Texto de prueba
MARZO 20, 2014
Realizado por: Matias Cardona

Cada vez más niños tienen la oportunidad de acceder a una educación escolar en países emergentes como el Perú. Esto se debe en gran parte a los esfuerzos gubernamentales por incrementar la oferta educativa. Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo, los autores del celebrado libro Poor Economics, se preguntan por qué dado el incremento en la oferta muchos niños no asisten regularmente a sus clases y/o no culminan su educación. Su respuesta se desliga de la oferta educativa y explora la demanda. Los padres ven la educación como una lotería en lugar de una inversión, y por ello no toman decisiones óptimas en la educación de sus hijos.

El retorno de la educación

Cada año de educación escolar corresponde aproximadamente a un incremento de 8% en salarios, según calculan Banerjee y Duflo, quienes se basan en un estudio sobre Indonesia. La relación es lineal –cada año adicional en educación, aunque no culmines tus estudios escolares, se traduce en un beneficio similar–. Por supuesto, hay otros beneficios de la educación. Los alumnos escolares, por ejemplo, son más saludables que los que no asisten al colegio. Pero sólo tomando en cuenta los retornos en términos de salario, cada año en el colegio es una inversión en tu futuro.

Los padres tienen una visión distinta. En un estudio en Madagascar, Banerjee y Duflo pudieron comprobar que los padres no ven esta relación lineal, sino asumen que tiene forma de ‘S’. Consideran que los retornos en términos de salario por cada año adicional de primaria son muy bajos (6%), incrementan en secundaria (12%) y son muy elevados para la educación superior (20%).

Adicionalmente, las expectativas de los padres para los egresados de educación escolar son irreales. 70% de los padres piensan que la educación secundaria asegura un puesto en el sector público (considerado aspiracional para esta población en Madagascar). La realidad es que sólo 33% de los egresados de secundaria lo consiguen.

Bajo este criterio, la educación escolar es una lotería; sólo vale la pena para los pocos que la culminan. Aunque el retorno en salarios sea alto, la educación requiere once o doce años de dedicación – un costo elevado para familias de pocos recursos. Más de una década de gastos en útiles, más de una década sin trabajar a tiempo completo, más de una década sin poder ayudar mucho en la casa.

O todo o nada

Por ello, en muchas familias de pocos recursos, los padres priorizan la educación de algunos de sus hijos. Asumiendo un retorno en forma de ‘S’, es mejor tener un hijo/a con educación escolar completa que varios hijos con algunos años de educación.

Data a nivel mundial apoya esta interpretación. En Burkina Faso, un estudio demostró que los niños  que obtuvieron calificaciones altas en un examen cognitivo tenían más posibilidades de permanecer en el colegio. Sus hermanos, sin embargo, tenían menores posibilidades de asistir al colegio si habían recibido calificaciones más bajas. En Colombia otro estudio encontró que los hermanos de los alumnos que recibieron un incentivo económico para ir al colegio tenían menores probabilidades de asistir a sus clases.

Cuestión de calidad

La información sobre la calidad de la educación también es un factor relevante para la deserción o ausentismo escolar. Los padres no valoran la educación lo suficiente, porque no creen o no pueden evaluar si es de buena calidad. El retorno a la educación no sólo es una función de la cantidad de años de instrucción, sino también – por el resultado en competencias – de la calidad de ésta. Si los padres no pueden estar seguros de la calidad, y por lo tanto del retorno de la educación de sus hijos, es posible que los niños no asistan al colegio regularmente.

Las empresas no sólo evalúan a postulantes por sus diplomas, sino también por sus competencias. Es probable que un joven sin secundaria completa no pueda ascender en su trabajo por políticas de la empresa, aunque tenga las competencias adecuadas. Sin embargo, la educación tiene un costo de oportunidad en términos de experiencia laboral, que es una forma de conseguir competencias para el trabajo.

Posiblemente un postulante sin secundaria completa pero con años de experiencia esté mejor capacitado para el trabajo que un recién egresado del colegio. También es posible que, dada la mala calidad de instrucción impartida, el egresado del colegio siga con competencias menos desarrolladas –y quizás con menores ingresos– años después de egresar.

Cuál es una mejor inversión de mi tiempo en términos de sueldo, ¿adquirir experiencia laboral o estudiar en un colegio de dudosa calidad? ¿A corto plazo? ¿A largo plazo, cuando aspire a ascender?

Según la Encuesta Nacional de Hogares 2009 (Enaho), el sueldo mensual de un egresado escolar de 25 a 30 años en una zona urbana del Perú puede llegar a S/. 2232 (quintil superior), pero puede ser tan bajo como S/. 99 (quintil inferior). El promedio para secundaria completa es S/. 927, menor al sueldo del quintil superior de jóvenes que sólo tienen primaria completa. Esto significa que, por lo menos en el medio plazo, estudiar más puede significar menores ingresos. Incorporando la calidad como un factor relevante para el retorno de la educación, ésta se vuelve aún más parecida a una lotería.

 

Si queremos hacer un cambio sustancial en la educación de los niños del Perú, no podemos enfocarnos sólo en incrementar la oferta educativa. Debemos pensar también en la demanda. ¿Por qué los padres no priorizan la educación de sus hijos? ¿Realmente consideran que la educación es una lotería? Dada la falta de información accesible sobre la calidad de los colegios de sus hijos, ¿es irracional que no consideren la educación una inversión segura?

Muchos afirmaron que los MOOCs* – cursos masivos abiertos online, por sus siglas en inglés – destruirían a las universidades e institutos presenciales. Si se puede acceder a una educación de calidad en la comodidad de nuestros hogares de forma gratuita o por una fracción del costo de una educación presencial, ¿por qué ir a la universidad? Recientes estudios sugieren que la educación superior presencial sigue siendo relevante, quizás más relevantes aún con los MOOCs como complemento.

Gran crecimiento, impacto cuestionable

El crecimiento de los MOOCs ha sido exponencial. El primer MOOC fue lanzado en el 2011. En tres meses, el curso tenía más de 160,000 participantes. Así nació Udacity. Luego le siguieron edX (colaboración de Harvard y MIT), Coursera, iversity, FutureLearn, etc. En noviembre del 2014, el portal Class Central (que agrega las ofertas de muchos portales de MOOCs) registró 495 MOOCs activos, cinco veces más de los que había el año pasado.

Los resultados de los MOOCs han sido menos impresionantes que su crecimiento. Un análisis de los cursos de la Universidad de Pensilvania en Coursera afirma que sólo 5% de los alumnos inscritos terminaron los módulos de sus cursos. Asimismo, los alumnos más exitosos de los MOOCs de MIT son quienes ya culminaron o están estudiando carreras en institutos o universidades presenciales.

El sueño detrás de los MOOCs era ofrecer educación de calidad a los que, por razones geográficas, económicas, u otra razones, no podían acceder a la oferta tradicional de educación superior. Sin embargo, los pocos estudiantes exitosos de estas plataformas masivas son jóvenes que ya cuentan con una buena educación superior y usan estos cursos para satisfacer su curiosidad o ascender en sus trabajos. Hoy no podemos afirmar que los MOOCs han logrado que la educación superior deje de ser un lujo.

El libro de texto del futuro

Las notas Post-It nacieron de un fracaso. El Dr. Spencer Silver, un científico de 3M, estaba tratando de elaborar un pegamento fuerte. Como pegamento resistente, el producto tenía pésimos resultados. Pero años después, reinterpretado como el pegamento de los Post-Its, este invento ha sido un éxito absoluto. Las notas Post-It celebraron su aniversario número 35 en el 2014, con más de 4,000 productos distintos dentro de esta línea de productos.

Como un sustituto a la educación presencial, los MOOCs no han sido exitosos. Quizás debamos reinterpretarlos, tal como hizo el Dr. Silver con el pegamento de los Post-It, para descubrir su real impacto. Anant Agarwal, creador del primer MOOC de la plataforma edX, nos invita a reimaginar los MOOCs como un complemento a la educación presencial en un TED Talk del 2013.

El potencial impacto de los MOOCs demanda que repensemos este formato. 155,000 estudiantes de 162 países se inscribieron en el primer MOOC de edX – más que todos los egresados de MIT en sus 150 años de historia. 7,200 estudiantes aprobaron este exigente curso. Para llegar a 7,200 estudiantes, Agarwal tendría que enseñar todos los semestres durante cuarenta años en MIT. Los resultados de los MOOCs han dejado mucho por desear, pero el potencial sigue siendo inmenso.

Un experimento en la San Jose State University de California enfatiza el posible futuro de los MOOCs como complemento. Usualmente cerca del 40% de los estudiantes desaprueban el curso de Circuits and Electronics en esta universidad. Usando un MOOC de edX como complemento a la educación, sólo 9% de los estudiantes desaprobaron el curso en el segundo semestre del 2012.

Agarwal ha reinterpretado los MOOCs; su propuesta no es que reemplacen a la universidad, sino que sean los libros de texto de esta generación. A junio del 2013, ya existen experimentos como el de la San Jose State University desde China hasta El Salvador.

Menos exclusivo, más prestigioso

La exclusividad fue gran parte del éxito inicial de la conferencia TED. Sólo se podía acceder a esa conferencia en California por invitación. Cuando fue adquirida por la Fundación Sapling en el 2001, se potenció el impacto organizando conferencias TED en otras partes del mundo. En el 2006 se subieron los primeros seis TED Talks al Internet. Tuvieron tanto éxito que en el 2007 se rediseñó toda la página TED alrededor de estos videos. Incluso hoy TED presta su marca para que terceros puedan organizar conferencias TEDx, y muchos tengan la oportunidad de asistir a una conferencia TED presencial.

Hoy TED es parte de la cultura pop y llega a todas partes del mundo. Los videos y las conferencias por terceros no han canibalizado las conferencias presenciales de TED; las ha hecho aún más prestigiosas y atractivas. Las entradas de TED Active 2015 cuestan USD 4,250, y se tiene que pasar una evaluación para asistir. Las entradas de TED 2015 ya están agotadas, pero se puede adquirir un número limitado de entradas para donantes por USD 17,000.

De la misma forma, compartir el contenido de los cursos de las universidades e institutos más prestigiosos del mundo no va a canibalizar las ventas de estas organizaciones. Los MOOCs no son el fin de la educación presencial. En prestigio y en popularidad, suman muchísimo a estas organizaciones. Inclusive, si los MOOCs se interpretan como los libros de texto del futuro y se licencian a otras organizaciones, podrían ser una línea de negocio interesante para las universidades e institutos.

Todavía no queda claro cómo, pero los MOOCs tienen el potencial para revolucionar la educación superior, especialmente si son un complemento a la educación presencial. El sueño de la educación superior accesible no está muerto, solo debemos reimaginarlo.

Una oportunidad para el Perú

Los MOOCs no son una amenaza para nuestras universidades e institutos, sino que representan una gran oportunidad. Cabe preguntar entonces: ¿Cómo podemos aprovechar los MOOCs para mejorar la educación en el Perú? ¿Cómo podemos ayudar a los profesores de nuestros institutos y universidades para que incorporen estas herramientas a sus clases? ¿Deberían nuestros institutos y universidades crear MOOCs propios?

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