Jaime R.Sotomayor
Darwin digital Por Jaime R. Sotomayor

Muchos se sorprenden por cómo Apple ha sido reconocida como una marca con gran relevancia a pesar de las duras críticas que recibe como una organización poca innovadora. Esto se debe a que en su momento, Apple reportó increíbles ventas que, trimestre tras trimestre, habían venido superando a las anteriores. Desafortunadamente esto ha cambiado al reportar pérdidas por primera vez en su historia después de 13 años de ventas exitosas. ¿Qué es lo que ha pasando? Partamos por reconocer que tienen buenos productos, no les restemos mérito. Pero uno de los factores de su anterior éxito por el cual logran los resultados que menciono previamente se debe al efecto “halo” que tienen los productos de Apple. Una persona que es usuario de un iPhone es más propensa a comprar una Mac sobre otras computadoras y viceversa. Añadamos eso al resto de productos con los que cuenta la empresa (iPad, iPod, Apple TV, etc.) y podemos entender el gran éxito que reportan los de Cupertino.

El efecto “halo” es un fenómeno por el cual los clientes que consumen un producto de un negocio se conviertan en clientes de algunos de los otros productos que ofrece esa empresa, como en el caso mencionado en el párrafo anterior: un cliente de Apple termina comprando otros productos de la misma empresa a pesar de que puedan existir mejores opciones en el mercado pero de otras empresas.

Lo que está sucediendo es que el cliente sobreestima el valor de un producto atribuyéndole un semejante nivel de calidad que ya posee de la misma empresa. En otras palabras, el cliente tiende a doblar su criterio de selección a favor de sus prejuicios. Teniendo una predisposición a aceptar todos los productos de una misma marca a pesar de ser malos, o rechazando los buenos sin una evaluación objetiva.

Otra empresa a la que le está sucediendo este efecto es Tesla. Muchas personas de la prensa la están comparando como la Apple de los automóviles por estar capitalizando el efecto “halo”. Si miramos los productos de esta empresa, podemos ver como Elon Musk fue creando producto tras producto y capitalizando a partir del efecto “halo”. Arrancó con la creación y comercialización de autos eléctricos, éstos hoy abundan en Silicon Valley. Posteriormente, incursionó en las baterías en el hogar con el “Powerwall” que permiten proveer suficiente energía para dos habitaciones durante todo el día. Finalmente, a través de la adquisición de SolarCity, están buscando colocar paneles solares en todo los hogares de Estados Unidos.

Tesla no es la primera empresa en construir autos eléctricos, hacer baterías ni paneles solares, lo que sucede es que el efecto “halo” hace a los consumidores más propensos a comprarle a Elon Musk que a su competencia.

Por ello, es importante tratar de separarnos a nosotros mismos de ese efecto que puede hacernos gastar de más en productos de no tan buena calidad. Una forma de hacerlo es preguntándonos lo siguiente cuando queramos comprar un producto de una empresa de la cual poseemos otro equipo: ¿si este producto fuera de otra marca, pero con las mismas características y el mismo precio, lo compraría? Si la respuesta a esa pregunta es un ‘no’, entonces no debemos comprarlo, por más que tenga el logo de nuestra marca favorita en él.

Quiero agradecer al lector Luis Alberto ‏(@ipsofacto81) por hacerme llegar la información que por primera vez en 13 años, Apple ha reportado perdidas en sus ingresos. Inmediatamente actualicé este artículo con su correción. Quizás esto significa que el efecto “halo” si tiene una fecha de caducidad.

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