Texto de prueba
MARZO 20, 2014
Realizado por: Matias Cardona
Por José Carlos Saavedra

Director de análisis  macroeconómico del Servicio de Asesoría Empresarial (SAE) de APOYO Consultoría. Panelista de CADE Ejecutivos 2015

En los próximos años, nuestra economía se enfrentará a un entorno que aportará muy poco o nada al crecimiento del país. No contaremos con el impulso de los altos precios de commodities, el financiamiento barato en dólares, o una boyante demanda por nuestras exportaciones industriales.

Dado lo anterior, es evidente que no podremos crecer al ritmo que necesitamos para aumentar la clase media si el gobierno no empuja reformas que ayuden a ‘destapar’ nuevas fuentes de crecimiento. El principal riesgo es que, luego del 2017, una vez disipado el impulso de grandes proyectos mineros y de infraestructura, la economía podría ‘estacionarse’ en tasas de crecimiento mediocres durante varios años.

Desde el punto de vista estrictamente económico, destacan cuatro medidas prioritarias:

Primero, es urgente mejorar el marco institucional del gasto público para que éste atienda realmente las necesidades de la población. Esto pasa por mejorar la regla fiscal actual, para tener más espacio de gasto en salud, educación o infraestructura sin ser irresponsables con el Tesoro público.

Segundo, el próximo gobierno debe ser agresivo en promover la creación de empleo formal. Una forma de reducir los costos de crear un empleo formal, sin afectar los beneficios de los trabajadores, es a través de incentivos tributarios a la contratación formal a plazo indeterminado. Éste es el tipo de empleo de mayor calidad y protección, pero sólo lo tiene uno de los 12 millones de trabajadores urbanos del país. Además, tipificar bien las condiciones que determinan el despido colectivo por causas objetivas permitirá que se pueda sancionar a los funcionarios que injustificadamente rechazan solicitudes de las empresas.

Tercero, se tiene que atacar la regulación de mala calidad que tanto afecta a los negocios, desde las microempresas hasta las grandes inversiones. Se puede comenzar con crear una agencia del gobierno que se encargue de mejorar la normatividad existente y de evitar la creación de medidas que matan la iniciativa empresarial en un sinnúmero de mercados.

Cuarto, buena parte de las reformas necesarias para recuperar el crecimiento y mejorar el funcionamiento del Estado necesita que el Congreso las apruebe. La reforma política es condición necesaria para poder aspirar a un mejor Estado, a una mejor descentralización y a una lucha más eficaz frente a la corrupción, la minería informal o el narcotráfico. Transparencia ha planteado buenas recomendaciones y el próximo gobierno debería comprometerse a aprobarlas.

Por Drago Kisic

Colaborador de CADE Ejecutivos 2015

El Perú ha entrado en una etapa desafiante en su desarrollo, habiendo reducido su tasa de crecimiento promedio de los últimos años, afectado por una coyuntura externa incierta y compleja,  y con incertidumbre interna asociada a las próximas elecciones presidenciales.

En este contexto surgen retos por enfrentar para reducir nuestra dependencia de factores externos. También surge la posibilidad de fortalecer ciertas áreas que nos impiden avanzar.

En el ámbito externo, entre los principales retos, está la caída de los precios de las materias primas vinculada en gran medida a la desaceleración de China, uno de los principales socios comerciales del Perú y principal consumidor mundial de commodities. Esto, que ha tenido un impacto negativo en nuestra balanza comercial y oferta de divisas, también ha ocasionado la casi paralización de la exploración para desarrollar nuevos proyectos mineros locales.

Otro reto que debemos enfrentar está relacionado a la expectativa del inicio de un período de alzas en las tasas de interés de los Estados Unidos, lo que reforzaría la tendencia al alza que muestra el dólar recientemente. También encarecería los préstamos en dólares, e incrementaría los costos de los proyectos de inversión. La parte positiva sería que un tipo de cambio más elevado significa mayor competitividad en nuestras exportaciones, mejoraría la balanza comercial y ayudaría a crear empleos nuevos en el sector transable.

En cuanto a las oportunidades del contexto global que enfrenta el Perú, destaca nuestra participación en la Alianza del Pacífico, que nos permitiría formar parte de un bloque con mayor poder de negociación internacional y generar una mayor integración comercial con los países miembros, y desarrollaría productos y servicios con alto nivel competitivo para diversificarnos de los commodities y empezar a perfilarnos como un país que exporta productos de valor agregado. Igualmente importante es nuestra participación en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Otra oportunidad clave es lograr aprovechar mejor el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TIC), las cuales constituyen las herramientas utilizadas tanto en colegios como en empresas para ayudar a transmitir información, y permitir la autonomía en el aprendizaje del alumno y el acceso a conocimiento sofisticado relacionado con diversas especialidades. Para esto necesitamos invertir más en estas herramientas y capacitar a los docentes en su uso adecuado, e incentivarlos a que investiguen en su impacto con la empleabilidad de diversas carreras universitarias.

Por Ysabel C. Montoya Piedra, PhD

Hoy en día el consumidor de productos y servicios es mucho más exigente que en las décadas pasadas. Este hecho es debido a los alcances que el cliente tiene sobre la información que brindan los mercados actuales, lo cual ha elevado los estándares de la gestión que las empresas aplican en sus diferentes procesos.

Anteriormente comprábamos la tecnología (know-how). En la actualidad debemos formar alianzas estratégicas con socios tecnológicos: otras empresas, instituciones de investigación y universidades. Una de las principales consecuencias del cambio tecnológico es el surgimiento de nuevos productos y servicios creando nuevas necesidades.

La actual tendencia de las empresas internacionales es desarrollar sus propias innovaciones, o adoptar las ya conocidas innovaciones tecnológicas con el rol principal de fortalecer sus actividades de producción o comercialización.

El crecimiento de las exportaciones peruanas está en aumento. La aplicación de la tecnología permitirá internacionalizar productos con innovaciones tecnológicas, lo que significaría  aumentar la inserción del Perú en los mercados internacionales con mayor valor agregado, y por ende mayores utilidades económicas.

No podemos retrasar más los cambios tecnológicos en el Perú.  Han transcurrido más de tres décadas de fuertes cambios tecnológicos, los cuales han sido insertados en mercados internacionales y están siendo usados de forma rutinaria en otros países.

Los cambios tecnológicos han permitido disponer de nuevos materiales y productos. Las empresas peruanas debemos empezar a tomar conciencia de la acelerada producción internacional en innovaciones tecnológicas en los países desarrollados e inclusive en Brasil, Colombia, Chile y otros países en vía de desarrollo.

De igual forma debemos realizar más actividades productivas de alto contenido tecnológico con el fin de seguir creciendo, es decir, aprovechar las oportunidades tecnológicas que puedan surgir a nivel nacional e internacional. Pero eso no es todo; requerimos incorporar más cambios tecnológicos e innovadores en nuestras actividades empresariales en alianza con expertos tecnológicos.

En la CADE de Ejecutivos 2015 cuyo tema principal es que el Perú necesita cambios para seguir creciendo se discutirá sobre el tema.

Por Hugo de Zela

Colaborador de CADE Ejecutivos 2015

El contexto global es cada vez más complejo y tiene nuevos componentes, más allá de los que históricamente han influido en nuestro posicionamiento, como la geografía, nuestros recursos naturales, la población, la historia, la cultura, la educación, cuya importancia sigue siendo grande pero con un peso relativizado porque han surgido otros con fuerza creciente.

Hay flujos de información cada vez más variados y amplios: todo es inmediato, y los acontecimientos repercuten instantáneamente en los más diversos ámbitos. Por ello se ha acuñado el término ‘interméstico’ para referirse a los hechos que ocurren en el plano internacional y, al mismo tiempo, en el doméstico, interrelacionándolos e influenciándolos mutuamente.

Hay un auge de la multipolaridad, con un poder mundial que cambia de manos. La influencia creciente de los países de la Cuenca del Pacífico, especialmente los asiáticos, es un buen ejemplo de ello.

El Estado nación ya no es actor único o central. Hay multiplicidad de actores: las corporaciones, las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación social, la sociedad civil, los grupos de interés hoy tienen influencia creciente en los acontecimientos mundiales.

A ello se agrega un fenómeno especialmente preocupante: algunos nuevos actores no aceptan las reglas internacionales, como el respeto a la vida. Basta mencionar los repudiables asesinatos terroristas que acaban de ocurrir en París.

Los avances tecnológicos casi se diría que afectan lo que significa ser un humano hoy en día. Los ocurridos en la genética, en la robótica, en la informática, en la medicina nos acercan a metas que antes eran objeto de ficción. Hay entonces todo tipo de efectos que se producen al mismo tiempo: la pluralidad en las poblaciones de los países, debida a la migración; el crecimiento de los mercados de los países emergentes; la digitalización del mundo; el impacto del cambio climático y de la creciente falta de agua, por citar sólo algunos.

Los fenómenos brevemente descritos presentan múltiples desafíos, que un país emergente como el Perú –que aspira a tener un papel creciente en los acontecimientos mundiales y un nivel de participación acorde con su grado de desarrollo– no puede continuar enfrentando de la manera tradicional, con políticas públicas sectoriales y con esa división cada vez más artificial entre asuntos nacionales e internacionales. Se requiere profundidad estratégica y perspectiva de largo plazo.

Y se necesita, por sobre todo, una proyección al mundo con conocimiento del complejo entorno internacional y de los límites y posibilidades de esa proyección de nuestra realidad nacional. Es indispensable actuar sobre la base de objetivos de Estado, que  trasciendan a los gobiernos. Ello es posible, como lo viene demostrando nuestra consistencia en políticas macroeconómicas, o la forma como se manejó la demanda en La Haya por la frontera marítima y lo que venimos haciendo en la Alianza del Pacífico. Pero falta todavía un diseño que trascienda los temas específicos y que nos permita actuar con objetivos nacionales de largo plazo y de carácter global, que se promuevan de manera coherente y coordinada en el escenario internacional.

El próximo cambio de gobierno ofrece una oportunidad magnífica para construir esta gran política exterior peruana. Tengamos la esperanza de que ello será posible.

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