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Desde el sur peruano Por Joaquín Alcázar

El inicio de año ha sido testigo de una serie de sucesos que juegan en contra de las perspectivas empresariales favorables con las que se terminaba el 2016. Destacan el desencadenamiento de Lava Jato en el Perú y el impacto económico y político que esto traerá, así como el ruido internacional, con Donald Trump como principal arquitecto, que hace pensar que éste será un año con sobresaltos, los cuales no dejarán de afectar la actividad empresarial dentro del país. Tal es así que la confianza empresarial, medida por el BCR, cayó ligeramente en enero, si bien se encuentra a niveles bastante mejores que a inicios del 2016.

En Arequipa, región que en el 2016 habría tenido un crecimiento en su PBI cercano al 10% (la producción de cobre regional aumentó 135.2% en el período de enero-octubre), pero con una demanda interna prácticamente sin crecimiento, los gerentes de las principales empresas, según la encuesta anual a gerentes de Aurum Consultoría y Mercado, estarían comenzando el año con un nivel de optimismo bastante mayor que el del año pasado, no observado desde inicios del 2014. Casi la mitad de entrevistados (46.4%) está más optimista sobre la economía de la región Arequipa en comparación con el inicio del 2016, cifra superior a la registrada en marzo del 2016, cuando sólo 1 de cada 3 entrevistados se mostraba más optimista.

En relación con el crecimiento de ventas esperado, el 65.5% de entrevistados cree que sus ingresos se incrementarán en más del 5%, cuando sólo 34.5% alcanzó ese objetivo en el 2016. Asimismo, 37.9% de gerentes arequipeños espera realizar mayores inversiones este año en comparación con las inversiones que ejecutaron en el 2016, cifra superior en casi 11 puntos porcentuales a la registrada a inicios del 2016.

Por su parte, el mercado laboral arequipeño, que en el 2016 mostró poco dinamismo, podría empezar a mostrar un mejor desempeño, ya que el 34.5% de gerentes cree que su empresa contratará más personal en el 2017, en comparación con el 2016.

En cuanto a los principales riesgos que enfrenta la economía de Arequipa este año (en una escala del 1 al 10, donde 10 es muy preocupante), los gerentes ubican en primeros lugares las políticas de gobierno y riesgos políticos (6.03) y la presión competitiva de precios (5.74). A inicios del 2016, las mayores preocupaciones de los gerentes eran el riesgo cambiario (7.62) y la demanda interna (7.10).

Adicionalmente, los gerentes identificaron cuáles son los tres principales obstáculos que enfrentan sus empresas para el crecimiento, destacando la débil demanda del mercado (51.7%), el panorama económico incierto (41.4%), la competencia (34.5%) y la escasez de talento (34.5%). Cabe resaltar que en el 2016, la débil demanda del mercado fue también el principal obstáculo identificado, pero con un mayor porcentaje de respuestas (73.3% en el 2016 vs. 51.7% en el 2017).

Finalmente, en cuanto a las estrategias de crecimiento para los próximos 12 meses, los gerentes arequipeños mencionan el desarrollo de nuevos productos y servicios y el aumento de la productividad, ambos con 27.6% de las respuestas.

Esperemos que las buenas perspectivas que aún se mantienen a nivel regional y nacional, sumadas a datos positivos sobre el crecimiento económico que se habría dado en enero –superior al 4%–, permitan contrarrestar las malas noticias vistas dentro y fuera del país.