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Crecer con Eficiencia Por Bartolomé Ríos

No es fácil formar parte de una familia empresaria. Quienes las integran, se ven constantemente expuestos a un entramado denso y complejo de decisiones racionales y condicionantes emocionales. En los varios años que llevo asesorando a empresarios familiares, trabajo un sinnúmero de casos, situaciones y desafíos. La calidad de las relaciones interpersonales se pone a prueba en procesos de toma de decisión, cuotas de poder, egos. Cuando es posible gestionar estos elementos de manera saludable y cooperativa, no solo se benefician las empresas, sino que se construye mayores niveles de armonía familiar. Ser testigo de lo contrario resulta penoso.

A continuación, presento cinco reflexiones que derivan de manera natural en recomendaciones.

Expectativas de bonanza económica familiar vs. crecimiento de la empresa a largo plazo

Prácticamente todas las veces que les pregunto a empresarios familiares si consideran que sus negocios van a ser una fuente importante de bienestar a largo plazo, me responden que sí. A un nivel consciente o inconsciente, tienen la expectativa de que el futuro de sus hijos y hasta el de sus nietos va a estar condicionado por el rumbo de sus empresas. Acto seguido, les pregunto si planifican a 10 años, incluso a 5, y muchos reconocen que no, que proyectan presupuestos para un par de años, tal vez lineamientos estratégicos, pero no mucho más. El riesgo resultante es que no se alcance niveles de crecimiento de los negocios que permitan mantener o incrementar el bienestar de los miembros de la familia, que de por sí serán más numerosos generación tras generación.

Profesionalización de la empresa vs. barreras emocionales

Por más que reconozcan que sus empresas carecen de estrategias bien elaboradas, de prácticas de Buen Gobierno Corporativo, que sus equipos de personas no alcanzan el talento necesario, que existe ineficiencia en procesos, mediciones insuficientes, vulnerabilidad en el frente financiero, entre otros desafíos, es decir, por más que reconozcan que la profesionalización de las empresas es un objetivo indispensable para el crecimiento a lo largo del tiempo, a muchos empresarios familiares se les hace muy difícil implementar los cambios. Aun cuando a nivel racional coincidan, en los hechos se observa lentitud, marchas y contramarchas, pérdida de oportunidades y frustración. La explicación debe ser de carácter emocional.

Emprendedor original vs. emprendedor actual

Cuando se da como fruto de la necesidad económica, el empuje del emprendimiento original tiene un ingrediente que suele no estar presente en generaciones siguientes: la supervivencia. Aun cuando no hay estadística al respecto, me atrevería a decir que la gran mayoría de empresarios familiares que comenzaron sus negocios en los años 1970, 1980 o 1990 lo hicieron como respuesta a la crisis económica y a una necesidad de desarrollar fuentes alternativas de ingreso familiar. En contraste, la experiencia de los miembros de las siguientes generaciones, cuya infancia o adolescencia no ha estado marcada por carencia o crisis económica, no está caracterizada por ese sentido de urgencia.

Empresarios digitales vs. empresarios analógicos

En el último medio siglo, hemos pasado por diversos modelos o metodologías de gestión: Gerencia por Resultados, Calidad Total, Reingeniería, Six Sigma, Agile, entre otros. Es natural que los modelos vayan refinándose, es deseable. En paralelo, el desarrollo tecnológico ha cambiado significativamente el entorno de negocios. Al respecto, identifico desafíos en dos sentidos. Por una parte, los empresarios “analógicos”, es decir, los que integran las generaciones mayores, deben abrirse a nuevas maneras de gerenciar sus negocios. No hacerlo los expone al riesgo de que sus empresas se vayan rezagando en comparación con aquellas empresas que sí adoptan estos nuevos enfoques y prácticas de gestión. Por la otra, los miembros de las generaciones jóvenes, que son nativos digitales, millenials o xennials, deben rescatar de sus antecesores el valor del esfuerzo sistemático, la paciencia, la perseverancia. Los resultados no llegan solos ni llegan fácilmente.

Factores endógenos vs. factores exógenos

Desde el 2014, el crecimiento anual del PBI ha sido menor o igual a 4%. No existen indicios que nos permitan avizorar una mejora significativa en estos niveles, ni por la relación comercial EEUU-China, ni por la proximidad del próximo ciclo electoral, ni por el efecto que la corrupción genera en el ritmo de la inversión privada y pública. En consecuencia, es conveniente que los empresarios interioricen que los factores endógenos, aquellos que dependen directamente de sus decisiones y acciones, serán los principales determinantes del rumbo de sus negocios. Si de repente sopla buen viento, cuánto mejor. Sin embargo, de no ser el caso, debe quedar cada vez más claro que la evolución de sus negocios depende de ellos mismos.

Las recomendaciones para los empresarios familiares

  1. Planifiquen y pongan en marcha las decisiones necesarias para la evolución de las empresas, porque de otra forma las probabilidades de que se prolongue el bienestar económico familiar se verán afectadas.
  2. Identifiquen, reconozcan y procesen las barreras emocionales que pueden estar impidiendo avanzar decididamente en el plano de la profesionalización de las empresas.
  3. A los miembros de las generaciones jóvenes, tengan permanentemente presente el esfuerzo que sus antecesores, en muchos casos sus padres, hicieron para sacar adelante las empresas en sus etapas iniciales, cuando la fragilidad económica familiar y la escasez eran moneda corriente.
  4. A los empresarios analógicos, ábranse a nuevas metodologías de gestión, permitan la incorporación de nuevas prácticas y saquen provecho de herramientas digitales. A los empresarios digitales, desarrollen un equilibrio saludable entre la energía de la innovación y las buenas prácticas de generaciones anteriores. No las descarten de plano.
  5. A todos los empresarios, jóvenes y no tan jóvenes, enfóquense en lo que deben cambiar en sus organizaciones. No se dejen embelesar por la perspectiva de una mejora significativa en factores exógenos. Son los que dependen de ustedes directamente los que deben marcar su agenda.