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Desde el sur peruano Por Joaquín Alcázar

El país recibe el 2017 con optimismo. A pesar de que el nuevo gobierno ha tenido ciertos tropiezos, y las expectativas empresariales y la confianza del consumidor no son tan altas como el primer mes de gobierno, se espera que el próximo año sea mejor que el 2016 en varios aspectos.

Por su parte, el sur del Perú, después de terminar un año con un muy buen crecimiento en su PBI (cercano al 9%) debido principalmente a la mayor producción minera pero con una demanda interna golpeada y languideciente, espera también un mejor año en términos de consumo e inversión.

En concreto, se espera lo siguiente para esta zona del país en el año venidero:

  • Menor crecimiento del PBI debido a que no habrá un incremento adicional en la producción minera, manteniéndose relativamente estables los niveles de producción alcanzados en el 2016. No obstante, la reciente mejora del precio del cobre, a US$2.5 la libra, podría seguir impulsando el PBI minero y, por ende, de las economías del sur en general. Según proyecciones de Apoyo Consultoría de septiembre del 2016, el sur crecería 6.0% en el 2017 y 2.4% en el 2018.
  • La demanda interna, que habría decrecido en el sur en 2016, retomaría el crecimiento, con tasas de 2.0% y 2.2% en 2017 y 2018, respectivamente.
  • El empleo formal, cuyo crecimiento registró una fuerte desaceleración en el 2015 y 2016, hasta crecer menos de 2.0% el presente año, podría continuar su desaceleración en el sur en 2017 (a diferencia del país en su conjunto, que dicho año revertiría la tendencia), para comenzar a crecer a tasas mayores a 2% a partir del 2018.
  • En cuanto al gasto público, el presupuesto del gobierno central destinado al sur se contraería 1.5% en el 2017, el de las municipalidades, 2.6%; y aquel de los gobiernos regionales sería mayor únicamente en 2.7% (en la zona sur, la inversión pública se contrajo 22% en 2015, 15% en el 2016 y se espera que en 2017 decrezca 2.5%). No obstante, de mantenerse o aumentar los precios del cobre, algunos departamentos del sur podrían ver un incremento en sus ingresos por canon o regalías. Asimismo, las grandes mineras gastarían más a nivel local, incentivando la inversión, el empleo directo e indirecto y el consumo.
  • En cuanto a la inversión privada, la inversión minera seguirá cayendo –desde un pico de US$6,000 millones en 2014–, ubicándose por debajo de los US$2,000 millones en 2017. No obstante, las inversiones en infraestructura concesionada aumentarían el próximo año. Se espera que en este punto el gobierno juegue un papel central, resolviendo los problemas sociales en torno a la minería (como el de Tía María) y reduciendo la tramitología para la puesta en marcha de inversiones privadas y APP.
  • Adicionalmente, en 2017 se realizarán inversiones relevantes en el sur en los sectores turismo, retail, servicios y manufactura; asimismo, se espera que la construcción de viviendas tenga también un mejor desempeño que el año que se nos va.
  • Finalmente, se espera que el consumo mejore incentivando la inversión en empresas pequeñas y medianas y el crecimiento del empleo, cuyas mejoras se sentirían hacia finales de 2017 y principios de 2018. Asimismo, se espera que los créditos de consumo aceleren su crecimiento a partir del 2017.