MarcialOrtiz de Zevallos
Conversemos turismo Por Marcial Ortiz de Zevallos

No se necesita ser un erudito en ingeniería civil, arquitecto o empresario hotelero para darse cuenta que el aeropuerto Velasco Astete de Cusco, tal como está, no sirve. Definitivamente el servicio que presta no está a la altura de un aeropuerto de primer nivel. Menos aún de la puerta de entrada de una ciudad tan emblemática como Cusco. La infraestructura existente no se da abasto y la situación empeora cada día. Las demoras dentro del terminal son indignantes y ni qué decir de la lentitud en los procedimientos de rodaje de las aeronaves. Dicho esto, si no se soluciona el problema pronto, el turismo nacional y los negocios cusqueños sufrirán irremediablemente. Entonces, para evitar esta catástrofe, el gobierno ha optado por construir un nuevo aeropuerto. El Aeropuerto de Chinchero, en el tintero ya varias décadas y “verdugo” de más de un político peruano, parece que tomará vuelo pronto. De hecho un consorcio surcoreano —conformado por Korea Airports Corp. y tres empresas surcoreanas de ingeniería— ya obtuvo la buena pro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para asistir en su construcción.

Sin embargo, han salido múltiples voces criticando este megaproyecto. No por su irrelevancia, sino más bien por la ubicación que se ha elegido. Hay quienes dicen que esta obra destruiría el legado histórico-cultural de la zona. También hay quienes manifiestan que es antitécnico e inseguro, pero no voy a analizar estos alegatos que necesitarían decenas de páginas para entenderlos y un expertise que los comunes y mortales desposeemos. Lo que yo planteo en este artículo es algo de índole más comercial.

Comercial sí, pero económico, social y humano también. Planteo que, si bien es cierto que Cusco necesita un aeropuerto nuevo que beneficie a esta región y al Perú en general, este proyecto específico no cuenta con la ubicación óptima para los intereses de los cerca de 450,000 peruanos que viven en lo que fue la Capital del Imperio Inca. Mi posición es que un aeropuerto como Chinchero, al norte de Cusco, generaría una “ola migratoria de turistas” desde la ciudad del Cusco hacia el Valle Sagrado de los Incas. Con esta ola se arruinaría la economía local por lo menos en el mediano plazo. Sin lugar a dudas los propietarios de bienes raíces, hoteles, restaurantes, guías, agencias de viaje, bares, transportistas y todos los que viven en la ciudad de Cusco en general perderían millones.

Parece apocalíptico, pero no lo es. A largo plazo pienso que los efectos deberían diluirse conforme la llegada de turistas se incremente de manera significativa, pero ¿por qué llevar a la ciudad de Cusco a esta crisis económica si se puede evitar? Nadie pide que no se construya un aeropuerto, lo que varios critican es sólo su ubicación. ¿Será cierto que con un nuevo aeropuerto al norte de Cusco la gente dejará de pernoctar en la ciudad? Yo creo que sí, pero veamos.

Motivo de viaje

Saber el objetivo primordial que tienen los turistas para viajar al Perú es crucial para entender los flujos turísticos. Por más ilógico que les pueda parecer a algunos, la principal razón para visitar el Perú no es la comida, no es la necesidad de conocer el Coricancha, ni tampoco nuestras playas. El 60% de los turistas vacacionistas que vienen al Perú tienen como motivo principal conocer la Ciudadela Granítica de Machu Picchu. No lo digo yo, lo dice el perfil del Turista Extranjero elaborado por el propio gobierno. Esta información es clara y contundente. Por eso cuando vienen al Perú, primero vienen a Lima (parada normalmente obligatoria para los que viajan vía aérea) y luego enrumban a Cusco para poder deleitarse con esta joya que es Machu Picchu.

Por lo dicho anteriormente, basta ponerse en la posición de un turista tipo. Actualmente el turista promedio llega al Velasco Astete que está dentro de la ciudad. Llega cansado. Cansado posiblemente por un vuelo previo para llegar a Lima o por simplemente el trajín del viaje. Entonces la decisión más común es pernoctar en Cusco. Tomas un taxi y estás en la majestuosa Plaza de Armas en 15 minutos. Muy pocos son los que optan por añadirle dos horas más a su viaje en un carro y un camino desconocido para llegar al Valle Sagrado de los Incas y así estar más cerca a su destino final. Sin embargo, si su avión aterrizase en un punto equidistante entre la Ciudad del Cusco y el Valle Sagrado, ¿en dónde pernoctarían? Yo creo que pernoctarían en el Valle Sagrado. Desde allí es mucho más cómodo hacer lo que realmente quieren hacer: visitar Machu Picchu.

Posición geográfica

Del punto anterior se desprende que debemos entender dónde queda Cusco, Chinchero y El Valle Sagrado respecto de Machu Picchu (la razón del viaje). Vayamos al mapa, como decía el expresidente y promotor de Chinchero, el arquitecto Fernando Belaúnde Terry. Como se puede apreciar, Machu Picchu está al noroeste de Urubamba y relativamente muchísimo más cerca del Valle Sagrado que de Cusco. Entonces, como se verifica en esta vista panorámica, si ponemos el terminal aeroportuario en Chinchero, que se ubica al norte de Cusco, ¿a dónde creen que van a ir los turistas como parada previa para visitar a Machu Picchu? Yo creo que al Valle, obviamente. Basta analizar las distancias, tráfico, tiempos, etc. Resulta mucho más cómodo para visitar lo que realmente quieren ver.

Atractivos

A pesar de eso, algunas personas con las que he conversado me han dicho que no importa la posición del aeropuerto. Me han dicho que Cusco está blindado ante cualquier reubicación pues sus atractivos son de tal magnitud que son una visita obligatoria para cualquier turista. Yo no lo veo así. Que yo sepa nadie menciona a la piedra de los 12 ángulos, ni a Sacsayhuaman o al Coricancha como el motivo de su viaje. A los que creen que los atractivos de Cusco son muy superiores a los del Valle y eso los “protege” de cualquier “migración turística”, les diría que no estén tan seguros. Ambos son destinos comparables de primera clase que ofrecen múltiples cosas que hacer. En cuanto al Valle Sagrado, éste tiene a Ollantaytambo, Maras, Moray, Pisac, lagunas, nevados, quebradas, actividades, cultura vivencial, entre muchas cosas más. Si a eso le sumas que tiene mejor clima que la Ciudad de Cusco (no es tan frío) y es aproximadamente 600 msnm más bajo, y de esa forma vas a evitar el soroche, la gente lo va a elegir. A mi modo de ver las cosas, Cusco se convertirá, para la mayoría, en lo que llaman un city tour que saldrá desde el Valle. De esta forma la estadía promedio en Cusco caerá en picada.

De hecho, a pesar de que muchos empresarios o libres pensadores digan lo contrario, el mercado ya anticipó este fenómeno “migratorio de turistas”. Falta si no ver la inversión en hoteles con bajísimo porcentaje de ocupación que operan en el Valle Sagrado. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), sólo en el distrito de Urubamba al cierre del año pasado, reportaba data 80 hospedajes con cerca de 1,350 habitaciones y sólo 38% de ocupabilidad promedio anual. ¿Qué creen que están haciendo estos empresarios sino esperar este tsunami de turistas? Ni qué decir de los especuladores inmobiliarios que han comprado a precios de un dígito el metro cuadrado y ahora los quieren vender a precios de tres dígitos. Si esto no demuestra que los inversionistas están apostando a la construcción del aeropuerto de Chinchero para recibir a los turistas que ahora van a la ciudad del Cusco, no sé qué más se podría argumentar. Hasta Virgilio Martínez ha abierto un restaurante al lado de Moray.

Entonces, como digo anteriormente, el aeropuerto se tiene que construir, pero los cusqueños son los que verán las consecuencias comerciales de su ubicación. Ellos deberían hacer un análisis de costo-beneficio respecto de la misma y su impacto sobre las vías de acceso a la ciudad. Si yo fuera ellos, primero preguntaría, ¿es técnicamente viable hacer un aeropuerto nuevo en una ubicación al sur de la ciudad de Cusco? Hay muchos que dicen que sí. ¿Qué tan lejos? ¿Paruro u otro distrito es viable? ¿Van a cerrar el Velasco Astete si construyen otro aeropuerto? Si construyen otro aeropuerto, ¿van a mejorar el actual? ¿qué va a pasar con el acceso a Cusco si Chinchero se edifica? ¿Se va a construir una autopista para evitar el colapso del transporte terrestre de carga que va por esa ruta? ¿Cuándo se va a construir? ¿Se va a construir un tren desde el terminal a la ciudad? Creo que todas estas preguntas son relevantes para la toma de decisiones. Éste es un caso en que hay muchas cosas en juego. Dejando de lado las preocupaciones “culturales” y “aeronáuticas”, que son importantísimas, ¿dónde están las preocupaciones humanas, sociales y económicas de la gente que vive en Cusco? ¿qué va a pasar con toda la gente que trabaja directa e indirectamente en turismo dentro de la ciudad imperial? ¿Hay algún plan para mitigar este impacto económico? El gobierno regional, los políticos cusqueños y el gobierno central tienen el deber de informar adecuadamente a la población cusqueña. Los cusqueños son los que deben tener la última palabra en este complejo caso que rivaliza a Cusco vs Cusco.

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