BartoloméRíos
Crecer con Eficiencia Por Bartolomé Ríos

Odebrecht, Niño Costero, inversión decreciente, confrontación oficialismo-oposición. Ministro va, ministro viene. No viene bien el año y el panorama para el empresario no es alentador. De hecho, sondeos recientes muestran caídas en los niveles de confianza de empresarios y consumidores. No estamos en crisis económica, pero sí parece ser que estamos entrando a una suerte de crisis anímica que puede desencadenar en una espiral negativa que alimente lo que se conoce como una profecía autocumplida. Precaución que lleva a una disminución en el consumo, caída en ventas de las empresas, dificultades en el cumplimiento de obligaciones financieras, menor inversión, reducción en el ingreso disponible, disminución en el consumo…

A mediados del quinquenio de Alejandro Toledo, escribí un artículo que titulé algo así como “¿Mutuo disenso? Presunto divorcio entre economía y política en el Perú”. En esa época, la baja aprobación presidencial coexistía con una economía en crecimiento, principalmente impulsada por los precios de los metales. Hoy, podríamos afirmar que no hay tal divorcio en la medida en que el ruido político afecta el ánimo de consumidores e inversionistas. Y, como sabemos, las exportaciones de commodities no contrarrestan.

Dicho esto, me pregunto cómo vamos a salir de esta encrucijada. Como para motivar la reflexión —y ojalá la acción, planteo tres disyuntivas que los empresarios enfrentan:

  1. ¿Freno o acelerador? Reduzco personal, suspendo mis planes de inversión, vendo activos, opto por un comportamiento procíclico que lentamente contribuye a una reducción del mercado local y a una dependencia incluso mayor de mercados internacionales. O, en contraste, resuelvo actuar contracíclicamente. Un empresario me decía hoy día: “acelerador, pero con cautela”.
  2. ¿Mercado interno o externo? Me vengo topando con varios empresarios que tienen inventarios crecientes que no han podido colocar en el mercado local. Algunos de ellos están comenzando a explorar oportunidades en el exterior. Uno de mis clientes me dice que si bien el mercado local ha sido tradicionalmente su principal plaza, ve en algunos países de la región una alternativa para los próximos años. Otro cliente me comenta que está “desempolvando” relaciones comerciales con clientes extranjeros. Naturalmente, estos esfuerzos no darán frutos de inmediato, pero sí deben ser considerados como parte de una estrategia de diversificación porque el mercado peruano no solamente es chico, sino que es voluble.
  3. ¿Impulso propio o ajeno? Lo he mencionado ya en artículos anteriores: no creo en el éxito que se sustenta en el azar o en el impulso ajeno. El éxito debe responder a un esfuerzo constante por desarrollar ventajas competitivas desde dentro. Cuando el viento ayuda, bienvenido, pero uno debe crecer y evolucionar sin depender principalmente de factores externos.

Al pensar en estas disyuntivas, vale la pena preguntarse no solo lo que uno haría, sino lo que va a hacer la competencia. Cuando la economía crece, hay fiesta para todos. Pero cuando está bajo estrés, algunos se van quedando. Sin fatalismo, esto puede comenzar a pasar si como empresarios no estamos preparados para tomar decisiones difíciles. Puede parecer razonable frenar o desacelerar mientras pasa el temporal. Tal vez. Pero puede ser también un error que nos lleve a perder mercados, clientela, talento.

No es sencillo este escenario, requiere de determinación y liderazgo. En línea con estas tres disyuntivas, considero que necesitamos volver al divorcio entre economía y política. ¿Cómo así? Simplemente, porque no veo señales de que la política vaya a ayudar mucho a la economía en el futuro próximo. Así las cosas, no debería importarnos quién asume el ministerio X o Y, qué discusión existe entre el partido político A y B. Lo que debería importarnos como empresarios es qué vamos a hacer al margen de estos factores.

Como ciudadanos, es otro el cantar. Como ciudadanos participativos, debemos estar muy involucrados en la solución de estos desafíos. Pero eso da para otro artículo.