MichelSeiner
Boom Gastronómico 2.0 Por Michel Seiner

Este fin de semana [10 y 11 de junio] tuvimos de visita a una alta ejecutiva de una marca gastronómica francesa de lujo en Lima. Ella analizaba las potencialidades de desarrollar la marca en Lima. Ante la aun relativamente escasa presencia del alto lujo en nuestra ciudad y la posición única de potencial crecimiento que tenemos en la región, el interés estaba muy presente. Nos comentaba que venía de haber visitado Argentina, Chile y Brasil. Hablamos un buen rato sobre el momento de estos mercados y su relación con Francia. Hablamos de Francia también. De cómo el nuevo presidente francés se ha ganado, con un mensaje de esperanza, los corazones de franceses y extranjeros y de cómo, con su liderazgo, ha forzado a que el mundo concentre su mirada en París.

La paseamos, en medio de esas conversaciones, por centros comerciales de lujo, por conceptos que han capitalizado la marca país francesa y, especialmente, la llevamos a degustar macarons (macarrones) en Lima.  No todos los limeños sabemos que los macarrones franceses no son los macarroni que vienen con queso cheddar. Sin embargo, es sorprendente la cantidad de conceptos de comida que tienen macarons en Lima. Por decir algunos: Tanta, Lucio, Delifrance, artesanos como Rebecca Dondero y hasta el nuevo Fresson en La Molina, todos venden macarrones regularmente. Es más, El Taller en el Jockey Plaza hace el 60% de su venta de macarons y con ello paga las rentas propias de este centro comercial, que no es poco decir.

El macaron, este entre pastelito y alfajor hecho principalmente de harina de almendras, resume en un solo bocado, o quizás dos, todo el lujo, refinamiento, alegría y esperanza que guarda esta nueva Europa. Sandrine, esta ejecutiva francesa, nos comentaba su sorpresa ante el conocimiento del producto en el Perú. Sólo podíamos confirmar que de a pocos el Perú ha comenzado a mirar hacia Europa también, tanto en términos de turismo como en términos culturales y, sobre todo, como referente de lujo. Le comentábamos que el desarrollo del mercado de lujo está a punto de explotar casi en perfecta sincronía con la que el sector de la población que puede acceder al lujo crece en Lima. No nos sorprendería, por lo tanto, que marcas como Caviar House, Petrossian, Ladurée, Pierre Hermé y tantas otras eventualmente aterricen en Lima.

Pareciera, además, que este aterrizaje se dará más temprano que tarde. Así, mientras Macron visitará Lima en septiembre para intentar asegurar las Olimpiadas del 2024 en París, la actitud de Donald Trump nos invita a mirar hacia otros lugares como consumidores. No habrá quien diga que el corto plazo se ve complejo en la economía peruana como para apostar por el lujo. Seguro. Pero los días lentos terminarán pronto, tarde o temprano. Desde ahí, a vender macarons. Ça te dit?

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