BartoloméRíos
Crecer con Eficiencia Por Bartolomé Ríos

Ganó Donald Trump y perdió Hillary Clinton en Estados Unidos. Esta derrota electoral se suma a las de David Cameron con el brexit Juan Manuel Santos en la paz con las FARC. Ojo con la forma como estamos analizando nuestros escenarios, tomando decisiones y construyendo nuestro futuro. ¿Estamos leyendo bien el entorno? ¿Realmente entendemos a fondo lo que está pasando a nuestro alrededor o nos dejamos llevar por el autoengaño porque nos incomoda la realidad, porque nos entusiasmamos en exceso o porque no queremos vernos en el espejo? Creo que este año nos deja lecciones muy importantes a las que tenemos que dedicarles mucha cabeza.

Cinco reflexiones:

  1. No necesariamente estamos comprendiendo con profundidad lo que pasa a nuestro alrededor. Lo vemos en procesos políticos y en formulación de estrategias empresariales. La desaceleración de la economía de hace algunos años tomó por sorpresa a muchos, que no vieron las señales o no quisieron verlas y que se vieron presionados a reaccionar de manera acelerada, improvisada. Esta situación ha sometido a muchas organizaciones y empresarios a altos niveles de estrés.
  2. Debemos aprender a conjugar éxito con humildad. Algunos empresarios a los que conozco lo han logrado, lo que se refleja en la evolución de las organizaciones que lideran. Otros se han dejado embelesar por el éxito alcanzado en décadas recientes, “se la han creído”, lo que no les permite desarrollar el desapego necesario para construir el futuro a partir de un reconocimiento sensato de sus verdaderas capacidades. No siempre el éxito es el mejor predictor del éxito.
  3. En el discurso reconocemos la relevancia de invertir a largo plazo, pero en las acciones nos sigue dominando la voracidad por las ganancias de corto plazo. Llamémoslo miopía, materialismo, pobreza, llamémoslo como queramos. Lo cierto es que en muchos casos se advierte un bloqueo para actuar desde la convicción de que no es posible crecer sostenidamente sin invertir sostenidamente.
  4. Se nos cuela la mala política y no logramos hacer buena política. En el mundo organizacional, se llama corporate politics. En el de las esferas del poder público, algunos lo llaman politiquería. El caso es que la obsesión de algunas personas por concentrar poder como fin último no permite que el foco esté puesto en la buena política, aquella que facilita procesos de construcción conjunta, definiciones estratégicas acertadas, equipos de alto desempeño, foco en la identificación y cristalización de las fuentes de valor. Una vez escuché una charla en la que el expositor repetía “it’s not important to be right, but to do the right thing”. No es importante tener razón, sino hacer lo correcto.
  5. No me queda claro que estemos construyendo sociedades saludables y sostenibles. Me refiero a las empresariales y, por supuesto, a la sociedad en general. Mucha evidencia respalda esta lectura, que creo no es sino la lectura de una gran cantidad de gente. Hemos aprendido, por supuesto, si no no estaríamos donde estamos. Hemos aprendido como empresarios y como ciudadanía en las últimas décadas, pero nos falta mucho camino todavía. Nos hace falta también revisar nuestra escala de prioridades, de valores, mejorar nuestra capacidad de escucha y de diálogo, aprender que conseguir el bienestar propio pasa por la contribución al bienestar ajeno, en vez de conseguirlo a costa del bienestar ajeno.

Cinco preguntas (o grupos de preguntas):

  1. ¿Nuestra capacidad para comprender bien lo que pasa a nuestro alrededor depende primordialmente de coeficiente intelectual o de sensatez?
  2. ¿Cuál es el verdadero beneficio de estas décadas de bonanza? ¿Bienestar económico? ¿Crecimiento patrimonial? ¿O será más bien un beneficio de mayor valor, el aprendizaje de salir de la pobreza mental?
  3. ¿Qué hace falta para que, en nuestras acciones, logremos ponderar objetivos de corto plazo con objetivos de largo plazo?
  4. ¿Es mejor la competencia o la cooperación? Dicho de otro modo, ¿el poder es la verdadera meta o es un medio que, bien utilizado, nos permite alcanzar estados de desarrollo superiores?
  5. ¿Qué les estamos legando a nuestros hijos, sea a través de nuestras familias empresarias, de nuestro accionar corporativo o de nuestras decisiones y de nuestro comportamiento como ciudadanos?