MarcialOrtiz de Zevallos
Conversemos turismo Por Marcial Ortiz de Zevallos

Hace unos días me preguntaron si es que el arribo de turistas internacionales al Perú había crecido en el 2018 respecto del 2017. Mi lado optimista respondió con convicción: “por supuesto, casi 10%. Hemos doblado el crecimiento mundial”. Mi lado pesimista comenzó a preguntarse: ¿Realmente habremos crecido a ese ritmo como dice el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR)? ¿Qué hemos hecho para crecer dos veces más que el promedio? ¿Habremos hecho grandes campañas en Brasil o en China? No podía recordar alguna política o acción en particular que pudiese haber generado tal índice de crecimiento. En fin, seguimos conversando hasta que impaciente me fui a revisar las cifras.

Resultó, lamentablemente, ganando el lado pesimista. La cifra de 9.6% es una cifra engañosa. Si quitas el efecto del arribo de los “turistas” provenientes de nuestra hermana nación de Venezuela, realmente crecimos 5.6%. Es decir, aproximadamente igual al promedio de crecimiento que tuvieron todos los países del orbe durante el 2018. Ahora la pregunta relevante: ¿Es bueno eso? Yo creo que no. Es decir, una vez más, nuestro resultado es el de un país medio tablero. En términos generales tenemos 100 países que han crecido más que nosotros y 100 que han crecido menos. Ahora vuelvo a preguntar, ¿es esa posición aceptable para el Perú?

Seguro algunos pensarán que veo el vaso medio vacío, pero la verdad es que no considero esa posición aceptable sabiendo que tenemos a una de las maravillas del mundo: Machu Picchu, a Kuelap, los mejores restaurantes del planeta, el Cañon del Colca, el Manu y su biodiversidad, el Centro Histórico de Lima, las líneas de Nazca, Chan Chan, las innumerables celebraciones, costumbres y arraigos nacionales que son admirados a nivel internacional, entre tantas cosas que ya quisieran tener muchos de los países que crecen más que nosotros. Por esto me ratifico y no me parece que crecer al ritmo que crece el mundo sea algo para estar tranquilos y menos para enorgullecerse.

En otras palabras, a pesar de nuestros grandes atractivos, no hacemos nada importante para que el turismo crezca a tasas dignas. Seguimos creciendo porque el benévolo sector crece en todo el mundo, crecemos a la deriva esperando sentados la decisión de otros. Si el turismo a nivel mundial crece 7%, nosotros también, si crece 3%, el Perú hace lo mismo, cuando baja, hacemos lo propio. ¿Dónde está nuestro poder de decisión? ¿Dónde está nuestro poder de actuar y hacer valer todo lo que tenemos? Es hora de que el gobierno priorice este sector que tantos beneficios le brinda al país. No es buena la pasividad ni la complacencia. Hacer lo que hacen los demás en promedio sólo nos llevará a mantenernos en la mediocridad perpetua. Y como dijo el escritor francés, Honoré de Balzac, “la mediocridad no se imita”.

LinkedIn