ÁlvaroZapatel
Con P de Princeton Por Álvaro Zapatel

Las ya tensas relaciones comerciales entre EEUU y China alcanzaron un nuevo punto de inflexión tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó esta semana que aprobaría un incremento de 15 puntos porcentuales —relativo al 10% actual— a los aranceles impuestos a productos chinos por un valor US$200 mil millones y advirtió la posibilidad de aplicar la misma tasa a nuevos productos por un valor adicional de US$325 mil millones.

El paquete de medidas, contundente y audaz, tendría como propósito forzar a los chinos a negociar un acuerdo, sin que eso involucre eliminar los aranceles de 10% establecidos ya hace un año. El gobierno estadounidense tendría tracción para darle credibilidad a tal advertencia tras el reciente anuncio de la tasa de desempleo de 3.6 –la más baja desde 1969— y el superávit comercial registrado relativo a abril del 2018, mes en el que se anunció el primer paquete arancelario.

La estrategia parece estar funcionando, ya que Liu He, el negociador encargado, ha solicitado reunirse a la brevedad con el presidente Trump. Desde una perspectiva de teoría de juegos, Trump ha optado por tomar una posición agresiva al saber que las condiciones actuales de la economía le dan cierto margen de maniobra. De hecho, el anuncio de esta semana, en otro contexto, hubiera agitado el mercado bursátil. Sin embargo, el S&P 500 apenas ha retrocedido a niveles de hace un mes.

De acuerdo a Neil Irwin, columnista del New York Times, esto se debería a que Trump aplica una especie de “Put Option” en estas negociaciones.  En el mercado bursátil, los “Put Options” tienen como objetivo brindar cobertura a una inversión, generando un “piso” en el precio de la acción para minimizar las pérdidas en la eventualidad de un desplome de precios.

Así, Trump estaría dispuesto a aplicar y ceder en alguna de sus advertencias, con el propósito de contener reacciones adversas y que pudieran conducir a un escenario recesivo. De esta manera, el “Put Option” en este contexto consiste en la capacidad del gobierno estadounidense de minimizar pérdidas al revertir parcialmente alguna de las medidas anunciadas y que pudieran tener un impacto negativo en el mercado bursátil.

No obstante, la apuesta de Trump sigue siendo relativamente riesgosa, ya sea por la posibilidad del gobierno chino de replicar el incremento arancelario y que conllevaría a una contracción de PBI equivalente a 1.8 puntos porcentuales. Este, definitivamente, sería un escenario dramático en un contexto pre-electoral para el presidente en ejercicio. Y los chinos jugarán con esa carta.

Por lo pronto, pareciera ser que el gobierno chino y el estadounidense están cerca de llegar a un acuerdo que se aproxime al escenario arancelario corriente. Empero, jugar en la línea con un comportamiento hawkish o intrépido y riesgoso como lo viene haciendo Trump puede acarrear consecuencias negativas en un escenario global. En esa línea, las expectativas para el Perú serían inciertas, toda vez que ambos países son nuestros principales socios comerciales. Lamentablemente, ésa es una decisión de la que solo nos queda participar como observadores.