MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

La semana que pasó, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) conformó la mesa ejecutiva para mejorar la productividad y competitividad del sector minero energético. Será una medida crucial si logra “enrumbar al norte” a instituciones claves como el Ministerio de Energía y Minas (MEM) y el Ministerio del Ambiente (Minam).

El sector extractivo minero basa su éxito en dos conceptos: qué es lo que el mundo va a necesitar y cuáles son las reservas/recursos (R&R) con los que cuenta para satisfacer esa necesidad. Cuando se menciona R&R está implícita la “accesibilidad” de los mismos (geología, agua, propiedad, infraestructura).

Sabemos que el mundo va a necesitar más cobre, zinc, plomo, metales que ahora nuestro país abastece en porcentajes importantes. La plata, por otro lado, no tiene tan buenas perspectivas. No sabemos cómo será nuestra participación en el mercado mundial dentro de diez añosEl MEM exige a las mineras (con multa incluida) el envío de información sobre niveles de producción, costos y reservas, pero no analiza si las actuales minas estarán agotadas en X años o si sus costos las habrán cerrado. ¿Qué pasará con las minas pequeñas de plata y oro? ¿Serán los nuevos “Quiruvilca” pasivos ambientales de mañana?

Esta institución tampoco analiza cómo están creciendo las necesidades de agua y energía, aun cuando los consumos unitarios deben haber bajado por mejoras tecnológicas. Ni cuántos profesionales STEM necesitaremos para operar nuestras minas.

El Minam, desde su creación, decidió albergar a los que “piensan” y no a los que “hacen” por el ambiente, como si fuera una ONG.

Al Minam no se le ha fijado un “norte”. Éste debería ser apoyar en corregir los impactos ambientales que ocasionan daños a la salud pública, como es la contaminación atmosférica (¿alguien ha visto un monitor de gases en la avenida Abancay?), y la ausencia de plantas de tratamiento de aguas servidas o de depósitos de residuos urbanos (¿alguien ha escuchado una campaña seria contra las enfermedades diarreicas, a favor del reciclaje o contra las bolsas plásticas?).

El MEM tuvo buenas autoridades sólo por plazos breves y siempre ha tenido muchas dificultades para imponer sus argumentos al Minam. Simplemente se ha allanado a la terquedad del Minam y no ha tenido una actitud proactiva para que los avances ambientales en el sector se extiendan a otros. Por ejemplo, al sector forestal, que necesita inversiones a largo plazo, grandes extensiones de terrenos rurales, know how y compromiso ambiental. La mirada que se le ha dado es “paisajista” o “conservacionista”, pero no de “negocio” sustentable.

Este ministerio también necesita un “ajuste hacia el norte”. No es un “club de leones” que debe vigilar compromisos privados de filantropía. En tiempos de data & metrics, se puede hacer mucho más para que la política social de las empresas sea más efectiva.

Se olvida que como autoridad central tiene que coordinar con todos los niveles de los gobiernos regionales y locales, no en mesas esporádicas sino fluidamente. Difunde su fabulosa “cartera de proyectos” y no se fija que la mayoría de ellos está en Cajamarca (problemas políticos) o en Apurímac (lejos de la costa), dos regiones que se pelean los últimos lugares en indicadores sociales. ¿No debería el MEM estar estudiando con ProInversión un masterplan de infraestructura para construir trenes a la costa, o para que el 100% de las viviendas tengan agua?

En el tema de permisos, no contratan STEM que simplifiquen o innoven. Anuncian “ventanillas únicas” cuando lo que se necesita son instituciones que articulen y que cuenten con sistemas informáticos conectados. En tiempos de inteligencia artificial se anuncia comités regionales para difundir información, cuando el portal, que debería ser la primera fuente,  es un “cajón de sastre” de documentos escaneados, que de ninguna manera contrarrestan los fake news del huaico de información de las ONG antimineras.

Finalmente, estamos en la era de la información y el Estado debería potenciar sus bases de datos, creando una gran base de recursos geológicos, como lo hacen países como el nuestro, principales abastecedores de metales clave para el desarrollo mundial.