Jaime R.Sotomayor
Darwin digital Por Jaime R. Sotomayor

En nuestro afán de satisfacer a todo el mundo, tendemos a aceptar toda propuesta o invitación que nos hacen llegar. Estoy seguro que a ti como a mí se nos es complicado decir ‘no’ a diversas cosas por razones tan sencillas como: FOMO (Fear-Of-Missing-Out/ Miedo de perderse de algo), querer complacer a todo el mundo, temor de qué pensarán de uno y muchas razones más. Pero si aceptamos todo lo que nos proponen, nunca lograremos hacer todas las cosas que realmente son importantes para nosotros.

Tomemos como ejemplo a un atleta profesional. Su objetivo es ganar campeonatos. Si se la pasa dando entrevistas, apareciendo en comerciales, firmando autógrafos, yendo a fiestas, etc. ¿En qué momento entrena? ¿En qué momento compite? ¿En qué momento descansa? Es importante saber equilibrar las responsabilidades para no perder lo que importa. Seguro que para un atleta se le hará divertido aparecer ante los medios y hacerse famoso en el mundo del espectáculo, pero si es lo suficientemente profesional sabrá que hay otras prioridades que tiene que tomar en cuenta.

Está bien decir ‘no’. Si eres gerente de una empresa, jamás vas a poder satisfacer las peticiones de todo el mundo. Tienes que saber aceptar las cosas que suman a la organización y rechazar aquellas en las que la ganancia es mínima o nula. Al final, todos somos humanos y vivimos limitados por las mismas 24 horas, así que debemos aprovecharlas lo mejor posible, sabiendo qué opciones tomar y qué opciones es mejor rechazar directamente.

¿Qué podemos hacer para decidir cuándo decir ‘no’? Ante una petición de tu tiempo, tan solo pregúntate lo siguiente: “¿Me ayudará a alcanzar mis metas?”. Si la respuesta es ‘no’, agradece la oportunidad y continúa trabajando. No te sientas mal por tu decisión, al final es mejor para todos.

En la cultura latina, es común que los mayores nos enseñen de pequeños que siempre hay que estar abiertos a todas las oportunidades que da la vida. También a menudo se nos enseña que es malo decir que no, se nos enseña a ser amables y decir que sí a todo lo que se nos proponga. Si bien ese modo de actuar puede ser bueno para las relaciones personales y de amistad, en las que a veces uno debe ceder para que otra persona se sienta bien, no es lo más recomendable en el mundo de los negocios.

Decir que sí a todo nos llevará a estar estresados con todas las promesas con las que tengamos que cumplir, muchas de las cuales ni nos sintamos motivados a realizar. Si te cuesta decir ‘no’, ponte la meta de tratar de meditar tus propuestas por una semana y asegúrate de decirle que ‘no’ a las que no sean buenas. Verás cómo te sentirás mejor al rechazar propuestas que no te convienen y eso te animará a decir ‘no’ más seguido.

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¡Hola! Soy Jaime Sotomayor, director ejecutivo de USIL Ventures (aceleradora de startups de la Universidad San Ignacio de Loyola). Gracias por leer mi artículo en SEMANAeconómica. Cada dos semanas publico un nuevo artículo relacionado a innovación, tecnología y emprendimiento. Te invito a que te suscribas a mi newsletter gratuito en la web jaime.pe para que no te pierdas ninguna noticia. También puedes seguirme en Facebook y Twitter, donde diariamente comparto novedades.

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