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De la actitud al éxito Por Virna Vitteri

Desde octubre de este año regirá para Nueva York la ley donde los potenciales empleadores no podrán preguntar a sus igualmente potenciales candidatos cuál es su sueldo o su historia remunerativa. La razón detrás de esta decisión se fundamenta en que si un trabajador está por debajo del rango salarial y su nuevo empleador establece su sueldo en base a esto, entonces difícilmente podrá en algún momento ponerse al día con un sueldo justo.

¿Cuál es la historia de esta nueva ley?

La ley es llamada Lilly Ledbetter Fair Pay Act. Lilly Ledbetter, luego de 19 de años de trabajar en Goodyear como gerente, entabló un juicio a su empleador después de descubrir que ganaba bastante menos que sus pares hombres. Perdió en la Corte Suprema debido a un detalle técnico.

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En el 2009 el entonces presidente Barack Obama elimina este tecnicismo y la ley de Fair Pay es aprobada 73 a 23 en el congreso americano. En Estados Unidos, los estudios sobre la fuerza laboral demuestran que, cumpliendo las mismas funciones, las mujeres ganan 80% del sueldo establecido para el grupo masculino. En el caso de las minorías, los números son más preocupantes, las mujeres de color reciben el 65% del salario masculino, y las mujeres latinas, el 54%.

Seguramente, la realidad de nuestros países es distinta y a la vez parecida. Sin duda, tomará más de una ley el cambiar esta forma de contratación y política de remuneración. Ya muchas empresas están tomando la delantera en relación a este tema. A la vez, en la medida que todos empujemos hacia la misma dirección podremos generar cambios importantes que trasciendan leyes y nazcan de un sentido de justicia y equidad.

Criterio de legitimidad de Harvard

El modelo de negociación de Harvard establece un concepto llamado criterio de legitimidad. En tal sentido, el criterio o las razones que justifican un rango salarial para un puesto son las funciones, responsabilidades y demás reglas que la empresa establezca; y éste debiera permanecer igual independientemente del sueldo anterior, género o raza de la persona postulante (en igual de condiciones y experiencia).

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Sin duda, una de las recomendaciones de este modelo es que salgas de la pregunta “¿cuáles son sus pretensiones salariales?” y entres a los criterios que avalan el sueldo para esa posición.

¿Cuáles son sus expectativas? ¿Cuál es su sueldo actual?

Entonces, ¿cómo responder a estas preguntas? Acá unas sugerencias:

  1. ¡Prepárate!  Entra a la entrevista con todo el conocimiento de sueldo que te sea posible. Habla con personas relacionadas a la empresa, con amigos en posiciones parecidas, investiga en Google y LinkedIn. El objetivo es que producto de esa investigación (y siendo realista) establezcas por adelantado el rango salarial deseado.
  2. Muéstrate interesado en los retos y devuelve la pregunta. Si surgiera la pregunta, sobre todo en las primeras reuniones, intenta responder enfocado en los desafíos que la posición representa: El sueldo sin duda es un factor importante, a la vez estoy realmente en la búsqueda de otros factores importantes también como desarrollo de carrera, crecimiento, retos importantes, etc. ¿Tal vez usted pueda compartirme el presupuesto para la posición?”. Puede que obtengas la información, lo cual te daría una ventaja y tranquilidad importantes o puede también que el entrevistador insista en el número; cualquiera fuera el caso, por lo menos lo intentaste.
  3. Aborda el tema. Si piensas que el sueldo es muy alto, investiga y pregunta sobre otros posibles medios de compensación como bonos, vacaciones, vales, etc. Si tu sueldo está por debajo del mercado explica las razones: tal vez recientemente has tomado mayores responsabilidades que aún no se ven reflejados en tu salario, quizá tu área se ha reducido. No quieres alarmar al entrevistador pensando que estás sub-calificado, es por esto que es importante brindar un contexto. El explicarte brevemente te saca del “Yo gano X” y te da la oportunidad de hablar sobre tus fortalezas, así como generar una conversación.
  4. Nunca mientas. Por ningún motivo brindes medias verdades o exageres sobre tu actual salario. Hoy este tipo de información está disponible y una mentira así podría no sólo dejarte fuera de la carrera sino dañar también tu reputación profesional.
  5. Mantén el foco en tu pasión por el puesto. Al poner mayor énfasis en tus ganas y motivación por la posición y en la manera cómo podrías contribuir a su rentabilidad (entiéndase hacerle ganar dinero a la empresa) versus tu sueldo, tendrás la atención de tu entrevistador y mejorarás tu capacidad de negociación.

Como ves, con una correcta preparación y la estrategia adecuada, podrás abordar esta pregunta a través de una conversación que lleve a puntos de encuentro para ambas partes.


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