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CADE en Agenda Por IPAE
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Felipe Koechlin, gerente general de la empresa Reforestadora Amazónica SA y expositor de CADE Ejecutivos 2016

El sector forestal peruano tradicionalmente ha estado limitado a la extracción y comercialización de madera de nuestros bosques naturales. Sin embargo, la tendencia global es promover el uso de madera de plantaciones. La FAO proyecta que en el 2030 el 60% de la producción maderera mundial provendrá de plantaciones.

El Perú cuenta con la novena área forestal más extensa del mundo y la segunda más extensa de Latinoamérica, pero aporta menos del 0.1% al mercado global de madera. Nuestra balanza comercial presenta un déficit anual que bordea los mil millones de dólares anuales, y solo exportamos madera de bosques.

El sector de plantaciones forestales que recién está empezando a surgir en el país puede y debe convertirse en uno de los motores de crecimiento de la economía, debido a los beneficios económicos, ambientales y sociales que puede generar. El potencial está principalmente en zonas hasta hoy olvidadas, como nuestra selva, que representa más del 60% del territorio peruano, pero aporta muy poco a la economía nacional.

Hace dos años se dieron los primeros pasos hacia el desarrollo del sector, al reglamentarse la Ley Forestal e incluirse al sector de Plantaciones Forestales como uno de los ejes del Plan Nacional de Diversificación Productiva del Ministerio de la Producción. Finalmente se prestó atención a la oportunidad que representa para el desarrollo sostenible del país. Contamos con más de diez millones de hectáreas deforestadas. De ellas, cuatro millones son aptas para la inversión en plantaciones maderables.

Las plantaciones forestales, manejadas estratégicamente, promueven la inversión, generan empleo y riqueza en el interior del país. Es importante señalar que por cada dos hectáreas de plantaciones se origina un empleo. Recientemente el presidente Pedro Pablo Kuczynski anunció que durante su gestión se espera reforestar dos millones de hectáreas en la selva. Si se alcanza esa meta instalando plantaciones forestales comerciales, se habrá generado un millón de empleos directos e indirectos.

También en la sierra las plantaciones forestales pueden jugar un rol muy importante, ya que los árboles ayudan a fijar el agua en la tierra. Esto mejora la calidad del suelo con fines productivos, y ayuda a prevenir la erosión y los deslizamientos o huaicos. Asimismo, las plantaciones forestales pueden jugar un rol de acompañamiento de la actividad minera en el país al demandar mano de obra no calificada y generar industrias forestales sostenibles en zonas aledañas.

Otros países de la región nos llevan décadas de ventaja, como Chile, que, pese a no tener bosques tropicales, es una potencia mundial en plantaciones forestales. El Perú importa madera de pino radiata chileno, que tarda entre 20 y 25 años en crecer, pese a contar con la bolaina, especie nativa de la Amazonía de características similares e incluso superiores, que tarda entre 8 y 10 años en alcanzar la edad de cosecha.

Así de importantes son nuestras ventajas competitivas y las oportunidades en este sector. Lo que se necesita es promover la inversión en plantaciones y la industria relacionada para convertirnos en uno de los principales abastecedores del mundo en productos de madera de plantaciones forestales sostenibles, con alto valor agregado.