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Cuestionar para educar Por Lucía Benavides

Como muchos peruanos, hoy respiro más tranquila sabiendo que en la segunda vuelta electoral 2016 no tenemos ningún candidato antisistema. Sin embargo, para no enfrentarnos a unas elecciones lideradas por propuestas antisistema en el 2021 es importante explorar por qué 1 de cada 5 peruanos* quiere cambiar sustancialmente el modelo económico que nos ha traído prosperidad en las recientes décadas.

Sería fácil tildar a nuestros compatriotas de electarados, pero eso implica que no podemos hacer nada para evitar encontrarnos entre la espada y la pared en cinco años. Con un poco de empatía, podemos entender que aunque la mayoría de peruanos goza de una mejor situación económica hoy que hace treinta años, la movilidad social todavía es muy baja en nuestro país, y eso genera una comprensible insatisfacción. Estos cinco años trabajemos para que todos los peruanos accedan a oportunidades para salir adelante. La clave es la educación.

La curva del Gran Gatsby

El modelo económico funciona, pero no es perfecto. Basta con leer las estadísticas de este editorial de El Comercio para comprender que hoy los peruanos accedemos a una mejor calidad de vida. Sin embargo, todavía no todos podemos obtener una buena educación y crecer profesionalmente. Si tu padre es rico, es probable que tú también lo seas. Si tu padre es pobre, lo más probable es que tú seas pobre también.

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Este gráfico del World Economic Forum ilustra la Curva del Gran Gatsby –cuánto ganan las personas en distintos países en comparación con sus padres–. En el eje horizontal se muestra el coeficiente de Gini. Mientras más alto el coeficiente, mayor inequidad en ingresos. El eje vertical muestra elasticidad intergeneracional –la correlación entre los ingresos de los padres y los hijos–. Mientras mayor correlación, menor es la movilidad social. Es decir, la probabilidad de que tú tengas un desempeño económico diferente al de tu padre.

El Perú está en el extremo superior derecho, el peor lugar del gráfico. La inequidad en ingresos no es mala de por sí si todos tenemos una mejor situación económica, como argumenta Margaret Thatcher en este histórico discurso de 1990. Pero si está acompañada de alta elasticidad intergeneracional, podemos empezar a entender por qué tantos peruanos están descontentos con nuestro modelo económico. La inequidad es más injusta si no es meritocrática.

Suerte y mérito

Para los que trabajamos todos los días con muchísimo esfuerzo, es difícil comprender que una parte importante de nuestro éxito económico esté ligado a la suerte de haber nacido en hogares acomodados, no a nuestro mérito. Por ello a veces podemos adoptar actitudes insensibles ante personas que han tenido menos oportunidades que nosotros.

Esta caricatura de Toby Morris nos puede ayudar a entender un poco más las adversidades a las que se enfrentan muchos peruanos. En ella Morris cuenta la historia de dos niños, Richard y Paula. Aquí una traducción del texto que acompaña la caricatura:

Los padres de Richard son ricos, los de Paula son pobres.

Richard vive en una casa cómoda llena de libros y con suficiente comida en el refrigerador. La casa de Paula tiene menos comodidades, y la niña se enferma con frecuencia.

Los padres de Richard lo ayudan con sus tareas, los padres de Paula siempre están trabajando.

Richard va a un excelente colegio, Paula va a un colegio con muchas limitaciones.

Los padres de Richard pagan su universidad, Paula lava platos para pagar sus estudios superiores, y por ello siempre está cansada.

El padre de Richard lo ayuda a conseguir una práctica, Paula tiene que cuidar a su padre que está enfermo.

Richard tiene acceso a crédito, Paula no.

Richard ha trabajado duro toda su vida, y por ello no entiende por qué es necesario apoyar a gente como Paula. Richard tiene mérito… pero también mucha suerte. Es comprensible que Paula decida votar por un candidato antisistema.

¿Qué podemos hacer?

La mayoría de peruanos vive mejor hoy que hace treinta años, pero no es suficiente. Debemos brindar oportunidades para que todos los peruanos puedan acceder a una educación de calidad y desarrollarse profesionalmente. No es cuestión de regalar puestos de trabajo, sino de crear oportunidades para que todos podamos competir por puestos de trabajo en igualdad de condiciones. El hogar donde naciste no debe determinar tu éxito profesional ni tu calidad de vida si estás dispuesto a educarte y trabajar duro.

¿Qué podemos hacer estos cinco años? Presionemos a nuestras autoridades para que mejoren el acceso y la calidad de educación en el Perú. Apoyemos a instituciones educativas de excelencia para que puedan dar becas a los estudiantes que las necesiten. Donemos nuestro tiempo y dinero a ONG de educación. Formemos y ayudemos a crecer a las personas que trabajan con nosotros.

Está en nuestras manos construir un Perú más inclusivo donde las propuestas antisistema queden en el olvido.

 

*El voto de Verónika Mendoza y Gregorio Santos suman más de 20% en el conteo rápido al 97.58% de la ONPE.