IPAE
CADE en Agenda Por IPAE
Publiblog
auspiciado
Susana Díaz de Ferreyra – Miembro del Comité de CADE Educación 2017

Todos reconocemos que los padres tienen el deber y derecho de educar a sus hijos. Nuestra Carta Magna, en su artículo 13°, así lo señala: “… Los padres de familia tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho de escoger los centros de educación y de participar en el proceso educativo”.

Cuando los padres eligen el colegio para sus hijos, no sólo esperan que la escuela les brinde conocimientos y aptitudes académicas, sino que depositan confianza en los maestros, esperando que se conviertan en aliados y principales colaboradores en el proceso de educar a su pequeño.

A medida que transcurre el tiempo y el niño va creciendo, esa confianza puede transformarse en una total delegación de funciones parentales que se traslada a la escuela. Se espera que el colegio se convierta en un ámbito de desarrollo de habilidades socioafectivas, un espacio donde aprenda, hábitos de vida saludable, valores como la reciedumbre, la fortaleza, el optimismo, el orden, la responsabilidad, la ciudadanía. Todo ello, además de las competencias académicas propias del currículum.

El buen maestro entonces enfrenta una tarea titánica y solitaria: tratar de atender todas las dimensiones de la persona, buscando que el joven tenga un proyecto de vida que le permita insertarse en la sociedad de manera exitosa. Sin embargo, la escuela no se ha planteado seriamente qué estrategias debe desarrollar para involucrar a los padres en el proceso educativo, atendiendo a las circunstancias y contexto en que vive cada familia.

Los padres necesitan reconocer que son los protagonistas de la vida de sus hijos y que, si no actúan con intencionalidad, otros agentes educativos asumirán ese rol principal: los medios de comunicación, la internet, las redes sociales, los amigos del barrio, irán modelando principios, conductas y hábitos que no necesariamente son los que anhelan.

Algunos datos dan cuenta de ello: en nuestro país, el 20% de las jóvenes entre 15 y 19 años ya son madres o están embarazadas. Un 39% de adolescentes entre 12 y 19 años son víctimas de violencia física y psicológica por parte de las personas con que vive. Un 41% de nuestros adolescentes ha probado drogas legales como alcohol o tabaco y un 8% ya se ha iniciado en el consumo de drogas ilegales, siendo la edad promedio de inicio los 13 años. Las posibilidades de llegar a concretar un proyecto de vida se reducen cuando la familia no cubre las necesidades básicas de afecto y crianza durante la niñez y la adolescencia.

En resumen, hay aprendizajes en los que el rol de los padres es insustituible. Los profesores, las escuelas y los sistemas educativos deben estudiar cómo pueden ayudar a los padres, que están muy ocupados, a desempeñar un papel más activo y eficaz en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela.

En CADE Educación 2017, “Secundaria de Primera, construyendo un proyecto de vida”, trataremos éste y otros temas que pueden contribuir al desarrollo pleno de nuestros adolescentes. Los esperamos.