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Crecer con Eficiencia Por Bartolomé Ríos

A un trimestre de que termine el 2017, cabe reflexionar sobre lo que hemos hecho bien sobre nuestros errores y nuestros aprendizajes con miras al 2018. ¡Qué año el que nos ha tocado! Odebrecht, El Niño, la huelga de maestros, la cuestión de confianza. De todo. Mientras los desastres naturales y el temporal político nos han inundado de problemas, los empresarios hemos visto, perplejos, lo difícil que ha sido mantenerse a flote. Lejos quedaron los años de bonanza, lejos el buen viento que impulsaba prácticamente a cualquier empresa, y muy de cerca vivimos una realidad desafiante que nos obliga a ser incluso más exigentes con nosotros mismos, enfocados en eficiencia y generación de valor, y nos recuerda que permanentemente debemos ser sensatos, muy sensatos.

Tomando en cuenta la información que está siendo analizada actualmente en diversos foros, me animo a adelantar tres temas que pienso que van a condicionar la escena para el año que viene:

  1. Mejora en precios de los metales. Vemos con cauto entusiasmo que están mejorando los precios de nuestros commodities. Eso es bueno, sin duda. No depende de nosotros, pero es bueno porque enciende motores de la economía que han estado apagados en estos años. De mantenerse esta tendencia alcista, deberíamos ver gradualmente los efectos positivos de lo que se conoce como el “eslabonamiento” del sector minero, que generará demanda por servicios de contratistas. Además, como resultado del incremento de la renta del sector, mejorará la recaudación tributaria y habrá un incremento de demanda interna en sectores no transables.
  2. Reconstrucción y destrabe de proyectos de inversión pública. Todo apunta a que el año entrante será un mejor año en términos de inversión pública. Habiéndose conformado el equipo encargado de la reconstrucción y estando en marcha el trabajo previo al inicio de las obras en sí, el año que viene deberíamos ver la reconstrucción en plena actividad. Por su parte, tras los ajustes ministeriales de este año, sectores como el MTC y el MVCS deberían ser más dinámicos en su cartera de proyectos de inversión pública. Las obras de los Panamericanos 2019 ayudarán, no cabe duda.
  3. ¿Un poco de calma en el escenario político local? El reacomodo de fuerzas tras la cuestión de confianza de este mes aquieta las aguas, está claro. En comparación con el primer año del quinquenio actual, en consecuencia, el ruido político debería bajar el año entrante, lo que tendría el efecto positivo de no distraer al empresario peruano ni desanimar a inversionistas locales y extranjeros. Nunca se sabe, sin embargo. Ojalá no nos sorprenda otro año convulsionado.

En el ámbito internacional, uno de los desarrollos que más preocupan en este momento es la confrontación entre Estados Unidos y Corea del Norte. Sería devastador que el conflicto escale, no hay forma de anticipar con detalle qué implicaría. Si bien uno puede especular acerca de las repercusiones económicas que un conflicto de esta naturaleza representa para países como el nuestro, creo que en este momento es mejor no hacerlo.

Considerando lo anterior, surge una lista de preguntas que pueden ayudar al empresario peruano a tomar decisiones para el 2018:

  • ¿Qué implican la mejora en la minería y la inversión pública para mi negocio? ¿El impacto será directo, indirecto, inmediato o tardío? ¿Cómo saco el máximo provecho a esta situación?
  • ¿Qué depende de mí como empresario, al margen de lo que ocurrirá con elementos del entorno en los que no influyo?
  • ¿Cuáles serán las fuentes de mi rentabilidad en el 2018? ¿Cómo voy a ganar plata y cómo podría perder plata?
  • ¿El año entrante será uno de consolidación de negocios actuales, de emprendimiento en nuevos negocios, de eficiencia operativa?
  • ¿Cuál será la orientación de mis negocios durante los siguientes tres a cinco años? ¿Qué cambios necesito hacer durante el 2018 que contribuyan a mejoras en el mediano plazo?
  • De tratarse de una empresa familiar, ¿qué mejoras implementaremos los miembros de la familia para estar mejor preparados para hacer crecer el patrimonio en los siguientes años?

Estas preguntas son generales, dependen un poco de lo que nos tocará el año entrante pero podrían aplicarse también a otros años. Sin embargo, no siempre nos las hacemos. El día a día en la gestión de los negocios ocupa tanto espacio en nuestra agenda que no dedicamos suficiente tiempo y foco a hacernos preguntas importantes para nuestro crecimiento. Con frecuencia, converso con empresarios que reconocen que no se dedican lo suficiente a mirar más allá, que están constantemente enfocados en lo evidente e inmediato.

Por eso, ahora que estamos en plena temporada de planificación presupuestaria, más que en los números debemos hacer énfasis en los supuestos y las premisas del crecimiento. Tengo clientes que me dicen que suelen ser optimistas y que terminan ajustando sus proyecciones año tras año, lo que naturalmente conduce a una utilización no óptima de recursos y, lo que es peor, a una frustración acumulada. He visto muchísimos casos en los que los empresarios pasan de optimismo a ansiedad cuando se “dan con la sorpresa” de que no lograron los resultados esperados.

Cuestionar supuestos, definir qué cambios se requiere y ejecutar a tiempo será clave el año que viene. Recomiendo no entusiasmarse, entender que una golondrina no hace el verano. El año que viene será mejor, todo parece indicar, pero seguirá siendo desafiante en diversos frentes.

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