MichelSeiner
Boom Gastronómico 2.0 Por Michel Seiner

Mientras el mundo avanza en el sentido de peatonalizar y masificar el transporte, el Perú permanece en el mundo del auto propio. No soy urbanista ni tengo conocimiento alguno sobre desarrollo de ciudades así que lo poco que sé sobre estacionamientos y restaurantes me lo dicta la experiencia y el sentido común. En Seinauer & Cia nuestra experiencia con los requisitos de parqueo y nuestros emprendedores gastronómicos es una sola de frustración y oportunidades perdidas.

¿Qué quiere decir eso en términos prácticos? Según los parámetros típicos que se encuentran hoy en nuestra ciudad, un restaurante de 200 m2 -imagine un local típico de chifa de barrio mediano- requeriría nueve espacios de estacionamiento. Otro dato insignificante, un estacionamiento de este tipo no tiene menos de 81 m2 de área. Un dato más para contextualizar: todo Barra Chalaca mide menos que eso. Tiene usted razón, no tiene ningún sentido.

Quizás la única etapa más compleja que sacar licencia de obra en el desarrollo de un proyecto de gastronomía es la búsqueda de un local. ¿Por qué? Porque encontrar uno con las características adecuadas es un mundo. No solo hay consideraciones de marketing y de finanzas. Sino que desde lo legal se debe verificar alturas de techos, distancia con predios colindantes, zonificación, entre otros. Esto al margen de potenciales problemas con vecinos. Lidiar con estas dificultades, tristemente, es sencillo en comparación con encontrar locales en los que estén dadas condiciones que permitan estacionamiento reglamentario.

Como consecuencia pasan cosas difíciles de creer. La más interesante es que los locales que ya poseen una licencia se vuelven un commodity. Sea por la razón que sea, quien ya tiene una licencia la puede vender a un precio artificialmente alto así su operación no haya estado funcionando adecuadamente por el solo hecho de contar ya con un permiso. Otros se pasan meses sino años en la etapa de búsqueda de local y así, centenares de nuevos negocios, que generan empleo y dan satisfacción muchísimos comensales, se ven frustrados. Finalmente, se favorece a los jugadores grandes que cuentan con espaldas para generar estacionamientos en locales grandes. El dueño del canal de negocio “restaurante” se convierte en todo aquel que puede generar su propio stock de estacionamiento. ¿Habrá una barrera de acceso más flagrante?

¿Quién paga por restaurantes con parqueo propio? Paga el consumidor con menos opciones y precios más altos. Paga el emprendedor que busca hacerse un espacio en la industria gastronómica. Paga toda la cadena que participa en torno de la gastronomía. ¿Para qué paga? Para que no asumamos, cada uno, el costo de tener y estacionar el auto propio cuando salimos a comer. Esa cuentita se la dejamos a la industria gastronómica que tan orgullosos nos hace sentir. ¿Hasta cuándo?

LinkedIn