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CADE en Agenda Por IPAE
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Lea Sulmont, miembro del Comité CADE por la Educación 2016

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes” es la conclusión categórica del reporte[1] McKinsey & Company (2007) en respuesta al intento de comprender de qué tienen en común los diez mejores sistemas educativos del mundo que encabezan la tabla PISA.

Esta conclusión refuerza algo que, en el fondo, todos sabíamos y como lo expresa un funcionario coreano, haciendo mención al impacto de este factor en la educación de su país: “la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”; y es que el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.

¿Y qué estamos haciendo en el Perú para mejorar la calidad de nuestros docentes?. Definitivamente existen buenas iniciativas y hay que seguir apoyándolas, como el desarrollo de una Carrera Magisterial, que debe ser cada vez más atractiva y ágil; un Marco del Buen Desempeño docente que pone al alumno en centro de la actividad docente; un acompañamiento a los docentes y a las Instituciones Educativas, por citar algunas iniciativas que se vienen impulsando desde el Ministerio de Educación (Minedu).

Pero el alcance de este reto es titánico, solo en el sector público tenemos más de 370,000 docentes de educación básica que atender. Sin duda, la participación del Estado es crucial, pero creo que un primer reto es lograr una continuidad y sinergia entre los numerosos esfuerzos -tanto del sector público como del privado- para lograr efectivamente un magisterio renovado y actualizado. En este sentido, existen iniciativas que promueven la convergencia de varios sectores como el Programa de Actualización Docente (PAD) organizado por Minedu y Unesco, focalizado en reforzar los desempeños de los docentes de escuelas con bajos resultados en la Evaluación Censal (ECE 2013), que para su ejecución ha convocado a prestigiosas universidades  privadas con experiencia en modalidades virtuales de aprendizaje.

Hoy en día la integración de las tecnologías en la educación nos ofrece muchas opciones de lograr mayor impacto en cobertura, sin embargo, no debemos descuidar también lograr impacto en calidad. Para ello el diseño de la formación debe insistir en desarrollar competencias docentes para el siglo XXI y adaptadas a las distintas realidades en las que viven alumnos y docentes. Y este es un segundo reto importante: el aprendizaje no puede separase del contexto donde se produce y tampoco de sus actores. Por ello es importante incorporar al docente en las propuestas de formación que se diseñan, reconociendo sus necesidades e interés.

Finalmente un tercer reto es focalizarse no solo en cubrir brechas, sino en potenciar las buenas prácticas y propuestas experimentales de instituciones y docentes que vienen desarrollando nuevas formas de enseñar y aprender. Por ello, el marco normativo, en todos los niveles educativos, debería contemplar rutas para alentar la innovación y la creación de propuestas exitosas que respondan a las necesidades de nuestra realidad.

Transformar la calidad de nuestros docentes nos exige actuar en sinergia, de manera contextualizada e innovadora. Este año en CADE por la Educación 2016, principal foro de educación del país, nos planteamos pensar en la educación fuera de la caja y encontrar, en este sentido, estrategias de impacto para atraer y promover el desarrollo de los docentes que el país necesita.

[1]McKinsey & Company (2007) ¿Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivo?