MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

Hambach es un bosque milenario situado sobre el área de expansión de una mina de lignito en Alemania. En Internet se puede ver como activistas han construido casas en los árboles, para impedir su tala, y como llega la policía y desaloja a todos. Esto sucede en un país que lidera todos los acuerdos internacionales de lucha contra el cambio climático, pero donde la ley se respeta.

Esto es lo que nos falta como país: diálogo pero también firmeza. ¿Cuáles van a ser las reglas de juego? Las normas publicadas en El Peruano o la prepotencia de un pequeño grupo.

No tenemos que ver videos alemanes para ver como la autoridad se impone. En La Victoria, el alcalde George Forsyth lidera el ranking político, porque en tres meses se ha enfrentado a las mafias que cobraban cupos y sembraban el caos. Según las noticias la recaudación de la municipalidad ha aumentado y los victorianos apoyan mayoritariamente a su alcalde. Él y Susel Paredes son los héroes del 2019. El año anterior un juez y un grupo de fiscales que aplicaron la ley duramente eran aplaudidos en las calles. Conclusión: los peruanos queremos orden y que las leyes se cumplan.

El presidente Martín Vizcarra tiene que aceptar que para “hacer tortillas se tiene que romper huevos”. Puede que en Moquegua le funciono hacer una huelga para que una minera haga un importante aporte social a la región, pero apoyar en Apurímac a un grupo “privilegiado” que bloquea carreteras, extorsiona, secuestra, manejan ebrios y atropellan a policías y no le pasa nada, le va a pasar una fuerte “factura” a él, pero lo peor al país. ¿No piensa Vizcarra en ese grupo de fiscales que han hecho un trabajo meticuloso para encontrar pruebas contra los abogados extorsionadores y los líderes de la comunidad coludidos con ellos?, ¿No se ha dado cuenta que el estado de emergencia es lo único que ha permitido que la población que quiere trabajar honradamente lo pueda seguir haciendo?

Lo que tiene que hacer Vizcarra, si sueña con ser bien recordado, es ponerse al lado de los empleados públicos que están haciendo su trabajo (policías, fiscales) y los contribuyentes honestos que en Apurímac han establecido pequeños negocios para salir adelante.

El primer año de gobierno de Vizcarra ha sido nefasto para el sector energía y minas. Designó a un ministro que desmanteló todo lo que se venía avanzando, y se perdió en iniciativas intrascendentes como Rimay, sin encarar los grandes temas: el gasoducto, las tarifas eléctricas, la inversión petrolera y minera. Esperemos que Vizcarra haga un golpe de timón, y se ponga en modo “Paredes-Forsyth”, y corrija todos los errores que cometió el primer año de su gobierno.