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CADE en Agenda Por IPAE
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auspiciado
Henry Day
Empresario y miembro del comité CADE Ejecutivos 2016

A fines de los noventa conocí a Michael Porter, en esos años Milton Friedman reinaba en el mundo de la macroeconomía y ésta era la primera vez que estaba expuesto a la idea de ‘clústeres’ en un contexto de la microeconomía.

En el 2006 tuve la oportunidad de viajar a Chile para estudiar a Fundación Chile (FCh) y evaluar su posibilidad dentro del contexto peruano. Encontramos que FCh era un eslabón dentro de un modelo de desarrollo productivo, que usaba la infraestructura comercial de las embajadas para descubrir demandas por productos en todo el mundo. FCh, usando su amplio network tecnológico, identificaba las mejores tecnologías y junto con Corfo (equivale a Cofide) ofrecían un proyecto financiado a potenciales productores. Pro Chile (equivale a Promperú) se encargaría de promocionar los productos.

En el CADE del 2010, Porter vuelve a sustentar la necesidad de formar clústeres para competir en los mercados mundiales, pero hasta hoy día, salvo algunas excepciones, son muy pocos los que se llegaron a consolidar.

El libro Why information grows, de César Hidalgo, define que un clúster como Silicon Valley basa su éxito en la confianza, “pegamento imprescindible” para mantener unidas a las redes (network) que contienen y permiten el flujo de información y conocimiento entre sus participantes: “Silicon Valley tiene unas redes sociales y mercados laborales muy abiertos que estimulan a emprender aventuras y experimentar novedades. Dentro de este clúster las empresas compiten intensamente entre sí, pero a la vez comparten conocimientos del mercado y las tecnologías en uso, a través de mucha comunicación informal y prácticas colaborativas. Las estructuras de los equipos son muy flexibles e inducen a comunicaciones horizontales entre las empresas, clientes y proveedores. Las fronteras entre empresas, asociaciones y universidades son porosas, permitiendo que la información pase y fluya en todo sentido”.

¿Quizás Porter avizoraba un(os) Silicon Valley peruano?

El modelo de Chile contribuye a formar clústeres con posibilidad de ser exitosos porque reflejan una demanda real, ser diversificados porque resultan de una búsqueda de oportunidades en todo el mundo y ser viables porque comprenden un modelo probado. Entendemos que se debe construir este modelo adaptado al contexto peruano, que incorpore los requerimientos para que este network/clúster funcione, flexibilizando normas laborales, permitiendo un network de información abierto, convirtiendo a los participantes en socios estratégicos del emprendimiento y generando confianza entre todos, al entender que el éxito de uno será el de todos.

Porter buscaba convencernos de sus ideas, pero no existía un modelo que nos guíe. En este artículo estamos tratando de configurar una posibilidad que puede ser factible.