Texto de prueba
MARZO 20, 2014
Realizado por: Matias Cardona
Por Caroline Gibu, Directora Ejecutiva de Ciudadanos al Día y panelista de CADE Ejecutivos 2016

 

Hace un par de días, una amiga pide referencias de empresas de mudanza; consigue una y le digo, “ojo, ya no requieres certificado de mudanza domiciliaria expedido por la comisaria para el traslado”. Otra amiga le dice “no te preocupes, todo el trámite ante la comisaria te lo hace la empresa de mudanza”. Yo insisto, “no, ya no se requiere el certificado, basta declaración jurada que incluya lista de bienes a trasladar, punto de partida y llegada”. Respuesta unánime “¿en serio?”.

El anuncio del Paquete Simplificador y la pronta publicación del Decreto Legislativo N° 1246 ha sido inesperado y en temas incluso tan cotidianos que generan incredulidad. Pero justamente son esos pequeños detalles cotidianos que van sumando y que hacen que muchos trámites en la administración pública sean engorrosos. El exceso de requisitos innecesarios y procesos poco predecibles se tragan literalmente nuestro tiempo y paciencia, y son combustible perfecto para tramitadores y corruptos.

Parece increíble también para el común de los ciudadanos, que nadie hubiese dado antes el paso tan sencillo de retirar por ejemplo la exigencia de la copia del DNI. Pero este pequeño paso es la consecuencia de varias buenas prácticas en diseño y perfeccionamiento de procesos y uso de tecnologías implementadas desde hace varios años atrás por organizaciones como RENIEC, SUNARP, MININTER, Policía Nacional y Poder Judicial, y de ello, en el Premio Buenas Prácticas en Gestión Pública de Ciudadanos al Día podemos dar fe.  Y es que, si hablamos de sumas, las buenas prácticas – en algún momento eventos aislados y propios de un innovador público – van sumando, agregando valor, generando aprendizajes, y potenciando oportunidades que con un buen liderazgo se pueden convertir en una política pública de modernización del Estado sostenible.

Seamos realistas. Estamos al inicio de un largo camino por recorrer -camino que esperamos sea cada vez más digital, más transparente y predecible para las personas-. Las instituciones públicas tienen que seguir revisando y digitalizando sus procesos, compartir información, pero, sobre todo, urge que los servidores públicos se comuniquen con los ciudadanos y piensen en ellos no como clientes exclusivos sino como clientes de una gran empresa que es el Estado: no basta reducir un trámite aquí y otro allá sino tener una visión de cadena de valor en la interacción entre el Estado – ciudadano.  Todo suma, para bien o para mal, y es el genuino liderazgo el que hará la diferencia.

Felipe Koechlin, gerente general de la empresa Reforestadora Amazónica SA y expositor de CADE Ejecutivos 2016

El sector forestal peruano tradicionalmente ha estado limitado a la extracción y comercialización de madera de nuestros bosques naturales. Sin embargo, la tendencia global es promover el uso de madera de plantaciones. La FAO proyecta que en el 2030 el 60% de la producción maderera mundial provendrá de plantaciones.

El Perú cuenta con la novena área forestal más extensa del mundo y la segunda más extensa de Latinoamérica, pero aporta menos del 0.1% al mercado global de madera. Nuestra balanza comercial presenta un déficit anual que bordea los mil millones de dólares anuales, y solo exportamos madera de bosques.

El sector de plantaciones forestales que recién está empezando a surgir en el país puede y debe convertirse en uno de los motores de crecimiento de la economía, debido a los beneficios económicos, ambientales y sociales que puede generar. El potencial está principalmente en zonas hasta hoy olvidadas, como nuestra selva, que representa más del 60% del territorio peruano, pero aporta muy poco a la economía nacional.

Hace dos años se dieron los primeros pasos hacia el desarrollo del sector, al reglamentarse la Ley Forestal e incluirse al sector de Plantaciones Forestales como uno de los ejes del Plan Nacional de Diversificación Productiva del Ministerio de la Producción. Finalmente se prestó atención a la oportunidad que representa para el desarrollo sostenible del país. Contamos con más de diez millones de hectáreas deforestadas. De ellas, cuatro millones son aptas para la inversión en plantaciones maderables.

Las plantaciones forestales, manejadas estratégicamente, promueven la inversión, generan empleo y riqueza en el interior del país. Es importante señalar que por cada dos hectáreas de plantaciones se origina un empleo. Recientemente el presidente Pedro Pablo Kuczynski anunció que durante su gestión se espera reforestar dos millones de hectáreas en la selva. Si se alcanza esa meta instalando plantaciones forestales comerciales, se habrá generado un millón de empleos directos e indirectos.

También en la sierra las plantaciones forestales pueden jugar un rol muy importante, ya que los árboles ayudan a fijar el agua en la tierra. Esto mejora la calidad del suelo con fines productivos, y ayuda a prevenir la erosión y los deslizamientos o huaicos. Asimismo, las plantaciones forestales pueden jugar un rol de acompañamiento de la actividad minera en el país al demandar mano de obra no calificada y generar industrias forestales sostenibles en zonas aledañas.

Otros países de la región nos llevan décadas de ventaja, como Chile, que, pese a no tener bosques tropicales, es una potencia mundial en plantaciones forestales. El Perú importa madera de pino radiata chileno, que tarda entre 20 y 25 años en crecer, pese a contar con la bolaina, especie nativa de la Amazonía de características similares e incluso superiores, que tarda entre 8 y 10 años en alcanzar la edad de cosecha.

Así de importantes son nuestras ventajas competitivas y las oportunidades en este sector. Lo que se necesita es promover la inversión en plantaciones y la industria relacionada para convertirnos en uno de los principales abastecedores del mundo en productos de madera de plantaciones forestales sostenibles, con alto valor agregado.

Henry Day
Empresario y miembro del comité CADE Ejecutivos 2016

A fines de los noventa conocí a Michael Porter, en esos años Milton Friedman reinaba en el mundo de la macroeconomía y ésta era la primera vez que estaba expuesto a la idea de ‘clústeres’ en un contexto de la microeconomía.

En el 2006 tuve la oportunidad de viajar a Chile para estudiar a Fundación Chile (FCh) y evaluar su posibilidad dentro del contexto peruano. Encontramos que FCh era un eslabón dentro de un modelo de desarrollo productivo, que usaba la infraestructura comercial de las embajadas para descubrir demandas por productos en todo el mundo. FCh, usando su amplio network tecnológico, identificaba las mejores tecnologías y junto con Corfo (equivale a Cofide) ofrecían un proyecto financiado a potenciales productores. Pro Chile (equivale a Promperú) se encargaría de promocionar los productos.

En el CADE del 2010, Porter vuelve a sustentar la necesidad de formar clústeres para competir en los mercados mundiales, pero hasta hoy día, salvo algunas excepciones, son muy pocos los que se llegaron a consolidar.

El libro Why information grows, de César Hidalgo, define que un clúster como Silicon Valley basa su éxito en la confianza, “pegamento imprescindible” para mantener unidas a las redes (network) que contienen y permiten el flujo de información y conocimiento entre sus participantes: “Silicon Valley tiene unas redes sociales y mercados laborales muy abiertos que estimulan a emprender aventuras y experimentar novedades. Dentro de este clúster las empresas compiten intensamente entre sí, pero a la vez comparten conocimientos del mercado y las tecnologías en uso, a través de mucha comunicación informal y prácticas colaborativas. Las estructuras de los equipos son muy flexibles e inducen a comunicaciones horizontales entre las empresas, clientes y proveedores. Las fronteras entre empresas, asociaciones y universidades son porosas, permitiendo que la información pase y fluya en todo sentido”.

¿Quizás Porter avizoraba un(os) Silicon Valley peruano?

El modelo de Chile contribuye a formar clústeres con posibilidad de ser exitosos porque reflejan una demanda real, ser diversificados porque resultan de una búsqueda de oportunidades en todo el mundo y ser viables porque comprenden un modelo probado. Entendemos que se debe construir este modelo adaptado al contexto peruano, que incorpore los requerimientos para que este network/clúster funcione, flexibilizando normas laborales, permitiendo un network de información abierto, convirtiendo a los participantes en socios estratégicos del emprendimiento y generando confianza entre todos, al entender que el éxito de uno será el de todos.

Porter buscaba convencernos de sus ideas, pero no existía un modelo que nos guíe. En este artículo estamos tratando de configurar una posibilidad que puede ser factible.

Sandra Valdivia
Jefa de proyectos, IPAE Acción Empresarial

Los seres humanos hemos buscado siempre vivir en sociedad para enfrentar los peligros, para relacionarnos, para evolucionar. Compartir un idioma, valores, roles, una identidad; buscamos pertenecer, ser aceptados. Si antes era necesario contactarnos directamente, el mundo hoy nos da la oportunidad de estar cerca con un clic. El nuevo concepto de comunidad trasciende lo físico y pisa fuerte en el espacio virtual.

Las comunidades digitales agrupan a varios usuarios con un fin común y funcionan como una comunidad tradicional, con su propia organización con diferentes niveles y responsabilidades que se van adquiriendo por las formas de participación de sus miembros; tiene la dinámica de una sociedad real, con normas de convivencia que sirven de base reguladora, y hay un líder que estructura y diseña los pasos de acción de la comunidad: el ‘community manager’.

Los expertos señalan que existe una clasificación de las comunidades de acuerdo a su finalidad. Richard Millington, gurú digital, manifiesta que son de cinco tipos: de acción, de circunstancia, de interés, de lugar y de práctica; cada una con sus particularidades. Mantener viva una comunidad digital es complicado, no se trata de crear una página de Facebook o cuenta de Twitter, se necesita un lugar adecuado donde la comunidad pueda establecerse y luego crecer.

Una comunidad digital es tan buena como sus integrantes, habrá miembros que compartan más información que otros; lo valioso es el poder del material que se comparte. Un estudio reciente señala que el crecimiento anual de producción de contenidos web es de 200% y tiene una tendencia ascendente. No nos sorprende, pues en el Perú tenemos alrededor de 5,8 millones usuarios de Internet, de los cuales cerca del 60% tiene entre 15 y 34 años, y esta cifra crece anualmente aproximadamente en 17%.

Facebook es la red social por excelencia. No muy lejos está Linkedin, que busca crear un ‘social graph’ profesional, término acuñado por Mark Zuckerberg y que hace referencia al mapa global de usuarios y cómo están relacionados. Las redes son plataformas que pueden alojar comunidades. ¿Cómo trasladar las comunidades físicas al mundo virtual? CADE Universitario es el foro anual de líderes jóvenes más importante en el Perú. En 22 años, 13,000 jóvenes han fortalecido su liderazgo y más de 200 líderes del sector privado y público dedican tiempo y esfuerzo para potenciar el talento de los cadeístas. Capitalizar su participación, sus reflexiones e iniciativas ha motivado la creación de la Comunidad CADE Universitario como un nuevo canal para potenciar su compromiso con el país. Esta comunidad, alojada en Linkedin, pretende ser la amalgama de la pasión común de los cadeístas y que es también la visión de IPAE: hacer del Perú un país desarrollado.

Mariana Rodríguez Risco – Presidenta CADE por la Educación 2016

Pensar “fuera de la caja” es tener un pensamiento no conformista. Un pensamiento que te lleva a salirte de parámetros o paradigmas establecidos (la caja), a adoptar nuevos comportamientos y nuevas reglas, con resultados diferentes. En la historia de la humanidad, el sistema educativo ha permanecido por siglos en la misma caja, básicamente el mismo modelo: alumnos en un aula escuchando y aprendiendo de la cátedra del profesor. Este modelo se reforzó en la era industrial y se “modernizó” en la era digital con la introducción de las computadoras en el aula; pero permaneció en la misma caja.  Sin embargo, la cuarta revolución industrial sí romperá esta resistencia de siglos y veremos a la Educación salir “fuera de la caja”.

El pensamiento no conformista que abre la caja nace de los nativos digitales, no de los educadores. Es una demanda de cambio que surge de la necesidad de sobrevivir en un mundo radicalmente distinto –complejo, interconectado, instantáneo–. Los educadores y los “policy makers” tarde o temprano, adoptarán nuevos comportamientos y nuevas reglas (nuevos modelos educativos) para lograr como resultado un sistema educativo efectivo y alineado con las demandas del siglo XXI. La educación “fuera de la caja” en el Perú fue el tema de CADE por la Educación 2016.

El evento tuvo una buena cuota de no conformismo. Un expositor de 12 años, Pablo Arango, nos dijo que el estudiante de hoy quiere ser innovador, creativo, capaz de resolver problemas… un ser integral, intelectualmente y emocionalmente. A través de videos de entrevistas espontaneas en las calles de Lima, vimos las caras de nuestra sociedad “fruncirse” ante la pregunta “¿y si tu hijo te dijera que quiere ser maestro?”, haciendo evidente que no basta con incrementar los salarios para atraer talento joven a la carrera docente, sino también modernizar el currículo, ampliar el campo de acción profesional y posibilidades de ascenso y de reconocimiento.

Además, hablamos sobre cómo se invierte poco o nada en la educación y desarrollo de la primera infancia, etapa en la cual se da el mayor crecimiento del cerebro y conexiones sinápticas. La inversión en educación por alumno debe darse al revés de como se viene dando, es decir mayor monto cuanto más temprano. Escuchamos el valiente testimonio de la promotora educativa del Colegio Talentos en Trujillo que nos contó su historia de emprendimiento e innovación, un ejercicio de salir fuera de la caja, sorteando muchos obstáculos (y sanciones). Como este hay muchos casos más en el Perú.

En un ejercicio lúdico con los ojos cerrados, un congresista, un ingeniero, un funcionario del Ministerio de Educación y un gobernador regional, apuntaron hacia el norte en diferentes direcciones, una excelente ilustración a lo que ocurre en la realidad. Luego, con los ojos abiertos –a la realidad educativa- exploraron maneras de alinear prioridades y encontrar sinergias. Asimismo, cuatro ministros –Educación, Trabajo, Salud y Midis–, se sentaron a conversar sobre las múltiples oportunidades de trabajo multisectorial en favor de la educación.

Por otro lado, William Rankin, ex Director de Educación de Apple, nos alertó a no copiar modelos, que es como intentar “sembrar una planta tropical en el desierto”, sino a desarrollar modelos propios de educación emergente. Fabio Gandour, Jefe de Investigación de IBM, nos dejó un verbo nuevo –“COGNIR”– que es lo que harán “las maquinas” al crear conocimiento y sabiduría, como solo lo pueden hacer ahora los seres humanos.

En definitiva, se dio un espacio para ver las cosas de una manera diferente. Pero los cambios de comportamiento para una educación “fuera de la caja” se verán en el campo: con maestros planificadores y gestores de experiencias de aprendizaje, acompañantes socio-emocionales de sus alumnos, que son los protagonistas de su aprendizaje; en directores de escuelas empoderados para actuar como líderes pedagógicos, y no como administradores de un altísimo número de trámites; en políticas públicas y regulación que impulsen e integren los esfuerzos de innovación de los modelos educativos, en lugar de restringir y sancionar; y en un ecosistema educativo público y privado embarcado en un circulo virtuoso y ascendente de mejora de la calidad y de la innovación, alimentado de trabajo colaborativo que apunta a mismo norte -las necesidades y expectativas de los alumnos-.

No podemos caminar hacia el desarrollo, hay que correr. Pero, si no se da el cambio de pensamiento, comportamiento y de regulación, la educación en el Perú, se quedará adentro de la caja de la educación tradicional, y habremos perdido una nueva oportunidad para lograr nuestros sueños de desarrollo.

Lea Sulmont, miembro del Comité CADE por la Educación 2016

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes” es la conclusión categórica del reporte[1] McKinsey & Company (2007) en respuesta al intento de comprender de qué tienen en común los diez mejores sistemas educativos del mundo que encabezan la tabla PISA.

Esta conclusión refuerza algo que, en el fondo, todos sabíamos y como lo expresa un funcionario coreano, haciendo mención al impacto de este factor en la educación de su país: “la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”; y es que el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.

¿Y qué estamos haciendo en el Perú para mejorar la calidad de nuestros docentes?. Definitivamente existen buenas iniciativas y hay que seguir apoyándolas, como el desarrollo de una Carrera Magisterial, que debe ser cada vez más atractiva y ágil; un Marco del Buen Desempeño docente que pone al alumno en centro de la actividad docente; un acompañamiento a los docentes y a las Instituciones Educativas, por citar algunas iniciativas que se vienen impulsando desde el Ministerio de Educación (Minedu).

Pero el alcance de este reto es titánico, solo en el sector público tenemos más de 370,000 docentes de educación básica que atender. Sin duda, la participación del Estado es crucial, pero creo que un primer reto es lograr una continuidad y sinergia entre los numerosos esfuerzos -tanto del sector público como del privado- para lograr efectivamente un magisterio renovado y actualizado. En este sentido, existen iniciativas que promueven la convergencia de varios sectores como el Programa de Actualización Docente (PAD) organizado por Minedu y Unesco, focalizado en reforzar los desempeños de los docentes de escuelas con bajos resultados en la Evaluación Censal (ECE 2013), que para su ejecución ha convocado a prestigiosas universidades  privadas con experiencia en modalidades virtuales de aprendizaje.

Hoy en día la integración de las tecnologías en la educación nos ofrece muchas opciones de lograr mayor impacto en cobertura, sin embargo, no debemos descuidar también lograr impacto en calidad. Para ello el diseño de la formación debe insistir en desarrollar competencias docentes para el siglo XXI y adaptadas a las distintas realidades en las que viven alumnos y docentes. Y este es un segundo reto importante: el aprendizaje no puede separase del contexto donde se produce y tampoco de sus actores. Por ello es importante incorporar al docente en las propuestas de formación que se diseñan, reconociendo sus necesidades e interés.

Finalmente un tercer reto es focalizarse no solo en cubrir brechas, sino en potenciar las buenas prácticas y propuestas experimentales de instituciones y docentes que vienen desarrollando nuevas formas de enseñar y aprender. Por ello, el marco normativo, en todos los niveles educativos, debería contemplar rutas para alentar la innovación y la creación de propuestas exitosas que respondan a las necesidades de nuestra realidad.

Transformar la calidad de nuestros docentes nos exige actuar en sinergia, de manera contextualizada e innovadora. Este año en CADE por la Educación 2016, principal foro de educación del país, nos planteamos pensar en la educación fuera de la caja y encontrar, en este sentido, estrategias de impacto para atraer y promover el desarrollo de los docentes que el país necesita.

[1]McKinsey & Company (2007) ¿Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivo?

Drago Kisic Aguirre – Miembro del Comité CADE por la Educación 2016

El sistema de enseñanza tradicional unidireccional en el que el maestro trasmite información que el alumno debe procesar, entender y memorizar ya no es efectivo para la formación personal y profesional que se requiere hoy en día. Precisamente este será un tema que se tratará a profundidad en el próximo CADE por la Educación.

Se requiere desarrollar en los alumnos una serie de competencias que les permitan como personas y ciudadanos, gestionar adecuadamente sus emociones, relacionarse mediante vínculos de confianza, desarrollar interés por los problemas del entorno participando en la búsqueda de soluciones e incorporar intereses relacionados con las artes, el deporte, la cultura. Esto último conducirá a que puedan expresarse con creatividad a través de distintos canales incluyendo el corporal y emocional.

En lo profesional, evidentemente es necesario contar con conocimientos técnicos relacionados con las áreas de desempeño, pero también se requieren competencias como las de trabajo en equipo, que el sistema educativo tradicional no ha fomentado bien, ya que promueve un ambiente competitivo que califica a los alumnos a través de su rendimiento en ciertas materias, dejando de lado aspectos valiosos de su personalidad que no son considerados. Esto impide que los estudiantes formen adecuadamente su identidad y puedan convertirse en personas autosuficientes y seguras de sí mismas, pues, están en constante comparación con los demás en lugar de mirar sus propias necesidades.

Para lograr un cambio se requiere un replanteamiento del currículo educativo y de las metodologías de enseñanza, lo que el Ministerio de Educación ya empezó a hacer, a modo de romper con la tradicional segmentación por áreas e incorporar un aprendizaje a través de desafíos, casos o proyectos que aborden las inquietudes recogidas por los alumnos y les permita buscar soluciones creativas a los problemas del entorno. En paralelo, se desarrollan habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, el liderazgo y también se integran distintas materias como la geografía, las ciencias, la historia, de modo de generar varios tipos de aprendizaje de manera transversal.

Adicionalmente, es importante potenciar el rol del maestro, quien debe también contar con una serie de competencias que le permitan facilitar el aprendizaje de los alumnos bajo este nuevo esquema. Debe ser un maestro con hábito de investigación y un ejemplo a seguir en la aplicación de valores humanos. Debe ser emocionalmente inteligente para brindar un acompañamiento más personalizado y tener un rol de liderazgo articulando con todos los que participan en la formación del alumno, especialmente los padres de familia.

Marisol Bellatín, Co fundadora del Colegio Aleph y Miembro del Comité CADE por la Educación 2016

Cuando se habla de ‘Primera Infancia’ (desde la etapa prenatal hasta los 8 años según Unesco y Unicef) casi todos coinciden en su vital importancia. No es para menos, es la etapa clave para poder establecer buenas relaciones en el futuro y un adecuado desempeño a lo largo de la vida. En un mundo ideal, deberíamos asegurarnos que todos los seres humanos nazcan luego de un embarazo adecuado, además de un hogar saludable y una escuela inicial muy preparada para acoger, estimular y acompañar el desarrollo de los niños. Todo esto nos llevaría a inimaginables cambios en la sociedad.

A nivel mundial se están realizando grandes campañas y cambios sustanciales en las políticas públicas para poder dar prioridad a esta etapa. Colombia podría ser un ejemplo cercano, al aprobar este año la ley “De Cero a Siempre” donde enfatizan los derechos y necesidades de los niños y niñas en esta etapa logrando establecer las pautas que contribuyen a un adecuado desarrollo.

En Perú aún estamos lejos de cambios sustanciales, a lo que se suma la ignorancia en la sociedad porque existe todavía creencias urbanas como: “es chiquito, no se da cuenta”; “lo llevo al centro educativo más cercano no importa si no es tan bueno”. También está el extremo contrario donde quieren que los niños aprendan física cuántica, inglés, computación y chino mandarín a los 2 años para tener “ventajas”, cuando lo que se necesita es jugar y expandir su mundo guiados por su natural curiosidad. Resulta inminente romper los paradigmas actuales y encaminarnos a lograr una educación fuera de la caja como lo plantea este año CADE por la Educación 2016, evento que se realizará el próximo 8 y 9 de setiembre.

El estadounidense James Heckman, ganador del premio Nobel de Economía en el año 2000, obtuvo el premio debido a la “Heckman Ecuation” (Ecuación Heckman). Esta ecuación financiera lo que demuestra es que las inversiones en salud, nutrición y desarrollo de los niños y niñas en sus primeros cinco años tienen un retorno de alrededor de 7 al 10% lo cual es sumamente atractivo si se compara con otras inversiones sociales posibles.

Heckman demuestra que una ‘Primera Infancia’ saludable reduce la delincuencia, el consumo de dogas, depresiones, suicidios, violaciones, embarazos prematuros, etc. Todo esto al final genera un gran retorno para el país y la sociedad. Necesitamos cambios a nivel de las políticas públicas para poder destinar una mayor inversión a aquella que genera un impacto real para el país.

Los costos de “reparación” en adolescentes son muy altos y mucho menos eficientes, es por eso que además de “reparar” es necesario prevenir y asegurar que los recursos se estén destinando con mayor eficiencia generando mayor impacto y ahorro a largo plazo.

En conclusión, la ‘Primera Infancia’ ES la etapa más importante para un ser humano, para la sociedad y el país. Es la base de la pirámide, es la raíz del árbol y es determinante para la formación integral del ser humano. Por tanto, todos somos responsables de generar cambios.

Por Elías Neira, O.S.A., director del Colegio San Agustín y miembro del comité CADE por la Educación 2016

Si los maestros siguen haciendo lo mismo que hace un siglo es difícil que la sociedad los valore, e incluso habrá quienes pidan que los robots los reemplacen. Hay un consenso mundial, corroborado por la investigación, de que la calidad de la enseñanza que brindan los maestros es la clave del éxito de los mejores sistemas educativos del mundo. Pero, ¿qué competencias deben adquirir en su formación? ¿para qué escuela? ¿para qué sociedad?

Este año en CADE por la Educación 2016, principal foro de educación del país, plantearemos que es hora de pensar en la educación fuera de la caja y al maestro fuera del aula. Hoy en día, la escuela ya no tiene el monopolio del conocimiento pues hay muchos aprendizajes invisibles que no se aprenden en ella, no aparecen en un currículo, ni se aprenden en un aula que nos aisle del mundo. Pero no podemos prescindir de las escuelas ni de los maestros. Lo que necesitamos son maestros que sean gestores del aprendizaje y acompañantes de personas en su desarrollo integral.

¿Te imaginas un maestro que sea un diseñador de proyectos de aprendizaje en vez de dictar una clase? ¿Te imaginas un maestro que se parezca a un DJ que utiliza conocimientos diversos y, percibiendo el sentir de su público (los estudiantes), los combina creando una playlist a la medida? Necesitamos maestros que hackeen el sistema que está obsoleto, generando micro-revoluciones en sus aulas, como propone la investigadora española María Acaso, y que luego se repliquen en otras escuelas, de modo que la innovación se esparza como un virus.

¿Te imaginas un maestro que acompañe a sus estudiantes desarrollando su sentido de trascendencia y competencias socioemocionales? Podemos traer a los mejores profesores de Finlandia para enseñar, pero ningún niño les prestará atención si sufre violencia familiar, ni será constante en sus estudios si la maestra no lo aprecia ni genera un vínculo saludable. Actualmente se cuenta con muy pocos psicólogos que brinden apoyo en las escuelas públicas. Y, alguno de ustedes ya se preguntó, ¿quién se preocupa por la salud emocional de los maestros, a quienes confiamos menores de edad? En CADE por la Educación 2016 abordaremos este tema y varios más.

Por Adolfo Heeren, presidente de Perú 2021 – CADE Universitario 2016

Hoy al Perú se le presenta una oportunidad histórica para la transformación. Estamos por iniciar un nuevo gobierno justo cuando los 193 países que conforman las Naciones Unidas se han puesto de acuerdo para trabajar conjuntamente una serie de metas globales, los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS). Estos 17 objetivos tienen un único fin: hacer del mundo en el año 2030 un mundo mejor. Es un compromiso con nosotros mismos basado en un espíritu colaborativo.

Los ODS son un llamado a una transformación audaz para reconducir al mundo al camino hacia la sostenibilidad. Son metas para cambiar los aspectos más críticos que nos acechan hoy: la pobreza, el hambre, las enfermedades, la falta de educación de calidad, la inequidad de género, el agua, los sistemas energéticos, la prosperidad económica, la desigualdad, los sistemas de producción, el cambio climático, los océanos, los bosques y la inseguridad.

El Perú necesita cada vez más líderes que cuenten con esta nueva visión a largo plazo y reconozcan los desafíos actuales al desarrollo sostenible. Líderes que demuestren que sí es posible alcanzar estos objetivos, en alianza con todos los sectores de la sociedad, apoyándose en las nuevas tecnologías y pensando de forma innovadora.

Para cumplir con los ODS, las peruanas y los peruanos deben tener un gran compromiso con el país, deben creer en la innovación para el desarrollo, tener un espíritu emprendedor y creer en que el liderazgo puede venir de cualquier lado, especialmente de las nuevas generaciones.

Si un país va a implementar una fuerza transformadora de cambio para el bien común, si va a lograr los 17 objetivos, la integración y participación de los jóvenes es esencial.

Los jóvenes son una fuerza activa que lleva al cambio en una comunidad. Movilizan y comunican, se expresan en formas creativas. Participan en política, en movimientos sociales, en la academia. Son innovadores. A través de su participación pueden llevar a una transformación efectiva de una sociedad. Los jóvenes adoptan el cambio a título personal, pero toman un paso más y lo llevan a sus familias, a sus compañeros, a sus comunidades. Son agentes de cambio.

Cada generación tiene una oportunidad para liderar un gran cambio que beneficie a la sociedad, con el apoyo necesario. El logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible es la oportunidad de los niños y jóvenes de esta generación con el apoyo de todos los peruanos.

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