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De la actitud al éxito Por Virna Vitteri

Claudio tiene 40 años y es gerente comercial de una empresa de software muy reconocida. Estudió ingeniería de sistemas y lleva años dedicándose a la venta de software. Claudio toca la guitarra a escondidas desde que era muy niño, le fascina. Claudio es infeliz en su trabajo…

“Si quieres ir hacia otro lado, solo muévete, no eres un árbol”.

Y aunque todo cambia, hay decisiones que pueden acompañarnos toda la vida y nos anclan. Pensamos que nunca podremos cambiarlas o, al menos, eso creemos.

Una de esas decisiones que está con nosotros hasta el punto que puede volverse parte de nuestro ADN, es el trabajo. Encontrar una profesión en la que puedas desempeñarte a tus anchas y con pasión es algo que muchos aspiramos.

Escoger y enamorarte de una carrera puede requerir tiempo y sin duda, decisión. A muchos profesionales nos pasa que empezamos a estudiar sin saber si realmente la carrera en la que nos registramos será lo que  realmente nos satisfaga.

No es extraño escuchar decir frases de este estilo: “con el tiempo me terminó gustando”, “me acostumbré”. Al final nos adaptamos y nos “casamos” con el trabajo, ¿cierto?… ¡O tal vez no tanto!

¿Qué hacer si tu trabajo ya no te hace feliz?

El arrepentimiento es una posibilidad que puede llegar. Preguntarte si realmente disfrutas lo que estás haciendo, o estar convencido que donde estás no es donde quieres estar es una posibilidad.

¿Qué ocurre si después de un tiempo, incluso después de sumar años de experiencia laboral, sientes que no quieres estar donde estás? ¿Cómo puedes superar esta decisión? ¿Qué hacer si quieres un cambio de trabajo?

Tienes varios escenarios ante ti. Todo depende de qué tan decepcionado, desmotivado o cansado estés por la decisión profesional o el empleo que tomaste.

No olvidemos que también puede ocurrir que sientas que ya completaste un ciclo en tu vida y ahora quieres probar algo distinto. Si esto último es lo que te dice tu instinto, tu corazón y mente, entonces con mayor razón es momento de planear un cambio. Sea como sea, tienes varios escenarios ante ti:

Darle una nueva oportunidad a tu carrera

Implica seguir hasta que baje la marea y te vuelvas a reconectar. Total, sucede en los mejores “matrimonios”. Es recuperar la pasión y darle un nuevo aire a lo que haces. Establece la posibilidad de que no sea la profesión sino el empleo que tienes el verdadero causante de tu arrepentimiento.

Dar un giro de 180 grados

Es renunciar a todo, dar el portazo y voltear la página. Aquí es importante que determines bien tus motivaciones y emociones. Si más adelante te arrepientes de este paso, igual será un aprendizaje para ti y seguro saldrás fortalecido, de todas formas si ésta es tu decisión es importante que planees tu salida de manera inteligente y sin emociones que bloqueen tu capacidad de negociación con la empresa, y con mayor razón contigo mismo.

Tomarte un descanso y reflexionar

Tal vez llevas tiempo sin disfrutar de unas buenas vacaciones. Si te sientes atrapado y arrepentido de la carrera que elegiste, es hora de darle descanso a tu mente y observar desde afuera la situación.   Muchas veces poner las cosas en perspectiva, retirar y mirar las cosas a la distancia hace que veamos todo de manera diferente.  Si no estás en capacidad de tomar vacaciones, intenta conversarlo con un amigo que te ayude a pensar.

Actualiza tus conocimientos

A veces nos olvidamos de lo importante que es para nuestras carreras el estar  vigentes, aunque ejerzamos la profesión más repetitiva y arcaica del mundo. Cada vez más las máquinas están logrando reemplazar la mano de obra.  Si no te haces responsable de tu carrera y de mantener tu competitividad nadie más lo hará.  ¿Tal vez puedes pensar en una nueva forma de refrescar tu carrera?

¿Qué otras estrategias te ayudarán?

Hacer una lista de cosas que amas (o amabas) de tu profesión, y las cosas que detestas o que puedes cambiar.

Esta simple comparación seguramente te dará luces para tener más tranquilidad por la decisión que tomes: si cambias de trabajo y hasta de carrera o si decides seguir cabalgando y avanzando en ella. Recuerda que no eres un árbol anclado a la tierra. Tienes libertad para moverte a donde quieras si así lo sientes.

¿Y qué pasó con Claudio? Es ahora empresario y un feliz ser humano. Claudio siguió su instinto y tiene una empresa relacionada a la música a la que se dedica con absoluta pasión.

Por supuesto, no es fácil si esto trastoca tus ingresos. La idea no es que renuncies mañana o te paralices o te quedes donde estás, sino que estés consciente a lo que te enfrentarás y las estrategias que emprenderás.

Recuerda que todo en la vida es evolución y siempre, SIEMPRE, se puede cambiar.

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