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Desde el sur peruano Por Joaquín Alcázar

La puesta en marcha de varios proyectos mineros, entre los que destacan la ampliación de Cerro Verde y el proyecto Las Bambas (Apurímac), permitirá que en el 2016 el PBI minero de los departamentos del sur del país se incremente en más de veinte puntos porcentuales, según estimaciones de APOYO Consultoría. Cabe resaltar que la ampliación de Cerro Verde no presenta contratiempos y ya está operando parcialmente. En el caso del proyecto Las Bambas, los conflictos sociales relacionados con los cambios en su estudio de impacto ambiental (EIA) se resolvieron mediante el diálogo y no se estiman retrasos en el inicio de producción. Para el 2017 se espera un crecimiento aún mayor en el PBI de ese sector, de 32.1% –3.7 puntos porcentuales más que en el 2016–, explicado por la puesta en marcha de los proyectos Tambomayo y Ollachea.

Si bien entre el 2007 y el 2014 la inversión privada en minería se incrementó ininterrumpidamente en el sur del Perú, se estima que en el 2015 y en los años siguientes la inversión decrecerá, como consecuencia de un menor número de proyectos en cartera y la postergación o cancelación de otros. A julio del 2015, el Ministerio de Energía y Minas estimaba para la macrorregión sur una cartera de proyectos de inversión por US$36,540 millones, de los cuales la región Apurímac concentra la mayor parte (US$16,790 millones), seguida de Arequipa (US$9,478 millones) y Moquegua (US$5,320 millones). En cuanto al estado de estos proyectos, el 57.5% del monto total (US$21,040) tiene el EIA aprobado, el 24.7% (US$9,027.5 millones) son proyectos en exploración, el 15.3% (US$5,600 millones) son ampliaciones, y los US$ 71 millones restantes tienen el EIA en evaluación.

Algunos proyectos mineros han sido puestos en espera debido a los bajos precios de los minerales –como es el caso de Quellaveco– o tienen retrasos debido a problemas de carácter social, como Tía María. Si se consideran sólo los proyectos que actualmente se están llevando a cabo, la cartera se reduce en US$8,161 millones. Aparentemente, la apuesta de las compañías mineras es la inversión en proyectos de pequeña escala, donde el riesgo es menor, siendo éstos más atractivos en el corto y mediano plazo. Un proyecto de este tipo es San Gabriel, cuyo EIA se presentará a fines del 2015 con un ajuste en el tamaño de la planta de 30,000 toneladas por día (tpd) iniciales a sólo 3,000 tpd.

No obstante, se espera que en el sur la caída de los montos en inversión minera será parcialmente cubierto, en el corto plazo, por la inversión en infraestructura, a través de Asociaciones Público Privadas (APP), y en exploración y explotación de gas. Sin embargo, para el 2016, en el caso de Arequipa, el departamento más importante del sur, se estima una caída de 14.3% en el presupuesto para consumo e inversión pública, siendo el principal afectado el gasto de capital (-39%).

En el 2016 las mineras del sur todavía tendrán que lidiar con bajos niveles de precios para sus productos, provenientes de la sobreoferta de commodities que se está generando por la mayor producción de minerales y por la menor demanda, sobre todo por parte de China. Según Jeff Currie, de Goldman Sachs, los ciclos pasados sugieren que podría tomar hasta 15 años resolver los inconvenientes que ocasiona el exceso actual de inversiones. Un ejemplo de lo que sucede a nivel global es el caso de Glencore, que al 19 de agosto reportó pérdidas; su CEO, Iván Glasenberg, ha criticado a los competidores que no están dispuestos a reducir su producción y ha advertido que los precios actuales no tienen ningún sentido.

En el sector agrícola, se estima que el fenómeno El Niño (FEN) tenga un impacto entre moderado y grave el próximo año. Para aproximarse a sus posibles efectos, puede ser útil recordar el impacto que tuvo el FEN de 1998 en el sur del país.

En los años 1997 y 1998, el PBI agropecuario y el PBI agrícola registraron tasas negativas en algunos trimestres, lo que afectó la inflación de los alimentos. En Arequipa la inflación en 1998 fue de 8.3% (+2.3 puntos porcentuales respecto a 1997); para los casos de Moquegua, Cusco y Puno, el impacto en los precios fue de 7.7% (+1.4 p.p.), 8.5% (+0 p.p.) y 7% (+2.3 p.p.), respectivamente.

El FEN de 1998 afectó negativamente en Arequipa la producción de alfalfa (-3%) y de arroz cáscara (-5%), y en el Cusco, la de papa (-8%). Apurímac, que fue la región más golpeada del sur, vio decrecer la producción de papa (-9%), maíz amiláceo (-10%), frijol grano seco (-12%) y alfalfa (-8%). En cambio en Puno se incrementó la producción de papa (+17%), quinua (+25%), café (+2%) y alfalfa (+12%).

En el plano político, la incertidumbre respecto a las elecciones presidenciales, sumada al bajo crecimiento económico, seguirá afectando la confianza del consumidor y de los empresarios, aunque el impulso de la actividad minera y la mayor ejecución del gasto (en términos relativos) de los gobiernos regionales y municipales deberían impulsar el optimismo. El segundo semestre, ya con un nuevo presidente –presuntamente mejor preparado que el actual para lidiar con retos internos y externos– y con las nuevas operaciones mineras a toda marcha, debiera ofrecer una clara oportunidad para que el sur retorne a tasas de crecimiento mayores a 4.5%.