La historia empieza allá por los años setenta con la novedad de los cines Romeo y Julieta, en Miraflores. Este novedoso complejo se caracterizaba por ofrecer dos películas en un solo complejo.
En contra de la tendencia de ese momento, cuando los cines tenían platea y mezzanine, estas salas eran de un tamaño menor al común de las salas. Luego vendrían el Real 1 y 2, en Camino Real, y el Ámbar y Jade, en el Centro Comercial Arenales.
Pasó mucho tiempo antes de que estos conjuntos de dos salas se convirtieran en lo que conocemos actualmente como multiplexes. Los primeros cambios comenzaron como una subdivisión de salas de cine existentes durante la crisis económica de los ochenta, cuando muchos teatros no supervivieron y se convirtieron en iglesias.
El fenómeno de los multiplexes se popularizó en Estados Unidos durante la época de Carter, cuando la crisis económica estadounidense generó una gran cantidad de metros cuadrados desocupados en los centros comerciales.
El mecanismo de supervivencia al que apelaron los malls fue incorporar el entretenimiento como un “atractor” de público que animara la oferta comercial.
En muchos centros comerciales se colocaron pistas de patinaje, montañas rusas, bowlings, arcades (que incluyó un concepto desarrollado por Spielberg denominado Gameworks), y complejos de salas de cines múltiples.
Muchos centros comerciales desarrollaron zonas de entretenimiento donde se habilitaron complejos de 8, 10, 12, 16, 20 y 24 salas en proyectos existentes.
Cuando la economía mejoró ya se había incorporado en la fórmula el entretenimiento familiar, y las salas de cine cumplían un rol muy importante asociado a restaurantes y juegos.
Si bien es cierto que estos proyectos creaban un nuevo atractivo, los centros comerciales aprendieron que no era bueno incorporar estos grandes complejos a menos que se tuviera el parqueo necesario para absorber la nueva demanda creada que tenía un comportamiento estacional. El costo de crear la infraestructura necesaria para que puedan operar era demasiado alto para el costo que podría pagar por metro cuadrado, y en el caso de que no funcionara el concepto, la infraestructura no podía ser reciclada para otro uso.
La lección fue dura y algunos centros comerciales tuvieron que desmontar los complejos o disminuir el número de salas.
La experiencia de los ochenta permitió diseñar un balance adecuado en el que se incluyera la oferta de cines y entretenimiento en los centros comerciales.
Antes de que este formato llegara al Perú tuve la oportunidad de visitar muchos multiplexes de distintas características entre Nueva York y Los Angeles para poder aplicar este nuevo formato tropicalizado en el Perú.
La revolución de los cines empezó en el Jockey Plaza en 1997, con una propuesta desarrollada por la división de cines de Warner Bros., que formaba parte de la oferta estructurada en forma conjunta con Chilis y Pizza Hut.
Con los cines en construcción, la negociación no prosperó y el grupo promotor logró interesar a la cadena Cinemark para que se adaptara sobre el trabajo ya avanzado.
Luego de abrir en el Jockey Plaza, esta cadena continuaría con un complejo en San Miguel, dentro del hipermercado Metro, y más tarde ingresaría a Mega Plaza. Finalmente, desarrollaría su más reciente proyecto en el Aventura Mall en Bellavista.
Cinemark dio el nuevo estándar internacional que sirvió de pauta para lo que sería el desarrollo de salas de cine en el Perú.
Casi al mismo tiempo, pero con una propuesta menos ambiciosa, vendría la cadena Cineplex. Inicialmente parte con un proyecto de subdivisión del cine Alcázar en dos salas y luego con el acondicionamiento de las salas Adán y Eva, en el Jirón de La Unión.
La primera gran operación que logra estructurar se ubicó en Plaza San Miguel, con un complejo de 14 salas en la zona posterior del centro comercial. Este grupo de cines se convertiría más tarde en la cadena Cineplanet cuando Nexus Group (que formaría parte del Grupo Interbank) adquirió el derecho de explotar las salas de cine Cineplex por un tiempo determinado y con el compromiso de desarrollar el complejo de salas del cine Alcázar. El espacio reducido del lote obligó a desarrollar un complejo en dos niveles con un área comercial en los dos primeros pisos en uno de los complejos más costosos que se han desarrollado.
Esta cadena crecería con nuevos complejos como el Royal Plaza en el Primavera Park Plaza (San Borja), Comas, Molina Plaza, Centro Comercial Risso (Lince), Arequipa, Chiclayo, Trujillo, Piura y recientemente en Huancayo, acompañando a la primera tienda de Oechsle.
Luego vendrían los complejos de UVK (Sociedad de Ubilluz, Velarde y Kumar) en Larcomar, donde incluyó un formato experimental denominado Cinebar (el concepto apuesta a ampliar el promedio de ticket con un servicio y atención premium, en Colombia ha sido un éxito). Luego abriría nuevas salas en el Centro Comercial Caminos del Inca, Marina Park, San Martín, Ica y la propuesta de cuatro salas para Sur Plaza en Asia.
En los últimos años, aparecerían nuevos operadores que ofrecerían una apuesta de cines más económicos como Cinerama, que retomaría los tradicionales cines Pacífico, que habían ampliado sus salas por debajo de un complejo desarrollado por Gremco en Miraflores, y con su conjunto de cuatro salas dentro de Minka en el último año.
Cine Star crecería con 10 operaciones en distritos poco atendidos como Lince, Aviación, y dentro de algunos hipermercados Metro como una operación asociada en San Juan, Breña y Rímac.
En el camino se intento introducir un formato IMAX* como una franquicia que pudiera acompañar a la oferta comercial dentro de algún centro comercial, pero en el Perú aún es aun muy bajo el ticket promedio para sustentar esta instalación.
Próximamente tendremos a Cinepolis, un coloso de origen mexicano (es considerada la cadena de cines más grande de Latinoamérica) que arribará al Centro Comercial Lima Norte.
Las salas existentes están haciendo mejoras. Cinemark estará renovando sus butacas por unas más confortables y ya están incorporando en muchas salas los proyectores digitales y dulcerías de mejor diseño y oferta.
El negocio del cine en el Perú ha evolucionado en los últimos años y los operadores se han encargado de crear un mercado que hoy se proyecta con fuerza hacia provincias con operaciones adecuadas a las escalas de cada ciudad.
Hollywood ha renacido y el video ha muerto. Hoy se ofrecen películas que entran al circuito internacional y deben ser administradas dentro de las pantallas disponibles dentro del mercado local y sólo se exhibe lo que los operadores consideran lo más rentable.
La estacionalidad de los estrenos en julio y diciembre obliga a los cines a ser creativos en promover la ocupación el resto del año y en los días de semanas con ofertas dos por uno y tarjetas de acumulación de puntos y juegos electrónicos como acompañamiento.
Una buena parte del negocio se encuentra en las dulcerías que permiten incrementar la venta hasta en un 40% de su facturación.
La tecnología de proyección actual limita el producto a la oferta estadounidense. En los próximos años se espera que la tecnología sea reemplazada por sistemas de proyección digital o por satélite que permita contar con toda la oferta mundial de cine ampliando las posibilidades de ver películas que van desde la producción de Bollywood hasta cine europeo.
El negocio de los cines está nuevamente por cambiar y su supervivencia dependerá de convertir en una experiencia memorable la visita al cine. Sólo así podrá competir contra la avalancha digital que viene en todos los formatos posibles.
Es probable que los nuevos teatros apunten a salas con un lobby más logrado y salas más chicas con proyección digital que pueden tener un éxito de taquilla en simultáneo en varias salas. Esto le permitirá al operador que pueda administrar la ocupación de acuerdo con la demanda específica en tiempo real.
En ese momento nuevamente veremos remodelaciones de salas para incorporar nuevas tecnologías de proyección, efectos y sonido y quizás un acondicionamiento para una nueva distribución de salas según el requerimiento que el negocio demande.
Cuando, en el futuro, el negocio de las salas de cine en el Perú se vuelva atractivo para los parámetros internacionales, y se cuente con un número de salas importante a nivel nacional, no sería raro que algunas de las cadenas más importantes patrocinadas por estudios como Warner o Sony compren el número de pantallas disponibles para asegurar la exhibición de su producto. Pero ese ya será otro negocio.
Mucha tecnologia aqui y por alla en territorio peruano, bueno, gracias por todo eso... pero en todo esto hay suficiente apoyo de exibicion, distribucion para la produccion nacional? espero que si, ya que la inquitud de una produccion cinematografica siempre esta en el corazon del creador peruano, por mas simple que sea. Antonio Loyola
Ojala pronto pongan salas IMAX en Peru porque creo que ya merece la pena invertir y ademas hay muchos peruanos deseosos de disfrutar de esta tecnologia
pogan donde queda la montaña rusa mas grande del peru
Las Salas 3D en realidad es un formato basico de la experiencia que ofrecen los teatros IMAX .
Estas pantallas en su concepto mas elaborado incluye anteojos para vision 3D, audifonos con sonido digital tridimensional y un diseño de sala que permite la inmersion dentro de la pelicula por el tamaño de la pantalla . Los asientos se distribuyen en forma escalonada como un estadio pero la altura entre asientos permite que uno pierda la referencia de borde de la pantalla para sentirse parte de la pelicula.
Cada vez se estaproduciendo mas peliculas para el sistema IMAX , primero fueron documentales y recientemente Disney ya produce para este tipo de cines
En Colombia las cadenas Cinemark y Cineco permiten reservar el número de silla al momento de comprar la entrada (como si fuera teatro o concierto). Esto evita las colas para entrar a la sala ya que todos tienen su asiento reservado.
También permiten reservar o comprar entradas por teléfono o Internet.
Ojalá las cadenas tengan en cuenta la experiencia en países vecinos para aplicarla en las remodelaciones planeadas en el corto plazo.
Y las salas 3D? Despues de ver Sangriento San Valentin y escuchar a la gente gritar en la sala, tengo una clara idea de hacia donde se va a orientar el negocio. El precio es el mismo cualquier día de la semana, 20 soles en Mega Plaza y 25 en el Alacazar y otros Cineplanet, un éxito!
Muy ilustrativa esta historia de los inicios de los multicines en Lima. Quisiera colaborar comentando que en el Perú se comenzó con retraso el uso de los formatos plex. Así en la década de los '80, paises vecinos como Colombia y Ecuador ya contaban con este concepto utilizando entre 6 y 8 salas a la vez, impulsados por la fuerte presencia del Betamax y del VHS en esos paises. En el Perú, en esa época los cines más grandes tanto en capacidad como en dimensiones se encontraban en provincias. El cine Ayacucho de la misma ciudad contaba con mas de 1,700 plateas ( una comparación, el incendiado teatro Bolivar en Quito contaba con casi 3,000 ) y el cine Tropical de Chiclayo con 1,219 localidades. Ambos cines contaban con 3 niveles: Platea, Mezzanine y Palco ( cosa curiosa, este último era el más barato y estaba ubicado en un tercer nivel o piso ). Gracias por hacerme recordar tan bellos momentos, pues mi padre, Luis Cortez, tuvo una cadena de cines entre Chiclayo, Piura y Sullana, uno de esos cines obviamente fue el bellísimo cine Tropical.
Arquitecto y urbanista con más de 20 años dedicados al desarrollo de proyectos. Actualmente es director gerente de Consultora Metrópolis, empresa dedicada al diseño de oficinas, viviendas, conceptos comerciales y proyectos de gran formato. Su trabajo es publicado frecuentemente en distintas revistas especializadas nacionales e internacionales.