IPAE
CADE en Agenda Por IPAE
Publiblog
auspiciado
Mariana Rodríguez Risco – Presidenta CADE por la Educación 2016

Pensar “fuera de la caja” es tener un pensamiento no conformista. Un pensamiento que te lleva a salirte de parámetros o paradigmas establecidos (la caja), a adoptar nuevos comportamientos y nuevas reglas, con resultados diferentes. En la historia de la humanidad, el sistema educativo ha permanecido por siglos en la misma caja, básicamente el mismo modelo: alumnos en un aula escuchando y aprendiendo de la cátedra del profesor. Este modelo se reforzó en la era industrial y se “modernizó” en la era digital con la introducción de las computadoras en el aula; pero permaneció en la misma caja.  Sin embargo, la cuarta revolución industrial sí romperá esta resistencia de siglos y veremos a la Educación salir “fuera de la caja”.

El pensamiento no conformista que abre la caja nace de los nativos digitales, no de los educadores. Es una demanda de cambio que surge de la necesidad de sobrevivir en un mundo radicalmente distinto –complejo, interconectado, instantáneo–. Los educadores y los “policy makers” tarde o temprano, adoptarán nuevos comportamientos y nuevas reglas (nuevos modelos educativos) para lograr como resultado un sistema educativo efectivo y alineado con las demandas del siglo XXI. La educación “fuera de la caja” en el Perú fue el tema de CADE por la Educación 2016.

El evento tuvo una buena cuota de no conformismo. Un expositor de 12 años, Pablo Arango, nos dijo que el estudiante de hoy quiere ser innovador, creativo, capaz de resolver problemas… un ser integral, intelectualmente y emocionalmente. A través de videos de entrevistas espontaneas en las calles de Lima, vimos las caras de nuestra sociedad “fruncirse” ante la pregunta “¿y si tu hijo te dijera que quiere ser maestro?”, haciendo evidente que no basta con incrementar los salarios para atraer talento joven a la carrera docente, sino también modernizar el currículo, ampliar el campo de acción profesional y posibilidades de ascenso y de reconocimiento.

Además, hablamos sobre cómo se invierte poco o nada en la educación y desarrollo de la primera infancia, etapa en la cual se da el mayor crecimiento del cerebro y conexiones sinápticas. La inversión en educación por alumno debe darse al revés de como se viene dando, es decir mayor monto cuanto más temprano. Escuchamos el valiente testimonio de la promotora educativa del Colegio Talentos en Trujillo que nos contó su historia de emprendimiento e innovación, un ejercicio de salir fuera de la caja, sorteando muchos obstáculos (y sanciones). Como este hay muchos casos más en el Perú.

En un ejercicio lúdico con los ojos cerrados, un congresista, un ingeniero, un funcionario del Ministerio de Educación y un gobernador regional, apuntaron hacia el norte en diferentes direcciones, una excelente ilustración a lo que ocurre en la realidad. Luego, con los ojos abiertos –a la realidad educativa- exploraron maneras de alinear prioridades y encontrar sinergias. Asimismo, cuatro ministros –Educación, Trabajo, Salud y Midis–, se sentaron a conversar sobre las múltiples oportunidades de trabajo multisectorial en favor de la educación.

Por otro lado, William Rankin, ex Director de Educación de Apple, nos alertó a no copiar modelos, que es como intentar “sembrar una planta tropical en el desierto”, sino a desarrollar modelos propios de educación emergente. Fabio Gandour, Jefe de Investigación de IBM, nos dejó un verbo nuevo –“COGNIR”– que es lo que harán “las maquinas” al crear conocimiento y sabiduría, como solo lo pueden hacer ahora los seres humanos.

En definitiva, se dio un espacio para ver las cosas de una manera diferente. Pero los cambios de comportamiento para una educación “fuera de la caja” se verán en el campo: con maestros planificadores y gestores de experiencias de aprendizaje, acompañantes socio-emocionales de sus alumnos, que son los protagonistas de su aprendizaje; en directores de escuelas empoderados para actuar como líderes pedagógicos, y no como administradores de un altísimo número de trámites; en políticas públicas y regulación que impulsen e integren los esfuerzos de innovación de los modelos educativos, en lugar de restringir y sancionar; y en un ecosistema educativo público y privado embarcado en un circulo virtuoso y ascendente de mejora de la calidad y de la innovación, alimentado de trabajo colaborativo que apunta a mismo norte -las necesidades y expectativas de los alumnos-.

No podemos caminar hacia el desarrollo, hay que correr. Pero, si no se da el cambio de pensamiento, comportamiento y de regulación, la educación en el Perú, se quedará adentro de la caja de la educación tradicional, y habremos perdido una nueva oportunidad para lograr nuestros sueños de desarrollo.