MichelSeiner
Boom Gastronómico 2.0 Por Michel Seiner

Las grandes compañías tecnológicas de Sillicon Valley estuvieron entre las primeras en enfrentarse al presidente Donald Trump por su llamado ‘travel ban a nacionales de siete países de mayoría musulmana. No les falta razón: el talento, la creatividad y el empuje de la inmigración para esta industria han sido determinantes en su éxito. Aunque para el público en general sea menos conocido, la política migratoria de Trump impacta también a los restauranteros peruanos de formas muy concretas.

El trabajo de hormiga de cocineros peruanos logró despertar la curiosidad de las principales ciudades americanas sobre nuestra propuesta culinaria. Después de tanto trabajo, todo estaba listo para una nueva explosión peruana en EEUU. Luego llegó Trump.

Entre nuestros restauranteros es sabido que sin manos peruanas es imposible exportar nuestra experiencia gastronómica. La esencia de la cocina peruana la captura el peruano (cocinero o comensal) desde niño. Cocinar peruano no es elaborar un sabor aprendido por el cocinero en la escuela sino la evocación de un recuerdo colectivo heredado. Es un recuerdo, muchos cocineros que trabajan fuera regresan con frecuencia al Perú para afinar y avivar esos sabores.

Los casos de éxito resonantes siempre tendrán un Diego Oka (La Mar, Miami), Ciro Watanabe (Osaka, Santiago), Jorge Muñoz (Pakta, Barcelona), Robert Ortiz (Lima, Londres) o un Victoriano López (La Mar, San Francisco), entre tantos otros peruanos al mando de sus cocinas. Su ausencia es la principal barrera para desarrollar un proyecto gastronómico en Estados Unidos. Encontrar este personaje clave es de por sí complejo. Se requiere una mezcla de sabor, habilidades de gerencia y algo de relaciones públicas. La búsqueda se vuelve casi imposible cuando se le suma la dificultad de obtener una visa de trabajo americana.

En mi experiencia personal pasé de no tener idea sobre cómo funcionaba el proceso de visa americana a ser caserito de varios abogados especialistas en migración. Aprendí cómo y para qué sirven las visas H1B, J, O, L, B y E. Es increíble que con tantas opciones ninguna funcione al 100% para enviar un cocinero excelente, pero desconocido, a una operación americana. Toda esta complejidad existía antes del nuevo gobierno americano.

La llegada de Trump y su nacionalismo lo harán aún más complicado. Su sola elección y las primeras muestras de política aislacionista reducen directamente la posibilidad de obtener visas de trabajo para nuestros cocineros, así éstas resulten en modificaciones a normas específicas o no. La capacidad exportadora de nuestros conceptos hacia EEUU sufrirá. Así como la política migratoria de Trump asalta el talento y la creatividad de Silicon Valley, también atenta contra el ingreso de nuestros sabores a la escena restaurantera. Perdemos todos.

LinkedIn