BartoloméRíos
Crecer con Eficiencia Por Bartolomé Ríos

Se acaba el año. Vino el Papa Francisco, se fue PPK, varios políticos entraron o salieron de la cárcel, proliferaron audios y videos, volvimos al Mundial. Qué tal año. Resulta irónico que éste haya sido nombrado oficialmente el “Año del Diálogo y Reconciliación Nacional”. Es cierto que en enero la multitud salió a las calles peruanas para escuchar al Papa y que en junio invadió Rusia para apoyar a la Selección, pero mucho diálogo y mucha reconciliación no ha habido que digamos.

¿Cómo será el año entrante? He estado intentando identificar elementos positivos de esta coyuntura para resaltarlos en un artículo y no me ha resultado fácil. De todas formas, me animo motivado por la necesidad de insuflarme energía positiva ante la adicción masoquista que me ha generado esta coyuntura de malas noticias.

Concretamente, encuentro los siguientes progresos en temas de fondo:

  • Intolerancia a la violencia contra la mujer. Por primera vez desde que tengo uso de razón, he visto un verdadero movimiento que busca ponerle freno a este abuso. El movimiento #Niunamenos surgió en Argentina y lo hemos acogido muy bien. Los medios de comunicación y diversas organizaciones han jugado un papel clave en este logro.
  • “Megadestape” de corrupción en la administración de justicia. Así como todos sabemos y no logramos transformar el hecho de que la mayoría de gente pague coimas para evitar multas de tránsito, siempre hemos escuchado sobre los altos niveles de corrupción entre jueces, fiscales y procesados. Creo que el destape de estos meses no tiene precedentes en el país.
  • Alcaldes, presidentes regionales, empresarios, jueces, congresistas, primeras damas y presidentes en la cárcel. Esto es un gran avance, aunque pueda parecer lo contrario. La crisis de los vladivideos estuvo concentrada en una agrupación política. Hoy, el hecho de que haya procesados de -casi- todos los bandos es una indudable señal de avance.
  • Solidaridad con los venezolanos. Desde que comenzó su dramático éxodo, hemos recibido a más de medio millón de personas. Se me ha hecho una especie de hábito preguntarles de dónde son, con quiénes vinieron, a quiénes dejaron atrás. Por más problemas que tengamos acá, estamos ayudando a miles de familias a mejorar su situación. Da para pensar.
  • Reforma política: “pago por ver”. Todavía es una interrogante, pero ojalá que en el referéndum de diciembre se logre aprobar reformas que serán muy valiosas para el país.

Hay años que marcan hitos. Dentro de algunas décadas, ¿cómo se escribirá en los libros de historia sobre todo lo que ha pasado este año? ¿Quedará registrado como un episodio negro o como el inicio de una época de renacimiento?

Me está costando no hacerle caso al escéptico que me habla en la cabeza. Espero que los avances que menciono arriba contribuyan a un punto de quiebre. No quisiera imaginarme que, tras todo lo que estamos viviendo y todo lo que nos está costando, emocional y económicamente, no logremos aprender y progresar como ciudadanos y como sociedad.

Lamentablemente, la historia está plagada de ejemplos que nos demuestran que aprendemos más cuanto más profunda es la crisis. Deberíamos desarrollar la capacidad de aprender sin abuso de poder, corrupción, violencia. Ojalá que el 2018 sea recordado como un año de aprendizaje que dé pie a una verdadera reconstrucción.