiento tenía una ley que cuadriplicaba la de Michiquillay.

En 1993, como parte del programa de privatización, Michiquillay fue nuevamente puesto en venta. Los postores diseñaron un proyecto más compacto, pero lamentablemente el costo de inversión de infraestructura indirecta (como carretera de acceso, la represa de agua en Namora, el mineraducto y el puerto) no podía ser cubierto con las reservas encontradas en esa oportunidad, por lo que no se encontraron postores.

Mientras Michiquillay no encontraba postores, se vendieron todas las propiedades estatales, entre ellas Marcona, Cerro Verde, todas las unidades de Centromin, Tintaya, Bayovar, y las refinerías de Cajamarquilla e Ilo.

El 30 de abril del 2007, Anglo American presentó la mejor oferta en la licitación organizada por ProInversión y se adjudicó el proyecto, con una oferta por US$403 millones, que la mitad fue destinada a un fondo social para desarrollo y beneficio de las dos comunidades que ocupan la zona.

Sin embargo, el 5 de diciembre del 2014, Anglo American se retiró del proyecto aduciendo que habían decidido focalizar sus esfuerzos en priorizar activos que ofrecieran un alto valor potencial.

ProInversión está convocando a una licitación que tendrá lugar el 20 de febrero próximo. Esperan tener varios postores teniendo en cuenta que es el mayor proyecto a cielo abierto “disponible” en Sudamérica y el único yacimiento cuprífero del norte sin contaminantes como el arsénico.