MaritaChappuis
A tajo abierto Por Marita Chappuis

Esta semana ocurrió por enésima vez un derrame de petróleo del Oleoducto Nor Peruano (ONP). La noticia (de pocas líneas) fue publicada en las últimas páginas de algunos diarios, porque ya nadie levanta una ceja al leer sobre el “sabotaje” que viene ocurriendo, que hasta ha sido reconocido por  periodistas ambientalistas.

También por enésima vez, OEFA publica su nota de prensa advirtiendo que “supervisará las causas… y verificará la implementación del Plan de Contingencia de Petroperu…”.

Petroperú es una empresa estatal de propiedad de todos los peruanos, una “deep pocket”, por lo tanto, sus resultados económicos afectan la economía del país. El mantener un Plan de Contingencia, que cubra todas los incidentes a consecuencia de los sabotajes que pueda tener a lo largo del ONP, sin mencionar los cortes de producción por la inhabilitación del ONP, debe ser una cifra bastante alta… ¿Cuántas escuelas o postas médicas se han dejado de construir para atender este Plan de Contingencia contra sabotajes?, ¿cuánto se han incrementado los costos operativos, de seguros, etc. por estas contingencias?

Pero lo inaudito es que OEFA no anuncia si ha denunciado ante la fiscalía ambiental a los saboteadores que están causando este daño ambiental (Título XIII del Código Penal, falta grave según el artículo 307-B). Entonces, ¿cuántos sabotajes más tienen que ocurrir para que se sancione como es debido a personas que provocan éstos derrames?, ¿qué opina la Oficina de Control Interno ante esta omisión del OEFA? Se dice que personas interesadas en conseguir el encargo de limpiar derrames son los saboteadores  (léase extorsión). Lamentablemente, el “mal ejemplo” cunde. Otros “deep pockets” también han sufrido actos de sabotaje, que los han obligado a negociar con los extorsionadores. Mientras esto ocurre OEFA sigue supervisando la ejecución inmediata de las “medidas preventivas” que ha ordenado a los “deep pockets” que son del tipo “ejecute-ahora-y-reclame-después”, pero sin denunciar a los verdaderos culpables.

En octubre próximo se realizará el Sínodo de Obispos sobre la Amazonía. El tema de los derrames será uno de los principales. Obviamente el sabotaje no será mencionado porque el Estado nunca lo ha denunciado. Ante esto, uno se pregunta si no fue mejor trasladar con camiones el concentrado de Las Bambas y no con un mineroducto.