Texto de prueba
MARZO 20, 2014
Realizado por: Matias Cardona

Pasaron las fiestas y, tal vez, con ellas una lista de muchos buenos deseos para el 2017. Sucede que está probado que para el 15 de enero muchas de esas promesas que nos hicimos para el nuevo año quedaron en eso: en buenos deseos.

Entonces, ¿qué diferencia un deseo de un propósito? Un deseo es eso que te “gustaría” hacer, un propósito es una decisión, una fuerza interna que te jala, que te mueve hacia eso que has definido y que de una manera u otra harás que se cumpla.

Aún no estamos 15 de enero así que estás a tiempo de convertir tus deseos en propósitos, tus “quisiera” en “voy a hacerlo” y tu 2017 en un año absolutamente distinto al pasado.

Hay tres elementos que son absolutamente fundamentales y que diferencian un buen deseo de un propósito:

  1. Una visión absolutamente motivadora y movilizadora.
  2. Razones suficientemente fuertes para lograrlo.
  3. Seguimiento de tus avances.

Una visión

Un propósito se define con una visión, con eso que vas a vivir al lograr tu objetivo. ¿Qué vas a sentir? ¿Qué vas a tener? ¿Qué vas a pensar? ¿Qué va a pasar contigo cuando logres tu objetivo? La visión está relacionada con el QUÉ, con lo que quieres lograr, lo que te inspira, lo que te hace soñar y te lleva a ese lugar que deseas. Asegúrate de tener una visión absolutamente motivadora, una visión que te levante emocionado en las mañanas.

Tener una meta que debes empujar es muy distinto a tener una meta que te jala hacia ella, que te enamora, que te atrae y te llena de energía.

Apunta a un gran objetivo y visualízalo. Lo peor que puede pasar es que no llegues, pero te aseguro que terminarás bastante cerca y, sin duda, mucho más lejos que si no lo hubieras visualizado. ¡Escribe tu meta, tu visión, vívela, siéntela!

Razones

Las razones son las que te impulsan a continuar hacia tu visión. En el camino te garantizo que vas a encontrar contratiempos; las razones son tu motor, lo que ayuda a seguir con tu plan sin importar lo difícil que a veces pueda ser el camino. No basta con sólo tener motivación porque sin duda habrá momentos en que la motivación no será suficiente. Las razones son las que te mantienen en el camino, son el POR QUÉ y responden a ¿qué pasará contigo, con los que te rodean, cuando logres tu objetivo?, ¿por qué necesitas lograrlo? y también, ¿qué pasará si no lo logras?, ¿dónde estarás en un año si trabajas por tu meta?, ¿dónde estarás si no lo haces? En conclusión, las razones son los costos y beneficios de continuar en el camino hacia tus objetivos, aun cuando el camino por momentos se torne difícil.

Seguimiento

Es importante revisar tus avances constantemente para verificar tu estrategia, potenciar lo que te está funcionando y modificar lo que no. Se dice que cuando tenemos una visión clara, unas ganas inmensas por lograr algo y razones poderosas, se activa el Sistema Activo Reticular (RAS)*. Esto quiere decir que tu mente está enfocada, empieza a ver posibilidades y alternativas que antes no lograba ver y comienzan a suceder “coincidencias”, algo así como cuando empiezas a ver el carro que quieres en cada semáforo, que por supuesto nada tiene que ver con que haya aumentado las ventas de ese modelo.

¿Quieres tener un 2017 totalmente diferente? Define tus metas, desarrolla una visión absolutamente clara y motivadora, establece poderosas razones y revisa tu plan periódicamente, así tendrás foco y casi sin darte cuenta tu mente estará concentrada en lo importante, comenzarán a suceder cosas que te sorprenderán.

*Si quieres saber un poco más sobre el RAS, acá te dejo un vídeo muy bueno al respecto:


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De la actitud al éxito

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11 Ene 0

¿Deseos o propósitos?

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