Texto de prueba
MARZO 20, 2014
Realizado por: Matias Cardona
Mariana Rodríguez Risco – Presidenta CADE por la Educación 2016

Pensar “fuera de la caja” es tener un pensamiento no conformista. Un pensamiento que te lleva a salirte de parámetros o paradigmas establecidos (la caja), a adoptar nuevos comportamientos y nuevas reglas, con resultados diferentes. En la historia de la humanidad, el sistema educativo ha permanecido por siglos en la misma caja, básicamente el mismo modelo: alumnos en un aula escuchando y aprendiendo de la cátedra del profesor. Este modelo se reforzó en la era industrial y se “modernizó” en la era digital con la introducción de las computadoras en el aula; pero permaneció en la misma caja.  Sin embargo, la cuarta revolución industrial sí romperá esta resistencia de siglos y veremos a la Educación salir “fuera de la caja”.

El pensamiento no conformista que abre la caja nace de los nativos digitales, no de los educadores. Es una demanda de cambio que surge de la necesidad de sobrevivir en un mundo radicalmente distinto –complejo, interconectado, instantáneo–. Los educadores y los “policy makers” tarde o temprano, adoptarán nuevos comportamientos y nuevas reglas (nuevos modelos educativos) para lograr como resultado un sistema educativo efectivo y alineado con las demandas del siglo XXI. La educación “fuera de la caja” en el Perú fue el tema de CADE por la Educación 2016.

El evento tuvo una buena cuota de no conformismo. Un expositor de 12 años, Pablo Arango, nos dijo que el estudiante de hoy quiere ser innovador, creativo, capaz de resolver problemas… un ser integral, intelectualmente y emocionalmente. A través de videos de entrevistas espontaneas en las calles de Lima, vimos las caras de nuestra sociedad “fruncirse” ante la pregunta “¿y si tu hijo te dijera que quiere ser maestro?”, haciendo evidente que no basta con incrementar los salarios para atraer talento joven a la carrera docente, sino también modernizar el currículo, ampliar el campo de acción profesional y posibilidades de ascenso y de reconocimiento.

Además, hablamos sobre cómo se invierte poco o nada en la educación y desarrollo de la primera infancia, etapa en la cual se da el mayor crecimiento del cerebro y conexiones sinápticas. La inversión en educación por alumno debe darse al revés de como se viene dando, es decir mayor monto cuanto más temprano. Escuchamos el valiente testimonio de la promotora educativa del Colegio Talentos en Trujillo que nos contó su historia de emprendimiento e innovación, un ejercicio de salir fuera de la caja, sorteando muchos obstáculos (y sanciones). Como este hay muchos casos más en el Perú.

En un ejercicio lúdico con los ojos cerrados, un congresista, un ingeniero, un funcionario del Ministerio de Educación y un gobernador regional, apuntaron hacia el norte en diferentes direcciones, una excelente ilustración a lo que ocurre en la realidad. Luego, con los ojos abiertos –a la realidad educativa- exploraron maneras de alinear prioridades y encontrar sinergias. Asimismo, cuatro ministros –Educación, Trabajo, Salud y Midis–, se sentaron a conversar sobre las múltiples oportunidades de trabajo multisectorial en favor de la educación.

Por otro lado, William Rankin, ex Director de Educación de Apple, nos alertó a no copiar modelos, que es como intentar “sembrar una planta tropical en el desierto”, sino a desarrollar modelos propios de educación emergente. Fabio Gandour, Jefe de Investigación de IBM, nos dejó un verbo nuevo –“COGNIR”– que es lo que harán “las maquinas” al crear conocimiento y sabiduría, como solo lo pueden hacer ahora los seres humanos.

En definitiva, se dio un espacio para ver las cosas de una manera diferente. Pero los cambios de comportamiento para una educación “fuera de la caja” se verán en el campo: con maestros planificadores y gestores de experiencias de aprendizaje, acompañantes socio-emocionales de sus alumnos, que son los protagonistas de su aprendizaje; en directores de escuelas empoderados para actuar como líderes pedagógicos, y no como administradores de un altísimo número de trámites; en políticas públicas y regulación que impulsen e integren los esfuerzos de innovación de los modelos educativos, en lugar de restringir y sancionar; y en un ecosistema educativo público y privado embarcado en un circulo virtuoso y ascendente de mejora de la calidad y de la innovación, alimentado de trabajo colaborativo que apunta a mismo norte -las necesidades y expectativas de los alumnos-.

No podemos caminar hacia el desarrollo, hay que correr. Pero, si no se da el cambio de pensamiento, comportamiento y de regulación, la educación en el Perú, se quedará adentro de la caja de la educación tradicional, y habremos perdido una nueva oportunidad para lograr nuestros sueños de desarrollo.

Lea Sulmont, miembro del Comité CADE por la Educación 2016

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes” es la conclusión categórica del reporte[1] McKinsey & Company (2007) en respuesta al intento de comprender de qué tienen en común los diez mejores sistemas educativos del mundo que encabezan la tabla PISA.

Esta conclusión refuerza algo que, en el fondo, todos sabíamos y como lo expresa un funcionario coreano, haciendo mención al impacto de este factor en la educación de su país: “la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”; y es que el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.

¿Y qué estamos haciendo en el Perú para mejorar la calidad de nuestros docentes?. Definitivamente existen buenas iniciativas y hay que seguir apoyándolas, como el desarrollo de una Carrera Magisterial, que debe ser cada vez más atractiva y ágil; un Marco del Buen Desempeño docente que pone al alumno en centro de la actividad docente; un acompañamiento a los docentes y a las Instituciones Educativas, por citar algunas iniciativas que se vienen impulsando desde el Ministerio de Educación (Minedu).

Pero el alcance de este reto es titánico, solo en el sector público tenemos más de 370,000 docentes de educación básica que atender. Sin duda, la participación del Estado es crucial, pero creo que un primer reto es lograr una continuidad y sinergia entre los numerosos esfuerzos -tanto del sector público como del privado- para lograr efectivamente un magisterio renovado y actualizado. En este sentido, existen iniciativas que promueven la convergencia de varios sectores como el Programa de Actualización Docente (PAD) organizado por Minedu y Unesco, focalizado en reforzar los desempeños de los docentes de escuelas con bajos resultados en la Evaluación Censal (ECE 2013), que para su ejecución ha convocado a prestigiosas universidades  privadas con experiencia en modalidades virtuales de aprendizaje.

Hoy en día la integración de las tecnologías en la educación nos ofrece muchas opciones de lograr mayor impacto en cobertura, sin embargo, no debemos descuidar también lograr impacto en calidad. Para ello el diseño de la formación debe insistir en desarrollar competencias docentes para el siglo XXI y adaptadas a las distintas realidades en las que viven alumnos y docentes. Y este es un segundo reto importante: el aprendizaje no puede separase del contexto donde se produce y tampoco de sus actores. Por ello es importante incorporar al docente en las propuestas de formación que se diseñan, reconociendo sus necesidades e interés.

Finalmente un tercer reto es focalizarse no solo en cubrir brechas, sino en potenciar las buenas prácticas y propuestas experimentales de instituciones y docentes que vienen desarrollando nuevas formas de enseñar y aprender. Por ello, el marco normativo, en todos los niveles educativos, debería contemplar rutas para alentar la innovación y la creación de propuestas exitosas que respondan a las necesidades de nuestra realidad.

Transformar la calidad de nuestros docentes nos exige actuar en sinergia, de manera contextualizada e innovadora. Este año en CADE por la Educación 2016, principal foro de educación del país, nos planteamos pensar en la educación fuera de la caja y encontrar, en este sentido, estrategias de impacto para atraer y promover el desarrollo de los docentes que el país necesita.

[1]McKinsey & Company (2007) ¿Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivo?

Drago Kisic Aguirre – Miembro del Comité CADE por la Educación 2016

El sistema de enseñanza tradicional unidireccional en el que el maestro trasmite información que el alumno debe procesar, entender y memorizar ya no es efectivo para la formación personal y profesional que se requiere hoy en día. Precisamente este será un tema que se tratará a profundidad en el próximo CADE por la Educación.

Se requiere desarrollar en los alumnos una serie de competencias que les permitan como personas y ciudadanos, gestionar adecuadamente sus emociones, relacionarse mediante vínculos de confianza, desarrollar interés por los problemas del entorno participando en la búsqueda de soluciones e incorporar intereses relacionados con las artes, el deporte, la cultura. Esto último conducirá a que puedan expresarse con creatividad a través de distintos canales incluyendo el corporal y emocional.

En lo profesional, evidentemente es necesario contar con conocimientos técnicos relacionados con las áreas de desempeño, pero también se requieren competencias como las de trabajo en equipo, que el sistema educativo tradicional no ha fomentado bien, ya que promueve un ambiente competitivo que califica a los alumnos a través de su rendimiento en ciertas materias, dejando de lado aspectos valiosos de su personalidad que no son considerados. Esto impide que los estudiantes formen adecuadamente su identidad y puedan convertirse en personas autosuficientes y seguras de sí mismas, pues, están en constante comparación con los demás en lugar de mirar sus propias necesidades.

Para lograr un cambio se requiere un replanteamiento del currículo educativo y de las metodologías de enseñanza, lo que el Ministerio de Educación ya empezó a hacer, a modo de romper con la tradicional segmentación por áreas e incorporar un aprendizaje a través de desafíos, casos o proyectos que aborden las inquietudes recogidas por los alumnos y les permita buscar soluciones creativas a los problemas del entorno. En paralelo, se desarrollan habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, el liderazgo y también se integran distintas materias como la geografía, las ciencias, la historia, de modo de generar varios tipos de aprendizaje de manera transversal.

Adicionalmente, es importante potenciar el rol del maestro, quien debe también contar con una serie de competencias que le permitan facilitar el aprendizaje de los alumnos bajo este nuevo esquema. Debe ser un maestro con hábito de investigación y un ejemplo a seguir en la aplicación de valores humanos. Debe ser emocionalmente inteligente para brindar un acompañamiento más personalizado y tener un rol de liderazgo articulando con todos los que participan en la formación del alumno, especialmente los padres de familia.

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