Elizabeth Newton, de la Universidad de Stanford, realizó su tesis doctoral usando el juego típico de adivinar canciones: uno tararea y el otro adivina. De 120 repeticiones con individuos y canciones aleatorias, apenas se adivinaron 3 (2,5% de los casos). Los “taradeadores”, por llamarlos de algún modo, habían anticipado una probabilidad de 50% de éxito, una proporción 20 veces mayor que la real. De ahí surge la expresión “la maldición de saber”. El que sabe mucho de algo cree, por lo general, que el otro lo va a comprender mucho más fácilmente de lo que en realidad ocurre.
Cuando usted tiene una idea o un mensaje que comunicar, debe reconocer que su dominio del tema puede ser la mayor dificultad para comunicarse. Piense en su audiencia. Aproveche a un lego en la materia para ver si se le entiende, antes de mandarse con todo. No importa si es ingeniero, agrónomo, economista, y mucho peor si es abogado (para los cuales hablar en complicado es casi una obligación moral): el riesgo de que se complique demasiado es grande. Aquí se aplica lo que los psicólogos recomiendan a los padres para hablar con sus hijos sobre el sexo: explique lo necesario y asegúrese de estar entendiendo bien lo que su hijo quiere saber. Si no, puede que a mitad de explicar el Kama Sutra for Dummies, caiga en cuenta de que la pregunta sobre “qué son las relaciones orales”, se refería de verdad a los cuentos que se transmiten de generación en generación.
Muy buen artículo, la verdad es que no sólo los abogados y médicos hablan a veces en dificil, también lo suelen hacer los de otras profesiones y eso sucede porque muchas veces nos sentimos "REYES" del conocimiento y nos olvidamos que quien nos escucha necesita asimilar primero ciertos términos para entender qué se les dice.
Creo que lo mejor es ponernos siempre en la posición del Auditorio para saber cómo hablarles. En otras palabras cada auditorio debe recibir un diálogo acorde a su entender.
Estoy preparando una charla para un grupo de legos en una tecnologia nueva y luego de leer el post, cai en la cuenta de que debo replantear totalment mi exposicion si no corro el riesgo de quedar como un fatuo recuerdo.
Excelente. Soy abogada y tu blog me encanta y en verdad me ayuda a enfocarme en lo que en realidad quiero transmitir.
Me encantó.
Uno de los ingredientes imprescindibles para que ocurra la comunicación, es decir, que el receptor comprenda (como en el vocablo inglés "comprehend", haga propio, se adueñe de) el mensaje que el receptor emite, es el enganche (como en el vocablo inglés "engage"). De cómo o en qué medida el que me comunica algo me enganche, me atrape, depende cuán dispuesta estaré a entender lo que me dice. No solamente que el mensaje sea empático sino que la persona no me resulte antipática ("y este sonso qué se cree con su verborrea que no se entiende y que sólo paporretea para impresionarme o para escucharse lo lindo y sabio que suena") y que quiera que lo entienda. Los abogados y médicos son eso, abogados y médicos, y no comunicadores. La comunicación eficaz pasa no sólo por la humildad de no desplegar todo el repertorio que uno conoce y la comprensión de que mi interlocutor puede no saber tanto como yo, sino también por una técnica que debería formar parte de un syllabus de carrera, como lo sugiere Gabriel. Lamentablemente, creo que en este típico zapatero-a-tus-zapatos tema la gente continuará aprendiendo a cocachos, o simplemente no aprenderá... lo cual es bueno para los consultores, ¿no? :o) (cherry nauseabundo pero realista).
Gracias por los comentarios, acabo de llegar de estar varado en la carretera central y recién los leo. Como respuesta general, con algunas puntualizaciones:Lo difícil lo puede hacer fácil sólo el que sabe y mucho (plagio de una frase célebre de no recuerdo quién), pero los consultores podemos ayudar (cherry nauseabundo pero cierto). De acuerdo con Patricia Teullet que si alguien que no sabe se mete a explicar cosas técnicas complejas va al abismo, aunque el problema ahí es más grave que de comunicación. Me alegro que varios coincidan conmigo en el énfasis que tienen los abogados en hablar en complicado. Yo dictaría feliz un curso de "No B.S." en alguna facultad de Derecho, pero sé si me aceptarían. En el caso de los médicos, que es verdad también hablan raro, la complejidad muchas veces está basada en la realidad de lo que es el cuerpo humano y cómo puede o no reaccionar cada paciente, y el cuidado por no generar expectativas basadas en intuiciones más que en análisis detallados. Pero llamar a un préstamo un "mutuo habitual" es ganas de complicar, cualquiera creería que es un affaire a ser descubierto por los urracos. Sin duda alguna, mientras más conozca uno de otras especialidades y formas de ver los temas, más capacidad tendrá de exponer ideas. En un post siguiente hablaré sobre cómo varían las personas en su manera de comprender los temas. Si uno concentra la mayor cantidad de energías en aclarar qué es lo que de verdad quiere decir y por qué es importante para la audiencia entenderlo, el resto ya es cuestión de organizar cómo decirlo en función de la audiencia. Gracias nuevamente por los comentarios.
Buenísimo. Y creo que ocurre especialmente cuando se aborda temas técnicos. Pero también he encontrado que las explicaciones se hacen más técnicas y aparentemente difíciles, cuando quien las hace en realidad no domina el tema: termina escudándose en frases de cajón.
Para la buena comunicación también existen reglas, métodos, es decir conocomientos, que se convierten en trabas cuando se emplean con vanidad y suficiencia. Partiendo de un humilde aprecio por si mismo, sin buscar la aprobación de los demás y los aplausos, tal vez mejoremos la comunicación entre nosotros. Espero haberme dejado entender...
Esto tiene una base deficitaria: La carencia del hábito de lectura entre los ejecutivos o profesionales en general que consideran que por dedicarse a un tema de negocios o tecnológico, no pueden ¨perder el tiempo¨ con novelas o libros que no sean de su especialidad. Uno aprende de las historias el valor de la entonación, los diversos tipos de discurso y la connotación de las palabras. Sutilezas que no son comunes en perfiles atiborrados de marketing.
Hace unas semanas me tocó conversar con un abogado sobre una materia e introdujo en el tema términos en latín para explicar en "detalle". Lo detuve y le dije que lo mejor que podía hacer es hacerse entender hablando en un lenguaje neutral, y porqué no, hasta coloquial. En realidad fue como intentar comprender la lectura de los médicos.
Experto en asesoría de imagen y comunicaciones y gestión de crisis corporativas. Actualmente es Presidente Ejecutivo de APOYO Comunicación Corporativa y del Instituto APOYO. Magister en Administración Pública de la Universidad de Harvard. Ha sido consultor del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y miembro del Tribunal de Libre Competencia del Indecopi.