MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

Hace más de tres meses que renunció el viceministro de Minas y no se ha nombrado a su reemplazo. La diligencia de los directores generales ha permitido que el sector minero estatal continúe no solo con el “día-a-día” sino con iniciativas necesarias para el mediano plazo como la elaboración de indicadores metodológicamente similares sobre consumo de energía y agua, con su similar chileno; y la asesoría internacional especializada para minería de uranio.

Al próximo viceministro le espera resolver el problema de los bloqueos de Las Bambas y las licencias para Tía María. Pero también debería priorizar el “sinceramiento” de la cartera de proyectos que con tanto orgullo difunde el ministerio. “Sinceramiento” presupone revisar la temática social de cada proyecto, de exploración y de ampliación. Es sabido que la producción de oro sigue cayendo y esto como consecuencia que ni siquiera se permite a las empresas explorar en las inmediaciones de minas operativas por la negativa de las comunidades que simplemente dicen no, o que exigen sumas estratosféricas como en Apurímac, donde una comunidad exige S/1,000 millones y otra S/1,200 millones, que como se sabe están libres de todo tipo de impuestos (exoneración tributaria que gozan las comunidades).

El viceministro tiene que anunciar al país los problemas de acceso para explorar, además de las complicaciones técnicas que tiene cada proyecto.

En cuanto a trámites, urge que el nuevo viceministro resuelva con Serfor en qué momento su opinión será vinculante para otorgar una concesión o iniciar exploraciones, y con el Ministerio de Cultura reducir las cuatro oportunidades que se tiene que dar curso al proceso de consulta según el Convenio OIT 169.