MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

La semana que pasó fue portada la detención de varios funcionarios de la Dirección Regional de Energía y Minas de Madre de Dios, personal que es designado por el gobierno regional, acusados de corrupción en el proceso de formalización minera.

Desde hace casi 20 años el Ministerio de Energía y Minas (MEM) ha intentado regularizar las actividades auríferas en esta región, sin obtener mayores logros porque tiene en contra principalmente la geología de la zona (extensos depósitos aluviales) y el precio alto del oro, lo que ha atraído a un gran número de exagricultores que han venido principalmente de Cusco y Puno.

Los yacimientos son extensos y el oro es fácilmente recuperable. No se necesita mucha inversión para iniciar una operación y extraer el oro que está cerca de la superficie. En el futuro seguramente se tendrá que usar equipo de mayores dimensiones para extraer el oro que debe haber a mayor profundidad.

Madre de Dios es una región remota de nuestro país, que según cuentan sus propios pobladores, siempre se dedicaron a prácticas ilegales. La actividad principal era la tala ilegal, cuando Centromin Perú inició prospecciones y descubrió oro en todo el río del mismo nombre. Hernando de Soto ha comentado que llegó a tener concesiones en la zona, cuando comenzaron a aparecer algunos mineros informales. Pero desde los 40, ya se reportaba producción de oro en las zonas altas.

Con el fin de potenciar la economía de la región se construyó la Carretera Interoceánica, porque se pensaba que Brasil iba a sacar su producción de soya hacia el Asia por allí. Odebrecht también pensaba construir una mega represa en la zona, que no prosperó por el reclamo ambientalista.

La situación actual es una extensa producción de oro que deforesta, opera con mercurio y contamina los ríos. El Estado apareció con políticas restrictivas de venta de combustible e interdicciones, que según la opinión general sólo ha traído más corrupción e ilegalidad que la que había.

La regularización debiera venir acordando con los mineros de la zona que tienen que cerrar sus operaciones reforestando. Pero como en nuestro país no hay experiencias exitosas de reforestación en tierras impactadas por la minería, se debería importar todo el “paquete” de know-how de Colombia y Brasil.

Se dice que en las interdicciones se ha gastado más de US$50 millones. Con este dinero se podría haber reforestado más de 10,000 hectáreas, que hubieran dado trabajo a todos los que ahora buscan oro en Madre de Dios; además, el Estado tendría mejor imagen y mayores ingresos legales.

Mientras el Estado no implemente una actividad económica alternativa, Madre de Dios seguirá produciendo oro ilegalmente.