A tajo abierto Por Marita Chappuis

Mauricio Macri, vestido de mameluco y con casco, inauguró un oleoducto hace unas semanas. En Chile, Sebastián Piñera hizo lo mismo y amplió la vida de la mina de cobre más grande del mundo por 40 años más. Mientras que Donald Trump, en Estados Unidos, lanzó una oferta de compra por Groenlandia, recibiendo como respuesta que “estamos abiertos a los negocios, pero no a la venta”.

Según Times, el derretimiento de los glaciares causado por el cambio climático abre oportunidades para extraer minerales que estuvieron enterrados bajo capas de hielo de cientos de metros de espesor. Se dice que Groenlandia tiene grandes depósitos de elementos de tierras raras, que estaban cubiertos por una capa de tres kilómetros de espesor. Si bien es casi imposible poner un precio al territorio, las estimaciones oscilan entre US$1,100 millones y US$1,700 millones, dependiendo de su potencial minero. Trump ha ofrecido US$1,300 millones. Al parecer China, que detenta el monopolio mundial de las tierras raras, ya llegó a Groenlandia, con una firma australiana, para desarrollar el proyecto minero Kvanefjeld. Groenlandia recibe un subsidio de US$700 millones al año, pero se cree que con este desarrollo minero va a autosostenerse.

Pero Trump no se desanima, y sigue insistiendo con la compra. Mientras que en nuestro país, Martín Vizcarra sigue tratando de explicar que las condiciones sociales de Tía María no son las adecuadas (¿por qué la industria extractiva sigue creciendo en todo el mundo, hasta está provocando un conflicto entre Donald Trump y Europa, pero en el Perú se le está cuestionando?).

Steven Levitsky declaraba en La República “…el que argumenta que todos los proyectos mineros deben avanzar bajo cualquier circunstancia, tendría que buscar a su Augusto Pinochet”. Como me siento aludida por ese comentario paso a responder: en este blog he mencionado a dos ministros de Energía y Minas, que no fueron pinochetistas sino todo lo contrario —Fernando Sánchez Albavera y Jaime Quijandría Salmón—, que impulsaron proyectos extractivos en medio de la extorsión senderista, o con la población de Pisco en contra (caso Camisea).

Sanchez Albavera, que fue diputado de Izquierda Unida, fue el autor de la actual ley minera, esa que llaman “promocional” y que la izquierda quiere cambiar. Él no dudó llamar a la Marina para que apoyara con el resguardo de la perforación de un pozo petrolero en San Martín, que estaba siendo extorsionado por Sendero Luminoso.

Se dice que no se desbloquea vías tomadas por huelguistas porque podrían ocurrir pérdidas de vidas humanas. En una huelga en La Oroya, no murieron ni policías ni bloqueadores, sino dos personas inocentes que se pusieron a caminar para atravesar las carreteras tomadas, y un infarto acabó con sus vidas. ¿El gobierno está considerando que la situación de anarquía está perturbando la salud de miles de personas, que por días y semanas, tienen que sufrir bloqueos, marchas y “vandalismo”?

Conga “no va” desde hace más de ocho años: ¿el MEF le ha mostrado a Vizcarra cuáles son los indicadores de pobreza, anemia, entre otros, en Cajamarca?

En Toronto, en marzo 2018, un embajador Vizcarra se jactaba de que en Moquegua, él había logrado que Quellaveco saliera adelante. No han pasado ni 18 meses y este proyecto ya está en problemas. ¿Por qué, entonces, deberíamos apoyar todas las iniciativas que nos plantea?